Expresa Miguel Angel De Marco: “Casi dos años después de haberse otorgado a Rosario el título de ciudad, ésta continuaba aún regida por un juez de paz, y, como se expresa en Anales del Rosario de Santa Fe, de Eudoro y Gabriel Carrasco, “el antiguo sistema administrativo en que un solo individuo con el título de juez de paz, era a un mismo tiempo legislador, juez y ejecutor de sus propias voluntades, no podía continuar aplicándose como se había hecho antes con la mísera aldea”.
La visualización de un destino que Oroño preveía para “la patria chica” en ese tiempo determinado, le haría señalar al ya presidente Urquiza, con oportunas palabras: “cuando Rosario era una villa, decía, podía ser gobernada por un juez de paz, pero hoy se ha hecho una ciudad de importancia, que su población e intereses crecen de un modo asombroso, y, por su puerto y Aduana marcha a convertirse en un emporio de riqueza nacional”.
Una fuerza poderosa lo impulsó a escribir una carta el 4 de julio de ese año, expresando que Rosario no podía ser gobernada como en el tiempo de Echagüe se necesita para el gobierno de la ciudad, un jefe político, teniente de gobernador, prefecto o subdelegado; en lo judicial, la creación de tribunales de distintos fueros, y en lo municipal, “la activación del sistema propuesto por el Congreso Constituyente con las modificaciones necesarias”. Entre otras acertadas reflexiones sobre el futuro de Rosario diría: “Tampoco debe descuidarse un eficiente sistema de vigilancia, dividiendo a la policía de seguridad en vigilantes de día y serenos de noche”.
Urquiza muy operativo enseguida, comisionó al ministro Gorostiaga que gestionara ante el gobernador la adopción de medidas acordes con la importancia de la propuesta de Oroño, y a pesar de las objeciones del gobernador Crespo y de su ministro Manuel Leiva, la recomendación presidencial sirvieron para que el 11 de agosto se dictase un decreto organizando la administración política de Rosario.
Tres días después fue nombrado jefe político Benjamín Virasoro.
El Brigadier General Virasoro, correntino de ley, brilló junto a Urquiza en los combates de la Confederación, de Arroyo Grande, Vences, Cepeda y Pavón.
Este nombramiento, hecho en la persona de Virasoro, fue a causa de haber fallecido el que se consideraba el gobernador federal legal, don Pedro Dionisio Cabral, que había sido derrocado en abril de 1843, por el coronel José Antonio Virasoro, hermano del titulado federal, don Benjamín.
En 1848, otra vez propietario desde el 1° de mayo, en que reasumió el mando gubernativo, después de organizar las milicias de la campaña hasta el 5 de septiembre que salió de nuevo, por temor de invasión por el lado del Uruguay.”
Entre las mejoras materiales llevadas a cabo por su administración la más significativa sería la creación de un establecimiento de instrucción pública con la denominación de Colegio Argentino, que cumplió una eficaz labor educativa hasta la fundación del actual Colegio Nacional.
Virasoro de tendencia federal a muerte, haría colocar con toda solemnidad, el 9 de julio de 1848, en la Sala de Sesiones de la ciudad de Corrientes, el retrato de don Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires, encargado por entonces de las relaciones exteriores, paz y guerra de la Confederación – de quien al igual que Urquiza – hasta entonces puntual servidor del Restaurador - se sublevaría por razones políticas, adhiriéndose primero al famoso decreto urquicista del 1° de mayo de1851 y sumándose como mayor general a la cruzada libertadora contra Oribe y el gobernador de Buenos Aires, a quienes derrotaron.
Después de Caseros, cambió su rumbo político, adhiriéndose a Urquiza y descubriendo al igual que el heroico entrerriano, que Rosario por su ubicación portuaria, ofrecía un compromiso para la posteridad, desde ella para el país y el mundo.
Bibliografía:
De Marco Miguel Angel: La primera organización política, administrativa y judicial de la ciudad de Rosario. Art. de la Revista “Rosario, su historia”, N°24, agosto 2004.
Zinny Antonio: “Historia de los gobernadores de las provincias argentinas” . Vol. II Pág. 454 y sig. Buenos Aires. 1920.
Virasoro. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 200Bis hasta 4200; 5100 hasta 6300, a la altura de Laprida 2700; San Martín 2700; avenida Rouillón 2700.
Carece de designación oficial.
Recuerda al primer Jefe Político de nuestra ciudad.