El oeste rosarino se incorporó tardíamente a la urbanización, originaria Villa del Rosario, que asentaba sus reales, inicialmente, en lo que hoy es el radio céntrico de la ciudad, alrededor de la capilla, como núcleo conciliador de las primeras viviendas precarias, nacidas en pleno desierto.
Hacia fines del siglo XIX todavía esta zona del oeste era un vasto despoblado, pero donde en parte se habían producido parcelamiento cuyos propietarios fueron pioneros y digamos, “visionarios” avizorando esos predios desolados, algún día serían una concentración urbana.
Es que, en esencia a aquellos barrios del oeste les faltó el protagonismo que solo se le concede a determinados lugares.
Baldíos interminables, vizcacheras que convertían en peligrosa la travesía de caballos y carruajes, altos yuyales, constituían hacia 1880 el paisaje de ese sector de la ciudad.
Para historiar el origen de los barrios que se levantarían debemos dirigirnos hacia una clase poderosa económicamente que decidieron registrar los parcelamientos de solares, quintas, chacras y estancias, en fracciones de tierras y atribuirle una nomenclatura que con el tiempo serían pueblos, calles y plazas.
Las franjas que hoy ocupan estos barrios del Oeste, especialmente el aun conocido como Echesortu, englobaba los antiguos barrios arrillaga, la república y la victoria.
Los constructores de esta nueva conformación se debieron a la sociedad Echesortu-Casas, a los que se agregaron otros personajes como: Santiago Buratovich y Julian Bustinza, Manuel Navarro, que hicieron levantar la zona de lo que hoy son el barrio Azcuénaga y Belgrano.
Por ello, en sucesivas etapas y épocas, el oeste fue convirtiéndose en verdaderos barrios, que conforman el gran Rosario.
Mapa del barrio oeste en la actualidad.
Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Campazas Alberto: “La conquista del Oeste” en “Historia de los barrios de Rosario”.
Oeste. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Ceibo 1400.
Se le impuso ese nombre por O. 4506 de noviembre de 1988.
Recuerda al barrio de la ciudad cuyos inicios serían modestos, el cual hoy ha alcanzado un esplendor tanto institucional como económicamente.