ITALIA

Una vez tomada la decisión ya no había vuelta atrás, cualquiera fuera la causa que la hubiera motivado: Hambre, desolación, guerras, discriminación, sed de aventuras o simple curiosidad, más la esperanza de un futuro mejor propio y ajeno en esta tierra prometida. Hacían las valijas y decían adiós. Tal resolución no era para pobres de corazón, al contrario los hacía grandes embarcándose hacia un mundo desconocido.

Según la ley sancionada por el gobierno de Nicolás Avellaneda en 1876, era inmigrante. "Todo extranjero, jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesional que, siendo menor de 60 años y acreditando su moralidad y aptitudes, llegase a la República a establecerse en ella."

La llegada de los primeros italianos al territorio nacional se remonta al siglo XIX, según Diego Armus en "Manual del inmigrante": Masivo sería el desborde desde los Apeninos al Paraná hacia 1880, más sería Rosario uno de los lugares que ofrecía grandes posibilidades de conseguir el tan ansiado deseo de una vida más digna y ascenso social.

Los primeros inmigrantes llegaron por vía fluvial y cuando el influjo se hizo intenso fueron recibidos en el llamado Asilo de Inmigrantes, de condiciones tan precarias y antihigiénicas que ya en 1922, La Capital alertaba a las autoridades sobre la necesidad de construir un hotel con características semejantes a las que tenía el del Puerto de Buenos Aires. Hasta se llegaron a donar unos terrenos en la isla Charigüe para ubicar el hospedaje, más las promesas de mejoras en la atención de los recién llegados nunca se cumplieron.

Circuntancia que no los desanimaría como tampoco la falta de redes de agua corriente y fluidos cloacales que comenzarían a funcionar después de 1890, hasta entonces sólo adjudicados a las clases más pudientes.

Pronto Rosario se haría ciudad populosa gracias al vigor insuflado por una inédita mezcla de hombres de distintas razas: españoles, alemanes, suizos, judíos polacos y ucranianos como sardos provenientes de las distintas regiones de su tierra: lombardos, piamonteses, calabreses y sicilianos y en menor medida venecialnos, ligures y abruzeses.

El censo municipal de 1900 declaró la cantidad de 65.779 argentinos y 46.673 extranjeros que poblaban Rosario, cifras que demostraban una alta proporción de   inmigrantes integrados en las filas de las tareas productivas, de comercio y de servicio.  

La mayoría buscó su destino en el campo dando a Rosario con sus pueblos aledaños la categoría de gran conglomerado y demostrando que aquella laboriosidad italiana que Vicuña Mackenna elogiara en 1855 era cierta.

Los gringos que llegados del Viejo Mundo, sembrando trigo con el aporte solidario de sus mujeres, achicaron la desolación de la pampa y convirtieron a los poblados en lugares de gran concentración humana, como ocurrió en la geografía de nuestra provincia.

La Argentina gringa que empieza en 1880, no será única porque a partir de entonces se acentuaría la inmigración al engranarse su economía con los intereses europeos. Esos intereses que buscaron orientar la evolución de la Argentina de una manera satisfactoria para complementar sus propias conveniencias.

Esa nueva etapa de europeización, acentuada a partir de la década del 80, se evidenciaría no solamente en la mano de obra de fuertes brazos, sino en las inversiones de capitales itálicos, en la incorporación de la técnica y en la mestización del ganado.

Pero lo más esencial que imprimiría Italia, aparte de la cultura del trabajo - como también lo hicieran otros grupos de inmigrantes, como los españoles, – sería dejarnos una mirada distinta sobre el mundo: costumbres, el control católico de la educación y la organización de la familia.

 

Noticia curiosa para los rosarinos

Federico Dunger  en Fotografías y Estampas del Rosario Antiguo- FyERA nos informa el día 14 de noviembre de 2024 sobre una conocida arteria de nuestra ciudad: Calle Italia

Luego que la calle Buen Orden cambiara de nombre por calle España el 24 de mayo de 1900 a pedido de la colectividad ibérica, los italianos se dejaron oír ... como puede ser que en una ciudad como esta donde los inmigrantes tanos duplica a la de su vecino europeo, no tenga un nombre de su país.


El grito llegó a oídos del intendente Lamas quien decreta el 7 de septiembre de 1900 que la antigua calle Uruguay llevará el nombre de Calle Italia y el próximo 23 de septiembre se realizará el acto correspondiente con un gran evento.


La concurrencia de ese día por los festejos del cambio de nombre fue masiva. Se calcula que más de 8000 personas se agolparon en al esquina de calle Córdoba y la flamante calle Italia para retener en sus retinas para siempre el momento en que las autoridades descubran la placa del cambio de nombre.


Las autoridades y parte del público partieron desde la Plaza 25 de Mayo caminado por una calle Córdoba toda embanderada con los colores del país de la bota acompañados por más de quince bandas entonando canciones italianas hasta llegar a la esquina de Uruguay y retirar ese nombre para colocar la placa de "Calle Italia".

Rosario en el recuerdo - Mendoza e Italia | Facebook
 La tarima estaba preparada y además de las autoridades políticas, representantes de entidades y clubes italianos y del hospital, estaba el ministro de Italia el marqués de Malaspina que vino expresamente para este evento en nombre del rey Víctor Manuel III quien solicitó que todo se desarrolle lo más discreto posible dado el luto que aún portaban por la muerte del rey Humberto I.


Se confeccionaron 2000 medallas conmemorativas más otras 4000 de las entidades italianas que fueron debidamente repartidas y luego de los discursos pertinentes, se descubrió la placa.


De todos modos la prensa fue algo dura con el evento. Dijeron que las autoridades locales no estuvieron a la altura del protocolo que una visita como esta merece.


Fue un evento netamente político. Siquiera las entidades italianas supieron manejarlo. Los que si estuvieron como corresponde fueron los del Hospital Italiano que durante la mañana invitaron al Ministro y a su señora esposa a colocar la piedra fundamental del nuevo pabellón al que llamaron Humberto I y que sería construido por el compatriota Italo Meliga.


 La artística pala de plata utilizada para la colocación de la piedra, le fue obsequiada a la esposa del ministro.


En la foto vemos la gran cantidad de vecinos de la ciudad que concurrieron a la esquina de Córdoba e Italia ese 23 de septiembre a las 2 de la tarde con el Almacén Igualadino quien ofrecía una legítima y destilada Ginebra Néctar y hoy es el coqueto Pan y Manteca. Lo que contradice al festejo bien tano es la presencia de la Plaza de Toros enfrente, "espectáculo" netamente español y que el predio ocupaba casi toda la manzana. Lo que se ve es el lugar donde se adquirían los boletos ya que la entrada a las arenas estaba esquina Dorrego.


Por otra parte la placa de bronce colocada supongo deben haberla retirado para limpiarla o restaurarla porque  ... no está ...

 

Bibliografía:

Levene Gustavo Gabriel: Historia Argentina.

Verna Orlando: "Rosario, el mito de la Torre de Babel convertido en realidad". Artículo del diario La Capital en su edición del 14 de noviembre de 1999.

Italia. Calle Topografía:

Corre de N. a S. desde 00Bis hasta 6700, a la altura de Córdoba 1700; 27 de febrero 1700; Av. Battle y Ordoñez 1700.

Se le impuso ese nombre por Ord. del 10 de agosto de 1900.

Recuerda a la Nación itálica, como manifestación de condolencia por la muerte del rey Humberto I.

Con anterioridad se denominó calle Uruguay.