En la última década del siglo XIX Rosario ya no tenía el aspecto abigarrado y heterogéneo que la había caracterizado en sus inicios como ciudad.
La sociedad todavía era cosmopolita y el intercambio comercial seguía siendo la principal actividad, pero la escala de su desarrollo era otro. Los pioneros del comercio, los artesanos y los navegantes que habían elegido Rosario para vivir, consideraban que el progreso era el único destino para ellos y sus descendientes y, por añadidura para la ciudad.
El rápido avance capitalista, sustentado por la corriente inmigratoria, que significaba una fuerte fuerza de trabajo y a la vez un ensanche del consumo interno, más la inversión de capitales extranjeros que financiaban las empresas, les demostraba que ese optimismo tenía un fundamento. Así, a fines de esa centuria y a principios de la siguiente, para una franja privilegiada de los habitantes esas metas se habían concretado.
La definitiva consolidación del comercio, más un sistema portuario-ferroviario les permitía disfrutar de una excelente situación económica que se apreciaba en la erección de verdaderas residencias con amplios jardines y decenas de habitaciones: verdaderos palacios.
Mientras tanto en la periferia se conformaron los primeros barrios de trabajadores, quienes debían hacer verdaderos esfuerzos económicos para construir sus viviendas.
Por ello el 1°de febrero de 1895 abrió sus puertas el Banco Municipal de Rosario por iniciativa de Floduardo Grandoli (aunque existía un antecedente del 29 de diciembre de 1893).
Grandoli nació en Rosario el 20 de junio de 1857, siendo hijo de José Mariano y Magdalena Correa Esquivel. Descendía por línea paterna de la familia italiana más antigua de la ciudad y por vía materna, de los Gómez Recio, primeros pobladores de la Villa del Pago de los Arroyos.
Contrajo matrimonio con Blanca Cheriffell y tuvieron dos hijos: Luisa R. y Floduardo.
Este hombre del poder promulgó la Ordenanza “Carta Orgánica del Banco Municipal de Préstamos (Montepío) y Caja de Ahorros” conteniendo veinticinco artículos para cumplimentar el objetivo que anunciara en la inauguración de la institución: “Prestar un importante servicio a la clase trabajadora, resguardándola de ser expoliada.”
Con ese advenimiento se daba “un duro golpe a los usureros que lucraban escandalosamente con el contrato de prenda” asevera Juan Alvarez en su Historia de Rosario.
En honor a la herencia de sus ancestros, el lema de Floduardo Grandoli fue “servir a la ciudad”, así lo declaraba Mikielievich en su Diccionario de Rosario. Trató de cumplir con su objetivo durante el periodo en el que fue designado como cabeza del Poder Ejecutivo Municipal (11/12/1893 - 18/02/1895).
Por entonces, es posible decir que Floduardo Grandoli se convirtió en el gobernante de Rosario que impulsó la apertura del Banco Municipal de Rosario en 1895. Aunque la verdadera apertura del Banco Municipal sería el 1° de febrero de 1896.
Tenía como objetivo “prestar un importante servicio a la clase trabajadora, resguardándola de ser expoliada”, pero su mundo social fue económica y socialmente alto.
Sin embargo, debió enfrentar las consecuencias de su accionar, entre las que se destaca la proscripción en la Historia local, provincial y nacional que lo desterró del podio de próceres provinciales. Además de enfrentarse a los fanáticos de la Iglesia.
Es importante destacar su periodo como intendente de nuestra ciudad que fue un iluminado a su tiempo, ya que le dio un golpe duro a los usureros que lucraban escandalosamente con el contrato de prenda.
Floduardo Grandoli fue asesinado en la vía pública el 6 de diciembre de 1897 y su crimen no fue juzgado. Actualmente, sus restos descansan en el cememterior "El Salvador" de nuestra ciudad.
Mausoleo en el Cementerio "El Salvador" de nuestra ciudad.
