ANGÉLICA GORODISHER: LA MUJER EN NUESTRA HISTORIA
Desde la época colonial, incluyendo los tiempos de la Confederación (1831-1852), el amor y el matrimonio en nuestra historia tuvo sus implicancias.
Expresa Patricia Ana Tica: “Eran tiempos bravíos” mientras los hombres se enzarzaban en disputas civiles y políticas queriendo cambiar la situación del país o desenvainando espadas para combatir ¿Cuál era el rol social asignado a la mujer? Una vida con escasas opciones.
“Aunque la mujer tenía derechos legales limitados (como el derecho a heredar), ninguna mujer podía tener una profesión, porque se pensaba que era incapaz de cualquier tipo de actividad fuera del ámbito hogareño.”
Agrega Guadalupe Palacio de Gómez: “Para las mujeres de Buenos Aires solo había tres opciones: el matrimonio, la soltería o la entrada en un convento de clausura. Por los informes de los viajeros que visitaron Buenos Aires sabemos que las mujeres que elegían el matrimonio o la soltería debían llevar una vida tranquila y cortés centrada en el hogar y en la iglesia”.
En sus hogares, y en las reuniones sociales, las mujeres no debían desplegar inteligencia, sino más bien brindar el toque amable a los invitados, ser capaces de una charla agradable y vivaz, de bailar danzas españolas y francesas, tocar la guitarra y cantar.
Otra cosa que podían hacer las mujeres era tocar el arpa. Siempre iban bien acompañadas cuando salían de sus casas, y aquellas bien educadas no se mezclaban con la gente "vulgar".
Socolow (1991) expresa: “Aunque las invitaban a bailes, fiestas y tertulias, quedaban excluidas de muchas de las reuniones que abundaban en la vida social de los hombres.”
La educación de las mujeres de la alta sociedad:
La ignorancia era perfectamente sostenida. No había maestros para nada, no había libros, sino de devoción e insignificantes cosas que debían aprender como: leer, escribir y contar.
Para ciertas mujeres había varias escuelas que se ocupaban en una vieja casa, siendo dirigida por doña Francisca López, donde concurrían algunos varones, entre la mayoría de mujeres.
Debo admitir que no todos los padres querían que supieran escribir sus hijas, para evitar que siendo adolescente les escribieran a los hombres.
Entre todo el ornamento de la sala principal de esa casona, se encontraba la cama de la maestra junto con un solo libro: “El Catecismo” que se usaba para leerle a las niñas.
Desde niñas eran educadas para el matrimonio porque el título de ser mujer se adquiría recién al casarse, por eso las jóvenes lo hacían muy tempranamente, de 17 ó 18 años. Pero no existía el amor porque ellas también querían liberarse del yugo del padre.
No era tarea fácil porque repito: sin proponérselo se mostraban apacibles y resignadas, como ya dije, el manejo del personal doméstico, el arte culinario, cuidar la economía familiar más cumplir con los roles que le exigía la sociedad: procrear y rezar.
Agrega revelación Guadalupe Palacio de Góme: “Uno de los primeros actos de revelación sobre el valor de la mujer es lo que podría ser la genealogía feminista de Rosario, la que tuvo lugar el 8 de marzo de 1986 en el cruce de las peatonales con una intervención callejera.
Ese día, en la esquina de San Martín y Córdoba, la agrupación “Unidas” instaló una jaula que tenía adentro unas figuras de cartón pintado que representaban a una familia heterosexual modelo. Mientras afuera, colgadas de los bastidores, se leían escritas a mano donde las palabras denunciaban la opresión dentro del hogar: niñera, madre, modista, mucama, camarera, jardinera, mandadera”.
Ese día si bien marcó una mirada local todavía a recuperar, debemos tener en cuenta que el origen en la historia del feminismo se hizo desde siempre a partir de una mirada porteña o bonaerense, sobre todo cuando se intenta retratar a la segunda ola.
Hace varios años, muchos de estas cuestiones ya habían salido a la luz en la muestra revolucionista, llevada a cabo por pioneras de rebeliones feministas como: Pamela Gerosa, Sonia Tessa, Lilian Alba, Joakina Parma y Romina Garrido.
Y a su vez, organizada por el Centro de Estudios del Che y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario ¡realizada en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa que durante ese mes se llamó Angélica Gorodischer.

Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer feminista, prolífera escritora como pocas, nació en Buenos Aires, el 28 de julio de 1928.
Sus padres, el comerciante Fernando Félix Arcal y la poetisa Angélica de Arcal, se habían casado en 1924 y se habían mudado de Rosario a Buenos Aires.
Cinco años después nació su hermana Ana María en lo que hoy llamamos C.A.B.A., con quien siempre mantuvo una relación profunda y saludable.
En 1936 la familia regresó a Rosario y la niña desde entonces supo que se dedicaría a la literatura, descubriendo tal vocación al estar rodeada de libros.
Hizo sus estudios en la Escuela Normal N°2 de Profesoras en Rosario, derivando su aprendizaje y sus estudios a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral.
Allí, empezó a cursar una carrera que abandonó para dedicarse a su familia, dejando pasar casi veinte años, pues al contraer matrimonio con el arquitecto urbanista Sujer Godisher se vio gustosa en un mundo de mamaderas, sonajeros y berriches infantiles; escribía hasta bien entrada la madrugada más una abigarrada vida social.
Trabajó después como bibliotecaria en una editorial médica, cuando produjo en la década del 60’ el cuento “En verano, a la siesta y con Martina” con el que obtuvo el primer premio de relatos policiales.
Este cuento fue el primero de su producción y fue el que la hizo sentir de la tesitura de Shakespeare.
Dio más de 350 conferencias, sobre todo sobre literatura fantástica y sobre escritura femenina.
En 1963 obtuvo el primer premio del Club del Orden, que le significó la publicación de su primer libro, Cuentos con Soldados, en el que rememoró historias de su padre en el servicio militar.
Además, desde 1967 su espíritu inquieto la llevaría a desempeñarse como miembro de jurados de diversos premios literarios en Argentina y en otros países.
Entre fines de la década del 70’ produjo su novela “Opus dos” y los volúmenes de cuentos “Las pelucas”, “Bajo las jubeas en flor”, “Casta luna electrónica” y “Trafalgar”.
Al inicio de la democracia (1983) publicó en Barcelona su novela “Kalpa Imperial”, donde critica el proceso militar pasado, y donde según ella, su objetivo era la escribir una obra semejante a las “Mil y una noches” de Occidente, ya que narraba los hechos y circunstancias del Proceso vivido en Argentina.
En 1985 la editorial Emecé le publico su obra “Flores de abalastro, alfombras de Bokhara”, definiendo su condición como feminista a ultranza, amante de conversaciones sobre esos temas, fue recibiendo numerosos premios.
En 1991, también con una beca Fulbright, culminó su derrotero de alma viajera enseñando en los Estados Unidos, más precisamente en la University of Northern de Colorado.
En 1994, la Secretaria de Cultura de Rosario edito sus obras “Técnica de supervivencia” paralela al libro “Prodigios” en la que dijo que se podía escribir por encargo incluso sobre sí misma.
Otra vez en Rosario organizó tres simposios sobre creación femenina en Rosario, ciudad donde recibió varios premios: el primero, bajo el título “Encuentro Internacional de Escritoras” en 1998, el segundo en 2000 y el tercero en 2002.
Dos años más tarde aparece la novela “Doquier” relatando la fuerza de la mujer, ya que sus protagonistas son mujeres de armas tomar.
En 2003 escribió en forma de diario como si estuviese estableciendo su biografía personal. Algo que llamó la atención fue cuando publicó: “Querido amigo”, completamente epistolar con rasgos eróticos. En uno de esos capítulos dijo: “Escribo para este mundo, pero yo quiero otro”.
En 2011 escribió “Diario del tratamiento”, en el que refiere su lucha contra el cáncer que la aquejaba.
Su relación matrimonial duró hasta el 9 de enero de 2020, fecha en la que su marido falleció. Ante este duro acontecimiento, Angélica logró sobrellevarlo dos años, ya que la misma falleció el 5 de febrero de 2022, en su hogar, tal y como siempre deseó.

Bibliografía:
Gabriel Zuzek en la publicación. La Capital 1867-2007-
Topografía:
Carece de designación oficial porque el Honorable Concejo Deliberante aún no asignó con su nombre a una arteria de la ciudad. Probablemente por el cambio de Gobierno Provincial y Municipal.