Eran tiempos cuando Domingo Faustino Sarmiento estaba al frente del Poder Ejecutivo de la Nación (1868 -1872), al celebrarse una conferencia internacional en Ginebra (Suiza) denominada de La Paz Argentina fue invitada a participar. Nuestro país considerando ese evento, un torneo de sabiduría y diplomacia, desinó como representante del país, al destacado orador y publicista al Dr. Floencio Varela.
A Florencio Varela se lo consideraba como un excepcional periodista, al escribir en órganos como "El Tiempo", "El Pampero" y "El Granizo", fundando en la Banda Oriental, "El Comercio del Plata", diario amplio, bien informado, sin personalismos, cuidadosamente escrito y vigorosamente dirigido hacia la propaganda política liberal que tanto molestan a las tiranías de todo tipo y cualquier tiempo.
El ejercicio del cuarto poder oscureció un tanto sus otras actividades. porque sería también un brillante jurisconsulto sin serlo (se recuerda al respecto una brillante defensa profesional, precisamente de un periodista, Laserre), poeta, militante político tenaz, ensayista y creador de una literatura nacional sin menosprecio de la española, "para expresar nuestras ideas con claridad, con vigor y con belleza " aminorando el uso de vocablos extranjeros.
Nacido en Buenos Aires,( por entoces capital Virreinato del Río de laPlata) el 23 de febrero de 1807 en la casa de los Sanjinés, al costado del convento franciscano, y sus padres eran Jacobo Adrián Varela y María Encarnación Sanjinés.
Siendo muy joven se perfiló como poeta, al escribir varias composiciones y una obra dramática.

En 1818 entró en el Colegio de Ciencias donde estudió el primer año de latinidad, cursó después dos años de la Facultad de Matemática, dos años de Filosofía y uno de Jurisprudencia en el mismo colegio del cual salió en 1823.
El 15 de agosto de 1827 se graduó de doctor en la Facultad mayor de Jurisprudencia, con el grado de gracia que la Universidad acordaba cada año por premio al candidato que más se distinguiese en las pruebas literarias. Contaba 21 años.
Enrolado en el Partido Unitario se vio obligado a emigrar a Montevideo en 1829, poco después de la derrota de General Lavalle. En Montevideo contrajo matrimonio con Justa Cané, con quien había quedado comprometido antes de su expatriación.
Esta unión fue feliz y trajo una descendencia de 13 hijos. Según su autobiografía fue un casamiento por poder en Buenos Aires, siendo Miguel Antonio Berro el encargado de ello, ratificando la unión ante un "teniente cura" en Montevideo, 15 días después al arribar la novia.
Algunos de sus poemas de estilo neoclásico (muy influido por las composiciones de su hermano Juan Cruz Varela) fueron publicados en El Parnaso Oriental, la recopilación de poetas orientales o al menos residentes en ese territorio, que hizo el argentino Luciano Lira. Al llegar a los veintiocho años se inclinó al campo político y jurídico. Sus composiciones literarias se convirtieron en crónicas que trataban las cuestiones relacionadas con la situación política del Río de la Plata y el poder de Juan Manuel de Rosas.
Ya hombre - léase en su escueta autobiografía - “una gravísima enfermedad en los pulmones lo forzaría abandonar su profesión de abogado en mayo de 1837".
Establecido en Montevideo desde entonces,por consejo de los médicos cambiar de clima, se embarcaría con su esposa y sus cinco hijos para la capital del Brasil, el último día de ese mismo mes.
Instalado en Montevideo continuó perfeccionando sus conocimientos en Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Morales trabajando en archivos y bibliotecas sobre historia documental que esclareciera puntos oscuros del pasado.
Escritos le valieron la contra de las mayorías populares que apoyaban a Rosas. Dentro del núcleo de los emigrados unitario en Montevideo Varela fue uno de los hombres de mayor talento. Desde que Lavalle se puso en campaña para derrocar a Rosas, él era el hombre de pensamiento y de acción de la Comisión Argentina, cuyo encargo principal era proveer de recursos al ejército unitario.
"Se engañaría mucho aquél que pensase que Varela abrigaba ideas de ambición política. Deseaba mucho volver a su país, deseaba serle útil pero no gobernar. Mil veces le hemos oído formar sus proyectos y todos se reducían a tener una casita, sobre todo en el campo, con las comodidades necesarias, una imprenta para sostenerse con el producto de su trabajo y de su inteligencia y el tiempo necesario para realizar su proyecto favorito: la composición de una historia completa de la revolución americana”.
El historiador Luis L. Domínguez, escribió en 1853, unos apuntes sobre Florencio Varela, de los que destacamos:
En su viaje a Europa descubriría la verdadera "miseria" de la vida americana, inculta y ociosa y a su regreso convirtióse en el predicador de la libertad conquistada por el trabajo humano y la cultura, sin aclaraciones ni clarines.
Jamás creyó encontrar en las personas que se le acercaban defectos ni malas inclinaciones. Dotado de un espíritu muy generoso acogía a todo el mundo con la mayor franqueza y de nadie desconfiaba nunca.
Más a la temprana edad de 41 años, el 20 de marzo de 1848, cuando estaba a pocos metros de su hogar, en la calle Misiones de Montevideo, un puñal se hundió en su cuerpo, tiñendo de rojo su levita. La negra levita se encuentra expuesta en una vitrina del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.
Hacía nueve años que había fallecido el 23 de enero de 1839, su hermano mayor Juan Cruz, también nacido en Buenos Aires el 24 de noviembre de 1794.
Muy culto pues su formación escolástica transcurrió en la Universidad de Córdoba, regresando a la ciudad portuaria a los 23años, ya inmerso en la fiebre de la creación poética.
Su sólida formación clásica le permitiría verter al español parte de la Eneida, pero prontamente se sintió atraído al igual que su hermano por el periodismo, género en el que se incurría no según los rigores del oficio, sino más bien a manera de militancia política.
En el semanario "El Centinela", en 1822, desplegó en su breve existencia una campaña esclarecedora sobre las dificultades y aciertos del gobierno de la época, perfeccionándose en otras publicaciones: "El Mensajero Argentino" (que entre 1825 y 1827 redactó en colaboración con Valentín Alsina, Francisco Pico y Valentín Delgado) y "El Tiempo - órgano en el que escribió su hermano menor, Florencio.-
Esta permanente acción pública le valió ser hombre de consulta, como cuando Lavalle le pidiera su opinión, en 1829, sobre los candidatos a integrar el Consejo de Gobierno constituido ese mismo año. Aún siendo unitario sugeriría la inclusión del federal Juan José Viamonte en ese organismo.
Lástima que un año antes habría sido uno de los cerebros oscuros que instara a Lavalle, el fusilamiento de Dorrego.
Explica Armando Alonso Piñeiro: "Rosas lo desterró en 1836 a Santa Catalina, en una época en la cual su hermano Florencio también era víctima de la persecución restauradora".
Florencio, precisamente, sería la persona que mayor influencia sufriera de Juan Cruz, a quien veneraba como "padre y maestro".
Muchas hipótesis se tejieron acerca de ese aberrante hecho, entre ellas se destaca: “Fue asesinado por orden de Felipe Arana o de algún jerarca del rosismo, sin previa consulta del Restaurador. Posibilidad sumamente débil, a pesar de algunos indicios, puesto que nada se hacía en la Argentina sin conocimiento o consentimiento de Rosas” - dice Armando Alonso Piñeiro.
Si bien Florencio debió elaborar el dolor de la muerte de su hermano, el mayor no llegó a ver el trágico destino de aquél.
Ambos han quedado brillando en la historia de las letras y el periodismo argentino.
Bibliografía:
Alonso Piñeiro Armando: “Muerte de los hermanos Varela en Cronología Histórica Argentina”. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1981. Pág.36 y 137.
González Arrili Bernardo: "Florencio Varela" en "Historia de la Argentina , según las biografías de sus hombres y mujeres". Pág. 1721.
Varela Juan Cruz y Florencio. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 3000 hasta 3599, a la altura de Salvat 1000.
Se le impuso ese nombre por D. 24341 del año 1960.
Recuerda a los hermanos Varela, consagrados periodistas que desde sus columnas combatieron la tiranía de Rosas.