Ese nombre lo usó durante su actuación pública, aunque en verdad se llamaba Angel de los Dolores Carrasco.
Aún siendo hijo de Buenos Aires, ciudad donde naciera el 2 de setiembre de 1824, Eudoro Carrasco sería uno de los hombres más emprendedores de un núcleo de vecinos que habitaban esta urbe declarada ciudad en 1852.
Siempre expresó su pensamiento sobre nuestra ciudad con estas palabras: "Este pueblo es muy bonito, más grande de lo que yo pensaba y más adelantado de lo que yo creía".
Sus padres don Gabriel Carrasco y de doña Andrea Sánchez, natural de Santa Fe le dieron una esmerada educación.
A los siete años cursó las primeras letras en el colegio del aventajado pedagogo Bonifaz y enseguida pasó al de don Rufino Sánchez, quien le enseñaría lengua y gramática latina, matriculándose cuando apenas contaba con siete años.
En 1835 llegaban los primeros jesuitas al Río de la Plata estableciendo escuelas y colegios de afamada reputación. A uno de ellos, dirigido por el P. Juan Coris asistió el joven Carrasco demostrando contracción al estudio y capacidad intelectual excepcionales, logrando distinciones de parte de sus mismos catedráticos.
En esos claustros tuvo como condiscípulos que revelaban precoces capacidades al Dr. Eduardo Costa, ministro durante la presidencia de Bartolomé Mitre, el Dr. Manuel de Escalada, presidente de la Suprema Corte de Justicia y el Dr. Angel Brid, que llegara a canónigo deán de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Más tarde sintió atracción por la impresión logrando ingresar tempranamente al establecimiento gráfico de Pedro de Angelis y Enrique Gilbert, donde durante siete años aprendería el oficio de tipógrafo.
Se quedó y desplegó sus artes gráficas y su don político, creó el escudo, editó varios diarios, entre ellos El Comercio, La Capital y El Sol, y escribió parte de la historia de la ciudad, además de ocupar numerosos cargos públicos. Fue socio y adversario de Ovidio Lagos y, paradojalmente, parte de su legado se encuentra hoy en custodia en el Archivo Histórico de La Capital.
Perseguido por parientes ambiciosos que usurparon los bienes de su padre, se vió obligado a trabajar, ingresando como escribiente en la secretaría del gobernador de Buenos Aires, don Juan M. de Rosas, hasta la batalla de Caseros en 1852.
Con motivo de la revolución de Hilario Lagos en diciembre de 1852 contra el gobernador Alsina, se desempeñó como ayudante en la secretaría de campaña del ejército sitiador hasta la disolución de éste.
Una vez desaparecida la política rosista volvió a su antigua labor instalando una imprenta en la cual se publicaba el diario “Los Debates” redactado por el Gral. Mitre hasta que se trasladó en una goleta cargada de mercaderías al puerto de Rosario, contando con el apoyo económico de Bernardo de Irigoyen.
En el escudo local, el ancla simboliza al comercio del puerto y el arado y el trigo a la agricultura, a la derecha una batería y una bandera, y a la izquierda el río Paraná y sus islas, y arriba un sol naciente / Historia de Rosario, Museo Histórico Provincial de Rosario Julio Marc.
Inspirado en el relato de Bartolomé Mitre sobre el gesto patriótico de Manuel Belgrano, el escudo heráldico debía recordar “la gloria nacional” de Rosario por ser la cuna de la bandera nacional. Según cuenta su biografía, lo dibujó personalmente. El 4 de mayo se aprobó la ordenanza, se ordenó pintarlo en el salón de la Municipalidad y se grabaron los sellos de lacre oficiales. Fue nuevamente Municipal en 1864 y 1877.
Su experiencia como imprentero y su amistad con Bernando de Irigoyen, quien le servirá de capitalista, lo llevó a concebir la idea de instalar su propio taller. Así lo hizo en 1859 quedando en la historia como el dueño de la segunda imprenta que se monta en Rosario, luego de la arribada a Rosario en 1854, con la cual se imprime el primer diario de la ciudad, La Confederación.
El taller de Carrasco en Puerto 171 (San Martín entre Córdoba y Rioja) rápidamente se destacó por la prolijidad y belleza de sus trabajos. Editó el periódico El Comercio desde junio de 1856.
Eudoro redactó, en órbita con la Asociación Republicana del Pueblo de Rosario, el periódico La Democracia, una “hoja de circunstancias” que circuló con gran éxito en julio de 1864 debido a la indignación de la invasión española a las islas peruanas Chincha.
Sale La Capital
Cuando en 1867 Ovidio Lagos regresó a Rosario desde el Palacio San José de Concepción del Uruguay tras su entrevista con Justo José de Urquiza, mandamás de la Confederación Argentina, tenía asegurados el dinero para comprar una imprenta y 100 suscripciones para el nuevo diario que defendería la política estratégica de trasladar la capital argentina.
A la búsqueda de una imprenta hasta obtener la propia, Lagos se asoció a Eudoro Carrasco y los primeros números de La Capital, desde el 15 de noviembre de 1867, fueron impresos en sus talleres. Al poco tiempo la sociedad se deshizo y, si bien pudo haber diferencias políticas, la relación entre ambos se deterioró.
El diario El Sol
Eudoro Carrasco fundó también el diario El Sol, que salió a la calle el 1º de febrero de 1877 dirigido por su hijo, Gabriel Carrasco. Tuvo dos formatos, uno mayor en 1878. Enroló a "buenos colaboradores" y dedicó amplio espacio a la información extranjera. En el ámbito de la política vernácula, apoyó el gobierno de Servando Bayo. Según el historiador Miguel Ángel de Marco, se destacó por su “interés periodístico y excelente estilo, solo deslucido cuando polemizó con La Capital”. Se publicó hasta el 31 de diciembre de 1878.
En sus dos años de aparición, el diario El Sol se destacó por su "interés periodístico y excelente estilo" / Archivo Histórico del Diario La Capital. Hasta aca
Enemigos íntimos
La Capital y El Sol, en realidad Ovidio Lagos y Eudoro Carrasco, mantuvieron encendidas polémicas a través de las páginas de sus diarios que trasuntaban sus diferencias. Antiguas disputas suben de volumen el mismo 1º de febrero de 1877 cuando El Sol, en su primer número nomás, acusa a La Capital de politizar la colonización de tierras en la provincia de Santa Fe y espeta: "La Capital, que otra cosa no sabe, no hace más que sembrar ódios, discordias".

Muchos rosarinos ignoran que Eudoro Carrasco leyendo la "Historia de Belgrano" escrita por Mitre (publicada en 1857), reveló a los argentinos que la Bandera de la Patria se había enarbolado por vez primera en Rosario.
Posteriormente tomó idea de crear en 1862 el Escudo Municipal.
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Actual escudo de la ciudad de Rosario
A mediados de junio de 1871, el gobierno provincial le otorgó el cargo de Oficial Primero del Departamento de policía de Rosario y tres años después, funcionario municipal, tarea que no pudo desempeñar, por nombrársele secretario del Banco Provincial de Santa Fe que acababa de fundarse.
El 20 de marzo de 1877 el gobierno le nombraría Archivero General de la provincia. de Santa Fe, donde redactó el primer "Índice del Archivo General del Rosario de Santa Fe" conteniendo leyes , decretos y disposiciones vigentes sobre archivos. (Rosario 1881).
Su amor por la ciudad que lo adoptó, y a la que le dió todas sus mejores actividades y energías de hombre fuerte, la sintetizó en su obra “Anales de Rosario” (1527-1865) única crónica histórica de la misma, que redactó en su mayor parte y que su hijo Gabriel continuara.
Desde su arribo en diciembre de 1853 hasta su muerte acaecida el 21 de junio de 1881, no hubo obra de progreso en la ciudad en la que no tomara parte.
Bibliografía:
"Datos autobiográficos" en diario La Capital en su edición del 22 de septiembre de 1868.
Prólogo de la obra “Anales de la ciudad de Rosario de Santa Fe” de la que es autor junto a su hijo.
Carrasco. Avenida. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1000 al 3100, en la ribera del río Paraná como Avenida Costanera, desde la calle Gurruchaga al balneario municipal La Florida.
Se le impuso ese nombre por D. 21.794 del año 1958.
Recuerda a Eudoro Carrasco (1824 – 1881), periodista, escritor e incansable promotor del progreso de Rosario.
Relación histórica de la creación del Escudo Municipal en 1862.
La historiadora Patricia S. Pascuali en el artículo: "Una bandera entre dos escudos” en diario La Capital del 27 de febrero de 1995 " nos ilustra:
"Los años habían pasado convulsa y raudamente cuando el Congreso de Tucumán oficializó el emblema (el escudo nacional.) Para entonces ya nadie recordaba aquel primer gesto de Belgrano. Sepultado por el polvo del tiempo, las generaciones ignoraron lo sucedido en las orillas del Paraná en un ya lejano 27 de febrero de 1812, hasta que en 1859 se publicó la segunda edición de la "Historia de Belgrano" de Bartolomé Mitre, que acababa de ser enriquecida con el hallazgo en un legajo titulado "Regimientos en la campaña de la Banda Oriental" que daba cuenta de la singular iniciativa tomada por el vencedor de Tucumán y Salta durante su breve permanencia en Rosario.
Correspondió, pues, al eminente fundador de nuestra historiografía erudita recuperar para la memoria de los argentinos el episodio de la Creación de la bandera nacional, brindándole a esta ciudad su mayor timbre de orgullo: haberle servido de cuna.
Por entonces, hacía poco más de un año que se había instalado la Municipalidad rosarina y sería uno de sus miembros el destacado publicista Eudoro Carrasco, quien tuvo la idea de presentar un proyecto de ordenanza creando un escudo heráldico para la ya pujante ciudad, que el mismo diseñó y cuyo leit motiv central recordaba aquel suceso histórico recientemente revelado".