BALCARCE JUAN RAMÓN (1773 - 1836)

Nos dice Bernardo González Arrili: ¡Los Balcarce! Es común que se equivoquen los estudiantes al querer mencionarlos ¡Son tantos! 
 
Pero  nosotros haremos referencia a la biografía del mayor de los siete hermanos, Juan Ramón Balcarce.
 
Expresa  la profesora Guadalupe Palacio de Gómez: “Juan Ramón Balcarce  es  un patriota muy controversial  de nuestra Historia Argentina,  tuvo claros y muy oscuros  en su  largo andar: arrollador  y corajudo en los combates, pensador brillante en las jornadas de 1810,1813 y 1816, más tres años después (1819)en nombre de  Buenos  Aires, fue insensible promotor del   devastador incendio   del poblado Pago de los Arroyos, y  al final  de su vida, primero unitario para elegir después ser rosista  a ultranza, más muy particular, tanto que  ni a Rosas lo convencía”.
 
Juan Ramón era el hijo mayor de un oficial del regimiento de Blandengues, el coronel barcelonés Francisco González Balcarce Lat, y de la porteña Victoria Damasia Martínez Fontes Bustamante.

Fueron  sus hermanos: Antonio, Marcos, Lucas, José, Diego y Francisco y  curiosamente, el único de los hermanos Balcarce que suele ser citado con el apellido completo de González Balcarce es Antonio; todos los demás son generalmente conocidos en la  Historia argentina  con el apellido Balcarce.

Se incorporó el 2 de octubre de 1789,  como cadete al c Cuerpo de Blandengues   con solo  diecisiete  años, siendo su padre el jefe de dicho regimiento. Por mandato del Virrey Melo prestó la cooperación necesaria a la misión científica de don Félix de Azara, siendo comandante militar de Luján. El 20 de febrero de 1793 fue promovido a alférez de Blandengues, y el 2 de mayo de 1799 a teniente del mismo cuerpo.

En 1801, asistió a la campaña contra los portugueses, siendo promovido a ayudante mayor en 1804.

Por entonces siendo muy joven Juan Ramón contrajo matrimonio con Trinidad García Mantilla el 10 de noviembre de 1801 en la ciudad de Buenos Aires.

Al año siguiente pasó a la Comandancia General de Armas de Tucumán, donde se encontraba cuando se produjo en 1806, la primera invasión inglesa.

Durante la Segunda Invasión Inglesa de 1807, Balcarce fue ayudante de Santiago de Liniers en la defensa de la ciudad de Buenos Aires.

El 9 de febrero de 1808 por Orden real, fue promovido a Capitán de caballería y el 8 de noviembre ascendido a Sargento Mayor del  Batallón de Húsares que comandaba el coronel Martín Rodríguez.

 

En 1810 tuvo activa participación en los sucesos de Mayo y a partir del año siguiente desempeñó  aguerridas  misiones en el Alto Perú.

Su actuación como militar  fue muy  destacada como Jefe de la vanguardia de Belgrano, más después de la batalla de Tucumán, donde alcanzó el grado de Coronel, se separó del ejército para ocupar la representación de Tucumán ante la Asamblea General Constituyente del Año XIII reunida en Buenos Aires.

 

Actuó también en la Logia Lautaro pero no se identificó particularmente con el gobierno del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Gervasio Antonio de Posadas ni con el de Carlos María de Alvear.

Su carrera militar, por sus méritos, fue siempre en ascenso pues en 1814 fue designado Comandante general de Milicias de la campaña, y dos años después, ascendido a Coronel mayor.

Ahora haremos mención de su accionar oscuro y triste para nuestra ciudad:

En el año 1819, frente del gobierno de Santa Fe se hallaba Estanislao López, el caudillo mejor preparado de aquellos tiempos y que llegaría a tener una influencia muy grande en los destinos de nuestra provincia, proponiéndose   asegurar la soberanía de Santa Fe independiente de Buenos Aires, en un momento del país harto difícil.

El gobierno de Buenos Aires para someter a nuestra provincia mandó  un ejército de 2800 hombres al mando del Gral. Juan Ramón Balcarce, que "ocupó Santa Fe infructuosamente porque habiendo perdido su caballeriza se puso en retirada atrincherándose fuertemente en Rosario, dispuesto a defenderse de las fuerzas de López que lo perseguían.

“Para ello hizo zanjar y parapetar el recinto de la actual Plaza de Mayo de Rosario  contando con el apoyo de la escuadrilla de Buenos Aires integrada por hábiles embarcaciones en cañoneos de pueblos de la costa." asevera Carlos de Sanctis.

Durante un mes Rosario fue campo encarnizado de combate, hallándose las fuerzas enemigas porteñas  fuera del área atrincherada, lo cual la  imposibilitada de llevar a cabo asaltos o devastaciones diarias.

Circunstancia que hizo decidir a Balcarce retirar sus tropas aunque cometiendo el acto innecesario e incalificable de  incendiar  en enero  de 1819, este pueblo, por entonces llamado simplemente Pago de los Arroyos - Imputación que aventó en forma documentada el historiador Francisco M. Santillán.

Fueron destruidos 164 ranchos de paja,  quedando a salvo sólo 16 casas con techos de tejas y la  Capilla. 

Balcarce  en medio   de ese cuadro de horror, emprendió  la retirada en los buques de su escuadrilla, aguas abajo.

No podemos dejar de recordar la sentenciosa frase de Mitre: "Este fuego de paja, encendió odios entre las provincias que duraron  casi medio siglo”.

 Agrega la profesora Palacio de Gómez: "Este incendio fue la chispa que provocó el ardiente fuego de odios y desencuentros  entre  caudillos y civiles que culminó  en Caseros".

 Un año después el 10 de febrero de 1820, Balcarce  peleó en Cepeda contra los federales y salvando  su  Infantería en esta derrota realizó una retirada hasta San Nicolás.

Al llegar a la Capital, se encontrándose  con la anarquía del Año XX; en medio de conspiraciones y asonadas,  renunció como Gobernador intendente de Buenos Aires el 9 de febrero de 1820,  con la intención  retirarse  a  una  vida  más sosegada.

Al mismo tiempo, en ese  año 1820 renunciaba el último Director Supremo, Rondeau,- por presión de los federales - asumiendo como  Gobernador de la Provincia de Buenos, Manuel de Sarratea.

El nuevo gobernador firmó con los caudillos el Tratado del Pilar, que declaraba la autonomía de las provincias argentinas. pero incluía una cláusula secreta, que ofendía  a los porteños -acostumbrados a ser obedecidos –
 
Por orden de los generales Miguel Estanislao Soler, Hilarión de la Quintana y Juan Ramón Balcarce, Sarratea se  vio obligado a renunciar  al cargo.

Un Cabildo Abierto, reunido por esos jefes militares nombró gobernador de la provincia de Buenos Aires a Juan Ramón Balcarce el 6 de marzo, quien optó nuevamente descansar exiliándose en Montevideo por algunos años.

Segunda gobernación  Así como militarmente tuvo un formidable  espíritu guerrero, políticamente adoptó   algunas veceun carácter ambivalente.

El descanso del guerrero duraría poco y tras su retorno después  dos años, se adhirió a la Reforma Militar del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez,implementada a través del ministro Bernardino Rivadavia,
 
Derrocado Manuel Dorrego, en 1828, Balcarce buscaría  asilo otra vez  en Montevideo, donde permaneció hasta la caída de Lavalle.

Regresó después de la caída de Lavalle, durante la gobernación de Juan José Viamonte, que lo nombró su Ministro de Guerra.

Sus primeras medidas fueron celebrar un solemne funeral por Dorrego y confiscar las propiedades de aquellos que habían intervenido en la revolución del 1º de diciembre.

 

Representaba Balcarce una tendencia conciliadora, bien vista especialmente por el núcleo federal que luego se conocería bajo el nombre de los lomos negros.

Rosas terminó su mandato el 5 de diciembre de 1832, y no obstante haber sido reelecto tres veces, no aceptó el nombramiento para un nuevo período; fue designado entonces Balcarce, quien gobernó desde el 17 de diciembre de 1832 hasta el 3 de noviembre de 1833, fecha en que fue exonerado por la Legislatura bonaerense.

En el curso de su gestión tuvo influencia primordial el grupo de los lomos negros (enemigos de don Juan Manuel), que proyectaba una Constitución favorable al sistema liberal, en la cual se prohibían los poderes extraordinarios al titular del gobierno.

Se aceleró entonces la lucha entre los federales apostólicos, partidarios de Rosas, y los cismáticos de Balcarce y estallando  la Revolución de los Restauradores, el 11 de octubre de 1833 preparada por doña Encarnación Ezcurra y los federales duros.

Balcarce se refugió en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), y allí murió el 12 de diciembre de 1836.

Sus restos fueron traídos a Buenos Aires, con licencia de Rosas, y sepultados en la Recoleta.

Es oportuno no confundir a Juan Ramón Balcarce, con su hermano Antonio, quien obtuvo en la batalla de Suipacha la primera victoria de las armas argentinas sobre los realistas en 1810 y asistió a la Campaña de los Andes combatiendo en Maipú a las órdenes de San Martín.

 

Bibliografía:
Piccirilli R.; Romay L. Y Gianello Leoncio: "Diccionario biográfico argentino." Tomo I. Ediciones históricas argentinas. Septiembre, 1953.

De Sanctis Carlos: "Rosario y sur de Santa Fe." Capítulo "Incendio del Rosario por el Gral Juan Ramón Balcarce." Imprenta Resquín. Rosario, mayo de 1952.

 

Balcarce. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 1600; desde 2600 al 6100, a la altura de Av. Pellegrini 2000; Bv. Seguí 2000; Av. Uriburu 2000; Av. Battle y Ordoñez 2000.
Se le impuso ese nombre por Ord. N°3 de 1905.
Recuerda a Juan Ramón Balcarce (1773 - 1836), guerrero de la Independencia.
Anteriormente se denominó calle de Las Conquistas o calle 32.