Eva PerÓn: La historia de la preservaciÓn de su cadÁver.

La verdadera historia contada por el doctor  Pedro Ara, médico que preservó su cuerpo.


El doctor Ara trata los sucesos argentinos acaecidos desde el 26 de julio de 1952, muerte de la señora Eva Perón, hasta fines de 1955, que se produjo la caída del entonces Presidente de la República Argentina, general Juan Domingo Perón.


El doctor se esforzó en ser objetivo e imparcial y al tratar los sucesos se mantuvo al margen de las tendencias políticas o partidismos encontrados de esa fecha.


Repito, su preocupación fue por no agregar factores de perturbación a una situación política conflictiva, como era la de aquel gran país que amó tanto, a pesar de ser español, le había movido durante largos años a no revelar los hechos de que fue testigo y protagonista.


El profesor Ara dedicó gran parte de su vida al estudio y a la  investigación de la técnica anatómica, en especial a la conservación; después de tantos años de múltiples pruebas, logró llevar a cabo el método del parafinado a su perfección. El cuerpo de Eva Perón, preparado por él con esta técnica, representa su máxima obra científica y artística.


El doctor Ara clarifica su situación, claro es que en este caso habían de interesarme los ajenos juicios, más no hice ni encargué ninguna encuesta para conocerlo.


No tomé ni hice tomar nota de elogios, comparaciones o declaraciones ingenuas. Según espontáneos informantes, al abandonar la capilla ardiente soliese coincidir con el hecho de que Evita parecía dormida.


Más recién recibida sus restos, desde el mismo día 27 de julio de 1952, comencé a conocer opiniones increíbles, tanto por lo que me manifestaba, como por la categoría de las personas responsables.


No es como abrir con ellas un capítulo de absurdo, pero constituyeron el germen de una serie de bulos que rodaron durante los tres años hasta llegar el gobierno provisional el gobierno militar en octubre de 1955.


Lo que guardamos en la CGT era realmente no un cadáver humano, sino la presencia magnífica de una gran mujer.


Al tener que entregarla el 3 de octubre de 1955, mi preocupación era cómo vestir al desnudo. Si bien la bandera nacional y la del partido peronista, la cubrían casi por completo, sus ropas interiores eran las mismas que habían cubierto su cuerpo el día de su fallecimiento (27/07/1952).


Tal era mi preocupación, que no me quedaba la idea de que amigo o enemigo la viera así al quitarle la bandera, por ello intercambié ideas con las hermanas de Eva, y ellas aceptaron que yo la proveyera de una larga y sencilla túnica.


La misma desbordaría los pies desnudos, ajustándose a la cintura y a la base del cuello; también tendría una manga plegada ampliamente abierta. Sería algo parecido a lo que se ve en esculturas y cuadros religiosos.


Las nuevas autoridades no me pidieron que abandonara el laboratorio ni que entregara la llave, ni que aceptara control alguno.


Al fin, tras larga mediación y algunos tantos borradores, el Gral Lonardi, acordando en conformidad con la familia de Eva, acordó un programa de seis puntos que expresara cómo encarar la situación imperante.

  1. Recuperar el antiguo féretro.
  2. Ante testigos calificados, colocar el cadáver en un ataúd con sus recuerdos de homenaje, cerrarlo herméticamente y levantar un acta que certificase lo realizado.
  3. Conducirlo a un lugar sagrado en depósito provisional o definitivo, con el respeto debido sin previo aviso.
  4. Después de la conducción del cadáver, dar una comunicación oficial de tono piadoso sobre lo actuado.
  5. Entregar los efectos personales a la familia de la señora.
  6. Garantizar el destino del Rosario pontificio y del prendedor -aparentemente de piedras preciosas- que había sobre el cuerpo de Eva Perón.

Con ello, terminaba la verdadera historia contada por el médico que preservó el cuerpo de Eva Perón, la mujer más referente para la Historia Argentina.

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Bibliografía:

Ara Pedro: "Eva Perón. La verdadera historia contada por el médico que preservó su cuerpo". 1996, Editorial Sudamericana SA , Buenos Aires.