ZUVIRÍA FACUNDO, JUEZ (1794 - 1861)

Como expresa Víctor Gálvez: "Fue el doctor don Facundo Zuviría, gran conversador, infatigable conversador en el Congreso de Santa fe, donde sostuvo que era inoportuno sancionar la Constitución Nacional, mientras las provincias no estuvieran organizadas, con lo cual halagaba las pretensiones de Buenos Aires. Ese pensamiento era la anarquía, cuando el único medio de conservar la unidad era precisamente constituir la nación para luego organizar sus partes componentes, una de las cuales era contraria entonces  a la inmediata Constitución Nacional".


Felizmente esa posición disolvente fue combatida por el grupo constituido por verdaderos hombres públicos que veían claramente la gravedad del momento histórico, Rosas vencido desde hacía muy poco tiempo había dejado el país dividido.


A ese grupo pertenecían Salvador María  del Carril, Juan María Gutiérrez, Fray José Manuel Pérez, Martín Zapata, Manuel Leiva, Santiago Derqui, Juan Francisco Seguí, y otros que contaban con el apoyo decisivo del Gral. Urquiza.


El doctor Zuviría era alto, muy delgado, muy dinámico que hablaba sin cesar; en efecto su inagotable locuacidad lo habían hecho famoso en su tierra natal.
Había nacido en Salta en 1794 y  adquirido un perfil enjuto y seco como los arbustos que crecen entre las grietas de las montañas de su tierra.


Al quedar huérfano quedó a cargo de un tío materno, el canónigo Dr. Juan Manuel Castellanos que lo envió a estudiar al Colegio de Monserrat en Córdoba primero y después a la Real Universidad de San Carlos en la misma ciudad.


Se graduó  de abogado, más adquirió "devoción por el derecho y culto por la religión"  de ahí que resultara un "jurista insigne y eminente católico".


Participaba en reuniones familiares como si estuviese en una asamblea pública, pues tenía la manía de la oratoria y hacía uso de la palabra con una rapidez vertiginosa.


Redactó la primera Constitución de su provincia y colaboró eficazmente en el gobierno del general Alvarado, creando la ley de reclutamiento para la Guardia nacional, de la que sería su primer comandante.


En 1830, perseguido por razones políticas por Facundo Quiroga se exiló en Bolivia, donde estableció su bufete de abogado, y su casa sería el punto de reunión de los más encumbrados hombres de aquel país y obligado hospedaje de argentinos ilustres como los Gorriti.


Después de Caseros y de veinte años de destierro, regresó a su terruño donde presidió la Legislatura, siendo electo diputado al Congreso de Santa Fe.


El mismo quedó constituido el 20 de noviembre de 1852, después de haber procedido a elegir las autoridades dos días antes, fecha en la que Zuviría fue electo presidente por unanimidad.


En 1854, Corrientes lo nombró representante  en el Senado de La Nación  ocupando dicha banca hasta mayo de 1857, en que renunció. Su labor en el Congreso estuvo en consonancia con sus demás servicios prestados a la Nación.


Sus actitudes imprevisibles casi quijotescas, su hidalguía y su  carácter muy frontal expresando lo que pensaba, le hicieron ganar más contrarios que adeptos.
 Fue así,  que le adjudicaron la paternidad del proyecto, en un episodio insólito en contra las autoridades constituidas en Paraná, (increíble el hecho si no hubiese quedado documentado.)


Zuviría  sin dudar, decidió renunciar a la función pública iniciando su último ostracismo en Montevideo, aunque no olvidó un solo día la patria lejana.


De viaje hacia Salta para visitar a su familia, falleció en la ciudad de Paraná, el 19 de agosto de 1861.

 

 Bibliografía:

González Arrili, Bernardo: "Facundo de Zuviría" en Historia de la Argentina. Buenos Aires.

Calderaro José D.: "Cien próceres argentinos" Editorial  Kapelusz. Mayo 1942.

 

Zuviría.  Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 5100 al 7499, a la altura de Provincias Unidas 600 y Av. Roullón 700.

Carece de designación oficial.

Recuerda a Facundo Zuviría (1794 - 1861), presidente de la Asamblea General Constituyente del año 1953, que sancionara nuestra Constitución.