Como expresa Víctor Gálvez:"Fue el doctor don Facundo Zuviría, gran conversador, infatigable conversador en el Congreso de Santa fe, donde sostuvo que era inoportuno sancionar la Constitución Nacional, mientras las provincias no estuvieran organizadas, con lo cual halagaba las pretensiones de Buenos Aires. Ese pensamiento era la anarquía, cuando el único medio de conservar la unidad era precisamente constituir la n Nación para luego organizar sus partes componentes, una de las cuales era contraria entonces a una inmediata Constitución Nacional".
Nacido el 26 de noviembre de 1794 en Salta en 1794 desde pequeño había adquirido un perfil enjuto y seco como los arbustos que crecen entre las grietas de las montañas de su tierra natal.
Al quedar huérfano quedó a cargo de un tío materno, el canónigo Dr. Juan Manuel Castellanos que lo envió a estudiar al Colegio de Monserrat en Córdoba primero y después a la Real Universidad de San Carlos en la misma ciudad, en cuya histórica Universidad logró el título de doctor en jurisprudencia.
Al graduarse de abogado, adquirió una profunda "devoción por el derecho y culto por la religión" de ahí que resultara un "jurista insigne y eminente católico".
Participaba en reuniones familiares como si estuviese en una asamblea pública, pues tenía la manía de la oratoria y hacía uso de la palabra con una rapidez vertiginosa.
Siendo hombre de letras y gran orador sostenía la posición política, de organizarse primero antes de redactar una Carta Magna.
Teoría que fue combatida por el grupo constituido por verdaderos hombres públicos que veían claramente la gravedad del momento histórico, Rosas vencido desde hacía muy poco tiempo había dejado el país dividido.
A ese grupo pertenecían Salvador María del Carril, Juan María Gutiérrez, Fray José Manuel Pérez, Martín Zapata, Manuel Leiva, Santiago Derqui, Juan Francisco Seguí, y otros que contaban con el apoyo decisivo del Gral. Urquiza.
Redactó la primera Constitución de su provincia y colaboró eficazmente en el gobierno del general Alvarado, creando la ley de reclutamiento para la Guardia nacional, de la que sería su primer comandante.

En 1830, perseguido por razones políticas por Facundo Quiroga se exiló en Bolivia, donde estableció su bufete de abogado, y su casa sería el punto de reunión de los más encumbrados hombres de aquel país y obligado hospedaje de argentinos ilustres como los Gorriti.
Después de Caseros y de veinte años de destierro, regresó a su terruño donde presidió la Legislatura, siendo electo diputado al Congreso de Santa Fe por su provincia.
El mismo quedó constituido el 20 de noviembre de 1852, después de haber procedido a elegir las autoridades dos días antes, fecha en la que Zuviría fue electo presidente por unanimidad.
. Agrega lGuadalupe Palacio de Gómez: “Sus discursos en aquella Honorable Asamblea Constituyente de 1853 fueron verdaderas piezas oratorias al estilo de los clásicos romanos”. Eran un verdadero exponente de la cultura argentina de aquella época.
En 1854, Corrientes lo nombró representante en el Senado de La Nación ocupando dicha banca hasta mayo de 1857, en que renunció.
Su labor en el Congreso estuvo en consonancia con sus demás servicios prestados a la Nación.
Sus actitudes imprevisibles casi quijotescas, su hidalguía y su carácter muy frontal expresando lo que pensaba, le hicieron ganar más contrarios que adeptos.
Fue así, que le adjudicaron la paternidad del proyecto, en un episodio insólito en contra las autoridades constituidas en Paraná, (increíble el hecho si no hubiese quedado documentado).
El 19 de agosto de 1861 moría en su tierra natal, ese meritito e ilustre argentino.