Anatole France, sintetizando la vida del gran novelista y literato francés, al término de su oración fúnebre expresó: " Envidiémosle, ha honrado a su patria y al mundo. En verdad, Emilio Zola libró una cruenta guerra, en la que prevalecieron los malentendidos y muchos lo combatieron, de buena o mala fe".
Para su tiempo fue un innovador porque quería anexar a la novela natural, la medicina y en toda su producción pretendía hallar el punto de coincidencia entre el relato y el rigor científico.
Para él, todo novelista estaba integrado en el carácter simultáneo de observador y experimentador. El primero aportaba los hechos como el mejor testigo, estableciendo un terreno firme sobre el que marcharían los personajes y donde se desenvolverían los fenómenos, apareciendo después el experimentador aportando las conclusiones de que el ser humano no es absolutamente monógamo, erigiéndose así en jefe de la escuela naturalista.
Hizo que la novela naturalista se centrase a menudo en el examen de las lacras sociales (alcoholismo, prostitución, delincuencia) sin rehuir la sordidez, con el consiguiente escándalo para la sociedad biempensante. La influencia de sus ideas y de su praxis narrativa marcó la literatura europea durante al menos las dos décadas de auge del naturalismo (1880-1900).
Hijo de Francesco Zola, ingeniero emigrante italiano, y de Émilie Aubert, proveniente de la pequeña burguesía francesa, pasó su infancia en Aix-en-Provence y estudió en el colegio Bourbon.
Fue compañero de Paul Cézanne, con quien mantuvo una sólida amistad, y tomó contacto con la literatura romántica, especialmente con la narrativa de Victor Hugo y la poesía de Alfred de Musset, su favorito.
Al morir su padre en 1847, se trasladó a París junto a su madre y continuó sus estudios en el instituto Saint-Louis. Tras fracasar en su examen de graduación, en 1859 consiguió un empleo administrativo en una oficina de Aduanas, por cincuenta francos al mes.
En las horas de ocio escribía poemas, aunque nunca fueran publicados.
En 1862 empezó a trabajar para el departamento de publicidad de la editorial Hachette. Se interesó por la poesía y el teatro, y colaboró para periódicos como Le Figaro, Le Petit Journal y Le Salut Public.
En 1866 dio a luz su primer libro "Cuentos a Ninón", sometido a la influencia de Musset. Obra que lo empujaría a continuar escribiendo.
Su obra monumental "Los Rougon Macquart" es la historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio Francés.

Los primeros seis tomos de este fenomenal trabajo aparecieron entre 1871 y 1876: "La fortuna de los Rougon"; "La Raka"; "El viento de París", "La conquista de Plassans"; "La falta del padre Mouret" y "Su excelencia Eugenio Rougon" donde describió situaciones reales donde se ocultaban las andanzas de los infieles, desórdenes orgánicos, y vicios de corrupción de los lugares y ámbitos de la época, más la explotación del hombre por el hombre.
Los ataques se hicieron frenéticos cuando esa producción salió a la venta, porque hasta el momento ningún escritor había hecho una pintura tan vívida, tan descarnada de la naturaleza humana, pero con cada golpe, la popularidad de Zola se expandía.
En su obra describió la idiosincrasia de los estratos sociales más pobres, subalternizados por los vicios del suburbio. Y hasta aquellos que él trataba de defender se le echaron encima: las organizaciones obreras explotadas lo tildaron de inmoral y sus adversarios se sumaron a la campaña.
A partir de 1893 se aplicó a lo que suponía su obra más constructiva: "Tres ciudades" y "Los cuatro evangelios" fundados en: fecundidad, trabajo, verdad y justicia. Éste último nunca apareció.
Durante el proceso Dreyfus confrontó hechos y acusaciones y llegó a convencerse de la inocencia del acusado, a quien había creído culpable, se lanzó al ruedo incriminando a los calumniadores en "El Fígaro".
Cuando tuvo la certeza que Esterhazzy era el verdadero traidor el 13 de enero de 1898, con el título ¡Yo acuso! escribió un extenso artículo dirigido al Jefe de Estado francés , publicado originalmente en el periódico L'Aurore, donde defendió la inocencia del capitán de origen judío Alfred Dreyfus, acusado de alta traición a la patria por los militares antisemitas.
Cuatro años después moría asfixiado accidentalmente el 29 de setiembre de 1902.
Su obra cíclica por excelencia, es de extraordinaria firmeza y muy valerosa para el siglo en que fue escrita. A mi criterio considero que su pensamiento también es valioso para los hombres del siglo XX.
Bibliografía: