ZELAYA CORNELIO Coronel (1782 – 1855)

Habiéndose obtenido los  triunfos de la ba6talla de Tucumán el 24 de setiembre de 1812 y de Salta el 20 de febrero de 1813, parecía desvanecerse el peligro realista en el Alto Perú, abriéndose un nuevo camino de libertad para las “tierras altas” que desde 1776 integraban el Virreinato del Río de la Plata.

Muchas guerras de nuestra independencia se librarían en esas regiones áridas del altiplano a 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar, de clima discordante entre el día y la noche.

El Creador de la Bandera, después de ambos combates había decidido quedarse en  Potosí hasta mediados de abril -  acompañado de  2.500 hombres, de espíritu excelente y estrictamente disciplinados - con el objetivo de organizar militar y administrativamente el Alto Perú.

Exigía por convicción a sus tropas el respeto  por los pueblos, cuya confianza se había resquebrajado durante la anterior campaña puneña.

Era un principio básico que debían cumplir a raja tablas que revirtió la situación,  a tal punto que el cacique Cumbay ofreció dos mil indios dispuestos a pelear contra el ejército realista. 

Desde Potosí Belgrano diseñó su plan estratégico que consistía en atacar  al enemigo por los costados, y por el frente, al mismo tiempo, que Cárdenas y Zelaya (que venía de Cochabamba) insurreccionarían a las indiadas, que rodeaban al ejército español.

Más Belgrano no contó  con la astucia  del hispánico general Joaquín de la Pezuela, quien por algunos documentos incautados a prisioneros nuestros, logró enterarse de los proyectos patriotas.

Tras un estudio logístico de la situación  avanzó al encuentro  de nuestras fuerzas,  el 1° de octubre de 1813.

Belgrano no podía creer que las fuerzas realistas comenzaban el descenso de los cerros  para dirigirse a  la pampa de Vilcapugio, lugar de exterminio de nuestro ejército.

Belgrano, al juntarlos sobre el morro dio cuenta que no llegaban a 400 los sobrevivientes.

Belgrano tras la derrota, rearmando nuevamente el ejército, confió  en un triunfo, más otra vez sería sorprendido el 14 de noviembre, pues a las 6 de la mañana, acompañando su paso con fuertes vivas al rey, el enemigo comenzaría el descenso de la cuesta del Taquiri hacia la llanura de Ayohuma.
 El resultado resultó fatal para las tropas nacionales pues  la artillería rasante y la mayoría de  los jefes  muertos hicieron  que se dispersaran.

Nuestro prócer decidió la retirada y para proteger el grueso de los  soldados vivos ordenó que la  caballería sostuviera  el paso  de un arroyo.
       
Para ello se ofreció el coronel Cornelio Zelaya, quien al frente  de 80 a 90 hombres montados – los pocos que había podido reunir – los ubicó como barrera  a  cinco a seis cuadras más allá del punto donde se haría el cruce.

El general Paz en sus Memorias póstumas destaca su comportamiento con estas palabras:
“Es digna de todo elogio la bravura que en aquella crítica circunstancia ostentó el Coronel Zelaya, parapetados como estábamos, el fuego enemigo hacía estragos, siendo de admirar al coronel Zelaya, que era el único que se conservaba a caballo y atravesando el paso del río al corral de piedra y viceversa, no lo tocase una bala como tampoco a su caballo”. Entre tanto aquella inesperada resistencia había atraído la atención del enemigo que había acumulado fuerzas capaces de dar una nueva batalla, la necesidad de abandonar aquel terrible punto se hacía urgente y sin embargo el coronel Zelaya se obstinaba en sostenerlo. No obstante tuvo que ceder a las circunstancias y al fin el mismo ordenó la retirada...”

Zelaya salió levemente herido de fusil en el muslo derecho, y condujo el Parque de Artillería hasta Humahuaca.

En el Ejército del Norte continuó hasta 1815 y al año siguiente fue promovido a Coronel efectivo de caballería.

Mitre el insigne historiador de Belgrano y San Martín expresa:”Zelaya  a la par del general Lamadrid pasaban por las primeras espadas de la caballería patriota habiéndose populares por una valentía que rayaba en temeridad.”

Durante el gobierno de Rosas vivió asilado en Corrientes hasta que después de Caseros, el general Urquiza lo nombraría Comandante de la Fortaleza;  cargo que ejerció hasta su muerte acaecida el 30 de noviembre de 1855.

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.

Zelaya  Comandante. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1300 hasta 3500  a la altura de Baigorria 900; Salvat 900.
Se le impuso ese nombre por O. 25 del año 1920.
Recuerda al  aguerrido militar Cornelio Zelaya  que se distinguiera  por su valor  al lado del general Belgrano y en las luchas contra Rosas.