ZEBALLOS ESTANISLAO SEVERO (1854 -1923)

Goyena fue el orador; Alsina el político; Del Valle el jurista; Rawson el médico; Lugones el poeta; en cambio Zeballos lo fue todo: jurista, político, periodista, catedrático, historiador, etnógrafo, geógrafo, eximio, profesor universitario, legislador y novelista argentino, que ocupó tres veces el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores de su país.

Fue uno de los más destacados intelectuales y políticos de la generación del 80. Inteligente, con vocación de liderazgo en todo lo que encaraba, investigador y escritor incansable, ambicioso, representó las mejores virtudes y acompañó los peores defectos de los creadores del orden conservador.

Perteneciente a la parentela pobre de las antiguas familias fundadoras, escaló su carrera acercándose a los prohombres de la época, tanto en la política como en la ciencia, hasta alcanzar posiciones en la primera línea de la élite gobernante, declinando con la aparición del radicalismo.

Fue probablemente el mayor publicista del nuevo orden económico establecido por su generación. Al dominar nueve idiomas por su desempeño se le otorgó el título de doctor honoris causa de las universidades de París, Londres, Berlín, Viena, Madrid, más fue condecorado con la cruz de la legión de Francia; honores sumados a las condecoraciones en nuestro país en los cincuenta años en la vida institucional y política del país.

Nació en Rosario el 27 de julio de 1854 en nuestra urbe - cuando era una oscura y pobre villa - pero el niño iría templando su espíritu y su intelecto al amparo de su madre, doña Felisa Juárez, dueña de una vasta cultura, de un dominio de sí misma y de una abundante fortuna. Su padre, Don Estanislao Zeballos, fue uno de los patriotas que en Rosario se pronunciaron contra la tiranía de Rosas el 25 de diciembre de 1851 en el Hueco de Cardozo (Actualmente sería en la calle Juan Manuel de Rosas al1000) cuando cumplía las funciones de teniente coronel. Nombrado jefe de policía en 1852, después de Caseros, como valiente veterano desafió los graves peligros que implicaban mostrarse antirosista. También fue quien dio a nuestra ciudad, la primera nomenclatura el año siguiente de su designación.

En cuanto a Estanislao hijo, ya adolescente hizo su primer aprendizaje en el Liceo y Escuela de artes y oficios, pasando luego a estudiar en el Colegio Nacional y posteriormente en la Universidad de Buenos Aires.

Talento perfecto, actividad inquieta y multiforme cursó simultáneamente Derecho e Ingeniería hasta que se doctoró en leyes, con sólo veinte años.

Es insuficiente para dar una idea aproximada a los argentinos del influjo que el Dr. Zeballos ha tenido en el desarrollo de acontecimientos históricos decisivos fuera de nuestro entorno estatal, como el "americanismo" que constituía para él una obsesión como Moreno, Rivadavia, Alberdi, Mitre, Sarmiento, Urquiza, don Bernardo de Irigoyen, Sáenz Peña y Drago integrando la élite de nuestros internacionalistas, que pensaban que los puertos de América debían estar abiertos al mundo entero.

Idea que lo llevó a Estados Unidos a hacer sentir su voz en congresos y asambleas, demostrando con lógica certera que si la teoría de Monroe había sido sabia: "América para los americanos" según Zeballos debía expandirse, como América libre, próspera, unida y con los brazos abiertos para el mundo. "América para la humanidad".

Juan Alvarez en su "Historia de Rosario" nos dice: "Fue miembro de la Corte permanente de arbitraje de La Haya y de muchas corporaciones extranjeras, contando entre sus títulos nacionales haber fundado la Sociedad Científica Argentina, el Instituto Geográfico, el Popular de conferencias y la Revista de derecho, historia y letras; publicación de próspera vida a lo largo de veintitantos años," que dirigió desde 1898 hasta su muerte, dedicados al análisis de los problemas nacionales.

Los 76 volúmenes abarcan hechos que denotan su multifacética existencia realizadora. Dr. Estanislao Zeballos falleció en Liverpool, el 4 de octubre de 1923.

Rosario tiene el honor ineludible de honrar en la nomenclatura de una calle el talento y la acción de uno de los más preclaros e ilustres hijos.

Bibliografía:

Ver los números de octubre, noviembre y diciembre de 1923 de la "Revista de derecho, historia y letras", consagrados a recoger testimonios sobre la vida y obra del director y fundador de la misma.

Rivarola Rodolfo: " Elogio del doctor Estanislao Severo Zeballos en ocasión de su fallecimiento, en el Instituto Popular de Conferencias, 5 de noviembre de 1923.

Etchepareborda, Roberto, "Homenaje a Estanislao Zeballos en el cincuentenario de su muerte. Su trayectoria vital y su labor historiográfica", en Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1973

 

Zeballos  Estanislao. Calle. Topografía:

Corre de e. a o. desde 00 hasta 5100; a la altura de Laprida 1400; Bv. Oroño 1400; Bv. Avellaneda 1400.

Se le impuso ese nombre por O. 14 del año 1923.

Recuerda al multifacético doctor Estanislao Severo Zeballos ( 1854- 1923) una de las mayores glorias de Rosario.

A lo largo de la historia de la Nación son escasos los hombres en cuyo cerebro han podido converger sapiencia, capacidad en el arte de pensar y visión de futuro como ocurriera con Estanislao Zeballos.

 

Una penitenciaría con 110 años de historia se halla ubicada  en este siglo XXI en la intersección de las calles Zeballos y Ricchieri

"Las víctimas de una cruel espera". Bajo este título el historiador Miguel Angel De Marco (h) publicó en abril del 1996 una nota en La Capital en la que dio dando detalles del momento que vivía el país y la ciudad cuando se levantó la cárcel de Rosario. Un penal que ya carga en su haber con 110 años de historia.

 "En la década de 1880, Santa Fe aceleró su crecimiento y en pocos años puso en marcha un programa de modernización del Estado bajo los lineamientos del proyecto de Julio A. Roca y las directrices progresistas del pensamiento alberdiano”.

La provincia era un ícono de progreso argentino y una de las ocho regiones del mundo que más había crecido en 10 años, pero Rosario experimentaba los índices de criminalidad más altos de Sudamérica, porque  al producirse en la urbe una verdadera avalancha inmigratoria (pasó de 50.914 habitantes en 1887 a 94.025 ocho años más tarde), el 47 % de los presos de la Cárcel del crimen eran extranjeros.

Hacia 1880, el Estado provincial contaba con dos penitenciarías: una en Rosario, la Cárcel del crimen; y otra en Santa Fe.

Las dos unidades provinciales estaban custodiadas por el cuerpo de guardia de cárceles y el batallón de bomberos, tropas militares que la provincia mantenía inconstitucionalmente, tanto los presos como los guardiacárceles, acuartelados para prevenir un estallido armado, vivían hacinados tras los muros de la prisión.

Ese estado de situación hizo que el entonces gobernador José Gálvez decidiera concesionar la construcción de una nueva cárcel para Rosario logrando que en junio de 1888 la Legislatura provincial destinara 500 mil pesos nacionales, con fondos que el Gobierno de la Nación adeudaba a la provincia, para llevar adelante la obra.

Se convocó a Juan Canals, uno de los empresarios más efectivos de Rosario - aunque polémico - amigo del Presidente de la Nación, Miguel Juárez Celman para que llevara a cabo tal emprendimiento.

Cinco años tardó la obra del penal, y en ese lapso las obras se paralizaron mientras  en la antigua cárcel del crimen se vivían  situaciones lamentables: los presos pasaban hambre, no tenían condiciones mínimas de higiene ni días de visita y eran sometidos a crueles castigos corporales.

Aumentaron los intentos de fuga y hasta los  guardia - cárceles se amotinaron en reclamo del pago de sus haberes, adeudados por más de ocho meses, creciendo y día a día aumentaba la cantidad de desertores.

 

"Una vez habilitada en 1894 la Unidad 3 - por entonces para la población ubicada en los suburbios, lejos del casco urbano de la ciudad-  recibió a gran parte de los 300 presos alojados en la Cárcel del crimen".

Estamos en el siglo XXI y Rosario aún mantiene en pie la estructura de la vetusta Cárcel erigida en el siglo XIX.

Algo más sobre la calle Zeballos.

El arquitecto  Bonacci en su artículo "Acentos ingleses” en el  diario La Capital del  5 de diciembre 2004 nos dice que “La fachada de una vivienda establecida en Estanislao Zeballos 1531/1533/37 es posiblemente la más exuberante de la ciudad.

Su eclecticismo muestra el contrapunto de sus balcones y un magnífico portal superior con uno más pequeño en su centro que pareciera ser el escenario perfecto para que una meelancólica Julieta urbana que se asomae esperando a su amado.

Esta obra del arquitecto M. Gallachi y el constructor E. Naidich,  tiene su mejor momento de observación es en invierno cuando los árboles se han despojado de su follaje”.