ZAPIOLA JOSÉ MATÍAS General (1780 –1871)

Soplaba  un cruel viento frío la mañana  del domingo 18 de enero de 1812 cuando zarpó de Londres, la fragata George Canning, nave mercante de tres palos comandada por Sebastián Julloch- que traía manufacturas inglesas para llevarse cueros y otras tantas materias primas que eran producidas en las provincias del interior, vendidas en el puerto de Buenos Aires.


 A bordo venían unos veinte pasajeros, entre ellos se encontraban: José de San Martín, Carlos de Alvear, Francisco Chilabert, el capitán de infantería Francisco Vera, el austríaco Eduardo Kaunitz, conocido después como Barón de Holmberg, más  otro consagrado hombre de las armas, José Matías Zapiola.


Este último nombrado, José Matías Deogracias Zapiola, de familia originada en la Villa Real de San Nicolás de Orio, Guipúzcua, descendía de una brillante línea familiar, pero él prefiriendo la nobleza espiritual a la de la sangre, eligió el  simple nombre  de José Zapiola.


Armando Alonso Piñeiro clarifica: “Su apellido ancestral honrado en batallas, procedía de la hidalguía de toda una aristocracia social entrelazada con la Navarra Francesa y las provincias vascongadas y el escudo de los Lezica y Torrezuri”.


Zapiola nació en Buenos Aires, el 22 de marzo de 1780, siendo su padre capitán de la Real Armada y su madre una distinguida dama porteña.


Se educó en el Real Colegio de Nobleza de Madrid, ingresando después en el Departamento del Ferrol, donde se distinguiría como estudiante destacado y del cual egresó como guardiamarina en 1799, siendo promovido a alférez de fragata en 1799 y de navío en 1811.


Hallándose en Cádiz mantenía vinculación constante con hombres de Buenos Aires comprometidos en la causa emancipadora.


Desde aquella ciudad se dirigió a Inglaterra para partir hacia el Río de la Plata.


A pocas millas de distancia del puerto de Buenos Aires, la fragata George Canning se topó con parte de  una escuadra sitiadora española, la que puso en riesgo a la nave y sus ocupantes; cuando el alférez Zapiola que había  salido de España hacia Londres con pasaporte falso a nombre de Antonio Prieto, salvó la situación  y asumiendo el comando de la embarcación, consiguió filtrarse en las balizas interiores y trasponer las líneas enemigas. 


El 8 de marzo de 1812 fondeaba en el puerto de Buenos Aires la fragata Cánning conduciendo a bordo a los futuros patriotas.


 El eficiente desempeño de nuestro biografiado en la causa de mayo le valió prontamente el grado de Benemérito de la patria en grado Heroico.


Después de participar en la Campaña a la Banda Oriental bajo la dirección de su amigo Alvear participaría después en el adiestramiento del Ejército de los Andes, destacándose en las batallas de Chacabuco y Maipú.


Tras la epopeya sanmartiniana, asumiría la comandancia general de Marina, cargo que desempeñó en los tensos años de la guerra argentino-brasileña, hasta que sumir Rosas al poder.


Años después contrajo matrimonio con una porteña de alta alcurnia, María Belén Álvarez de Baragaña, con quien tuvo trece hijos entre varones y niñas y por razones políticas decidió retirarse a San Antonio de Areco.


Después de la caída del régimen rosista volvió al escenario nacional integrando la Junta de Marina en compañía de Brown y Murature.


En la invasión después de Cepeda por las tropas de la Confederación, sus intereses económicos se vieron muy perjudicados, pues le fue arrebatado gran cantidad de ganado de sus estancias.


En 1854 prestó nuevos servicios a la Patria como diputado de la provincia firmando un año antes la Constitución del 53, e integrando enseguida el Comité de salvación pública que se había constituido para estudiar la defensa bonaerense contra los ataques de Callfucurá.


Dos años después fue elegido senador, y en 1857 el gobernador Valentín Alsina lo nombró ministro de Guerra y Marina, cargo que desempeñó hasta mayo de 1859, dejando entre otras obras, el Reglamento de Policía del puerto porteño y la Escuela de Técnica de Marina, sucesora de la escuela de Marina que él mismo había creado.


Viejo y enfermo se retiró entonces de la función pública, falleciendo en Buenos Aires, el 27 de junio de 1874.


La muerte pondría fin a su vida de casi una centuria, dedicada por completo a prestar a la Patria los más leales servicios.


“La historia de su existencia pública, al abarcar casi sesenta largos años, supone la historia palpitante de la Nación Argentina desde sus orígenes coloniales hasta los años de la organización después de Caseros. En la síntesis de su proficua labor naval, militar y política”, afirma Alonso Piñeiro.


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Bibliografía:
Yaben: Biografías Argentinas y Sudamericanas. Editorial Metrópolis. Buenos Aires 1938 – 1940.
Piñeiro Armando Alonso: “Cronología Histórica Argentina”. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1981.

Zapiola. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 5200 hasta 5599 a la altura de Larrea 1400, Mendoza5200.
Se le impuso ese nombre por D. 24.565 del año 1960.
Recuerda al  patricio José Matías Zapiola (1780 – 1871) que consagró más  60 años de su vida  al servicio de la Nación.
Con anterioridad se denominó “C” – Hudson.