YRURTIA ROGELIO(1879 – 1950)

Si bien el país en el siglo XIX contaba con  pintores tanto extranjeros como nacionales como Morel, Somellera y Prilidiano Pueyrredón, no ocurría lo mismo con la escultura. Recién comenzó el trabajo de nuestros plásticos a fines del siglo XX y a ser destacada  después del 1900.

Hasta entonces se emplazaron en los paseos públicos, monumentos y estatuas sólo  realizadas por escultores extranjeros.

El oficio de escultor es complejo porque a la materia inerte: piedra, metal o madera debe sumarse  la creatividad del artista para ser  expresivas obras de arte.

El primer escultor nativo fue el maestro Lucio Correa Morales, formado en Florencia, Italia, aunque con su personalidad se alejó del clasicismo, adoptando una mayor libertad en el desarrollo de las formas, e Yrurtia sería su mejor discípulo y yerno porque casóse con doña Lía Correa Morales, quien lo incitaba a producir porque también corría por su sangre una plasticidad creadora.

Nacido en Buenos Aires, el 6 de diciembre  de 1879, ni bien cumplidos los 20 años viajó con una beca nacional a París, a fin de asistir a la Academia Julien, donde Colarossi le impartió clases de dibujo.

Cuando en 1903 se presentó al Salón con el grupo de yeso “Las pecadoras”, Camile Mauclair  comentó que su escultura era” a lo grande” y que no tenía allí nada equivalente. Además aseveró: “Yrurtia es un artista de gran estilo, un pensador , un conmovido y un muy impresionante escultor.”

En 1907, se le concedió por concurso El Monumento al Coronel Dorrego (situado en la intersección de las calles Viamonte y Suipacha de la Capital Federal),

A su vez la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires le encomendaría  “Canto al trabajo” y el Jockey Club “El poeta ante el dolor humano”.

En 1916 comenzó a trabajar en el “Monumento a Rivadavia”, emplazado en Plaza Miserere, el cual al decir de Antonio Aita, “guarda en su aspecto severo, la sobriedad y la línea del arte clásico”.

Su cabeza de yeso “Serenidad” obtuvo en 1911 el Gran Premio de Honor en la Exposición de Arte de Barcelona.

Fue Yrurtia profesor en la Academia Nacional de Bellas Artes, desde 1921 a 1923, aunque se lo consagraría académico recién en 1939.

Diez años después, por iniciativa de Alfredo Palacios, su casa fue convertida en museo “Museo Casa de Yrurtia”, abierta al público bajo la supervisión y dirección del mismo maestro.

El “Canto al trabajo” emplazado en avenida Colón e Independencia exalta “la historia de los colonos de la pampa húmeda. La tierra nueva establecía la ley imperiosa y sólo en la amplitud del esfuerzo humano, en su pasión por la libertad, en la armonía de la familia, podían construirse los elementos de la victoria” -  según expresa Angel Mazzei en Comentarios tomados de “Buenos Aires y sus esculturas”: Ediciones Zago.

Tras una larga vida dedicada a su innata vocación, Yrurtia falleció el 4 de marzo de 1950, dejando en Buenos Aires, un silencioso conjunto de  perfectas concepciones,  eternas muestras  de su elocuente amor  por su ciudad natal. 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

De la Cárcova Carlos en “Los escultores y sus obras” en Historia de Levillier. Tomo V. Pág. 4.289. Año 1968.

 

Yrurtia. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 6700 hasta 8.000, a la altura de  Campodónico 3200, Av. Provincias Unidas 3200, paralela  a Av. Rivarola 7500.

Se le impuso ese nombre por D. 24.341 del año 1960.

Recuerda al consagrado escultor Rogelio Yrurtia (1879 – 1950),autor de magníficas formas humanas que dicen de su presencia artística en muchos lugares  de Buenos Aires.