WILDE EDUARDO (1844 – 1913)

Domingo Faustino Sarmiento ocupó la presidencia de la Nación (1868 – 1874) gobernando con austeridad, abnegación, patriotismo, fuerza, lucidez, realismo y objetividad del presente y visión del porvenir.

Durante su período presidencial, el año 1871 empezó como cualquier otro: brindis, festejos y fuegos artificiales.

En Buenos Aires la clase privilegiada, podía escuchar una ópera italiana en el Colón, o bien concurrir a confiterías como  el lujoso Café de París o bien recorrer librerías o cualquier lugar de cultura, mientras los extranjeros de distintas nacionalidades se aglutinaban  en cafés, café – billares o despachos de bebidas o boliches, recintos donde predominaba la masculinidad y la sociabilidad de esa heterogénea clase social.

Pero nadie imaginaba que en la intersección de la calles Corrientes y Paraguay estallaría una epidemia del llamado vómito negro. El 27 de enero se dio a conocer el primer caso de fiebre amarilla, promediando para marzo cuarenta víctimas diarias.


Eduardo Wilde que en la Guerra del Paraguay había ejercido un verdadero apostolado con los cuerpos dolientes de nuestros soldados, se arremangaría junto al Dr. Muñiz a luchar contra la epidemia, no importándoles el estrato social de las víctimas.


Colaborando con el primer magistrado en aquello de educar al soberano, apelaría a la prédica persuasiva de la medicina preventiva,  ilustrando por medio de la prensa diaria sobre la urgencia del saneamiento ambiental y prácticas de higiene.


Wilde había nacido en Tupiza, Bolivia, en 1844 y realizado sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay.


 En 1863 llegó a Buenos Aires para enseñar matemáticas  en la Escuela de Artes y Oficios. Más dos años después de colaborar en El Mosquito comenzaría la carrera de medicina.
Ya recibido brilló como profesor de Anatomía en la Facultad de Medicina porteña y miembro académico  de esa misma institución y   en 1876  como  diputado  del Congreso de la Nación.


 Expresa Vicente Cutolo: “Es que Wilde sería arquetipo de la Generación del 80, donde los hombres desplegaron conjuntamente a la función pública, tareas literarias. Como los otros escritores de su tiempo cultivarían la literatura autobiográfica”. Quizás como Cané y Mansilla, la infancia y la adolescencia significarían   una evasión ante tanto problema cotidiano por resolver.”


Durante la primera  presidencia de Julio A. Roca, en 1882  formó parte de su gabinete como Ministro De Justicia, Culto e Instrucción Pública y  al año siguiente lo consagró su discurso en la Cámara de Diputados “La cuestión religiosa en el Congreso argentino” sobre el proyecto de la ley de educación común defendiendo la enseñanza “laica” porque Wilde siempre renegó  de las creencias religiosas.


 De entre un copioso material, sólo ordenó en libros: Tiempo perdido (1878); Prometeo y Cía; (1889); Por mares y tierra (1899) y Aguas abajo (inconcluso y póstumo). Obras en que se  expresó con humor toda su obra fragmentada, dispersa y a veces apurada, debió  ser entendida a través de una visión del mundo en que el  humor unía  una pluma plural  al  espacio, tiempo y sensibilidad”.


Wilde encubría tras el humor según sus mismas palabras “un disfraz que ciertas personas sensibles usan para disminuir sus desafíos interiores”.


Yo considero  que tal vez hubo tenido  carencias afectivas no demostradas,  las mismas carencias de su vida matrimonial signada  por la deshonestidad encubierta.


En efecto en 1885 contrajo matrimonio con Guillermina  de Oliveira César y sería padrino de la boda, el propio presidente de la República, Julio A. Roca, con quien la joven desposada mantendría por casi 20 años un amor pleno, ofrecido y correspondido a espaldas del  Dr. Wilde. Nada les importaba desafiando prejuicios y habladurías del entorno social.


 Sólo así tendremos reconstruida la figura de este médico escritor, siempre muy solidario  impulsando el mejoramiento de las condiciones de vida, el desarrollo de la asistencia y previsión social  aunque escéptico y alejado de  la fe cristiana.

 

 

Bibliografía:

Cutolo Vicente O: Nuevo diccionario biográfico.

Udaondo Enrique:   Diccionario biográfico argentino.Buenos Aires, junio 1945.

Buffa Peyrot Y. H: “Contribución a la bibliografía de Eduardo Wilde en B.A.D.A.L. Compendio 31, 1967.

 

 

Wilde Eduardo. Bulevar: Topografía:

 Corre de N. a S. desde 800 hasta 1000 – 100Bis  - 1200Bis – 100 hasta 1199, a la altura de Sorrento 8100; Eva Perón 8100; Av. S. J. de Calasanz 8100.

Se le impuso ese nombre por Ord. 9 del año 1934.

Recuerda al consagrado médico,  escritor y funcionario público, Eduardo Wilde (1844 – 1913).