WASHINGTON GEORGE (1732 – 1799)

Nació en Bridges Creek, el 22 de febrero de 1732 en el seno de una familia acomodada, pasó su niñez en la finca familiar de Rappahanacock, mimado, festejado y aplaudido por sus coterráneos.
 

Recibió instrucción elemental en su tierra natal, dedicándose hasta los 20 años a la administración de sus fincas, propiedades que eran grandes latifundios con plantaciones en la zona de Virginia.

En 1752 pasó de hacendado próspero a hábil ayudante general de milicias,  defendiendo seis compañías destinadas a la vigilancia del valle de Ohio.

Siempre valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington se ganaría prontamente la admiración de sus soldados a quienes imponía una rígida disciplina, de la que el mismo no podía escapar.

En 1758 fue elegido diputado por la Asamblea de Virginia y de inmediato se convirtió en un importante símbolo de la lucha contra la dominación británica.

Surgidas las desavenencias con la metrópoli, fue nombrado por el Congreso de Filadelfia en 1775, general en  jefe supremo de las fuerzas de 20.000  hombres, recién creadas. El virginiano al toque, juró fidelidad, no aceptó sueldo y comenzó la organización del ejército.

Se combatía en esos momentos y en ese pedazo de América, por la  libertad de comerciar con quien quisieran y contra el capricho de un régimen opresor.

Aspiraciones independistas que  se extenderían como  mancha de aceite por todo el continente americano, después de los comienzos del siglo siguiente.

Mientras, el Congreso continental votaba el 4 de julio de 1776, la Declaración de la Independencia escrita por Thomas Jefferson, donde surgen los Estados Unidos de América. Washington, obtenía las victorias  de  Trento en ese año y de  Princetown el año siguiente (1777).

Esas victorias de la guerra revolucionaria,  más la firma del Tratado de Versalles de 1783, por el que se reconocía  la Independencia de su país, le granjearon a definitivamente el fervor popular.

Comenzaba entonces uno de los episodios más trascendentes en la historia de las democracias:  la Constitución de un Estado republicano.
En  el Congreso de Filadelfia de  1788 se aprobó la redactada por Maddison, donde una constitución diferente para cada estado se constituía en  una sola  para el mundo.

La misma establecía que  dirección más alta de todos las funciones del Estado, se ponían en manos de un Presidente, cuya duración en el poder sería de cuatro años.

Le tocó a Washington, héroe de la Independencia, ocupar la primera magistratura constitucional de su patria, cuyo gobierno duraría dos períodos (1789 – 1797) donde se tomaron notables realizaciones económicas.

Era el tipo de hombre de estado pragmático y realista, sensible a las necesidades urgentes del país. Pensaba con hechos.

Su inteligencia trabajaba  en función de soluciones prácticas, así por una serie de decretos el Gobierno Federal se hizo cargo de las deudas de los Estados, se establecieron  nuevas tarifas de aduanas, más junto a otros logros de índole internacional,  realzó   las rentas de la Unión.

Su actitud era parecida  a la de los políticos ingleses de la época victoriana,  - ingleses que interiormente rechazaba - atraídos por el progreso,  la riqueza, y   el poderío de su nación más que por el perfeccionamiento del sufragio.

Washington se fusionó con su Nación y se hicieron recíprocamente. Se diría que él, consciente o inconscientemente, conocía o autoconocía sus necesidades.

Por eso la suya fue una Presidencia de excepción, de rasgos tan personales  y de tantas realizaciones civilizadoras, centradas en la formación y superación de su pueblo.

 

Bibliografía:
Universitas. Breve historia de los Estados Unidos. Salvat Editores.Tomo XII. Año 1959.

Washington. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. Desde 100 hasta 1999, a la altura de Rondeau 1200.
Carece de designación oficial.
Recuerda a Jorge Washington (1732 – 1816), guerrero emancipador y primer presidente de la Unión,  considerado en su país como “Padre de la Patria”.