WASHINGTON GEORGE (1732 – 1799)

George Washington mereció el calificativo de “padre de la patria” por haber dirigido victoriosamente a los norteamericanos frente a los ingleses en la guerra de la Independencia.


Como militar estaba dotado de una fuerza asombrosa, no perdiendo la esperanza ni siquiera cuando los británicos ostentaban poder y se consagraban victoriosos, él tenía palabras de ánimo y convencimiento para sus soldados.


Fue el primer Presidente Constitucional de Estados Unidos y en tal función supo emplear su prestigio para unificar el nuevo país”.


Nació en Bridges Creek, el 22 de febrero de 1732 en el seno de una familia bastante acomodada, pasando su niñez en la finca familiar de Rappahanacock, mimado, festejado y aplaudido por sus coterráneos.


Durante la juventud de George, los Washington fueron miembros moderadamente prósperos de la aristocracia de Virginia.


Su padre tuvo cuatro hijos con su primera esposa, Jane Butler: dos murieron jóvenes, pero sobrevivieron otros dos hijos (Lawrence, nacido alrededor del año 1718, y Augustine, nacido alrededor de 1720).


Éste era poseedor de una plantación trabajada por esclavos, aunque luego intentó probar suerte con la extracción de hierro.


George fue trasladado a Ferry Farm en el Condado de Stafford, Virginia, a los seis años y con solo once años de edad, debido al fallecimiento de su padre, su medio hermano Lawrence Washington, debió hacerse cargo de él asumiendo el papel de figura paterna.


William Fairfax, el suegro de Lawrence y miembro de la poderosa familia Fairfax, tuvo también una influencia formativa sobre él.

La pertenencia de su hermano mayor a la poderosa familia Fairfax, le brindó el patrocinio de Thomas Fairfax, sexto Lord Fairfax de Cameron, una plantación que abarcaba unos cinco millones de acres en Virginia.


A finales de julio de 1749, inmediatamente después de la creación de la ciudad de Alexandria a lo largo del río Potomac, a la edad de 17 años, George fue comisionado como el primer agrimensor del recién creado condado de Culpeper,  en el interior de la colonia.


Fue un trabajo bien remunerado que le permitió comprar tierras en el valle de Shenandoah, la primera de sus muchas adquisiciones en el Oeste de Virginia.
Emprendió entonces su carrera como hacendado, definido en su momento como alguien que tenía 20 o más esclavos.


En 1748, fue invitado para ayudar al peritaje de las tierras de Lord Fairfax al oeste de la Cordillera Azul.


En 1751, George y su medio hermano viajaron a Barbados, hospedándose en Bush Hill House, con la esperanza de que el clima beneficiara la salud de Lawrence, que padecía de tuberculosis. Esta fue la única vez que George Washington viajó fuera de lo que hoy es Estados Unidos.


Durante este viaje, Washington contrajo la viruela, que dejó marcada su cara con múltiples cicatrices, pero que lo inmunizó a esta pavorosa enfermedad para el futuro. 


Después de la muerte de Lawrence, en 1752, George se hizo cargo de parte de su herencia y asumió algunos de las funciones de Lawrence como ayudante de la colonia.


 A finales de ese mismo año, el recién nombrado gobernador de Virginia, Robert Dinwiddie, dividió el mando de la milicia estatal en cuatro regiones y George solicitó uno de los mandos con el rango de mayor.


 En ese mismo año fue nombrado Ayudante General de la Milicia de Virginia, encargado de la formación de las tropas en el barrio que se le asignara.


Por entonces, pasó de hacendado próspero a hábil ayudante general de milicias, defendiendo seis compañías destinadas a la vigilancia del valle de Ohio.


Siempre valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington se ganaría prontamente la admiración de sus soldados a quienes imponía una rígida disciplina, de la que el mismo no podía escapar.


Seis años después fue elegido diputado por la Asamblea de Virginia y de inmediato se convirtió en un importante símbolo de la lucha contra la dominación británica.


Surgidas las desavenencias con la metrópoli, fue nombrado por el Congreso de Filadelfia en 1775, General en Jefe Supremo de las Fuerzas de 20.000 hombres, recién creadas. El virginiano al toque, juró fidelidad, no aceptó sueldo y comenzó la organización del ejército.


Por esos momentos, se combatía por la libertad de comerciar con quien quisieran y contra el capricho de un régimen opresor.


Aspiraciones independistas que se extenderían como mancha de aceite por todo el continente americano, después de los comienzos del siglo siguiente.


Mientras, el Congreso Continental votaba el 4 de julio de 1776, la Declaración de la Independencia escrita por Thomas Jefferson, fecha de surgimiento de los Estados Unidos de América, Washington obtenía las victorias de Trento en ese año y de Princetown el año siguiente (1777).
Esas victorias de la guerra revolucionaria, más la firma del Tratado de Versalles de 1783, por el que se reconocía la Independencia de su país, le granjearon a definitivamente el fervor popular.

Comenzaba entonces uno de los episodios más trascendentes en la historia de las democracias: la Constitución de un Estado Republicano.
En el Congreso de Filadelfia de 1788 se aprobó la redactada por Maddison, donde una constitución diferente para cada estado se constituía en una sola para el mundo.


La misma establecía que dirección más alta de todos las funciones del Estado, se ponían en manos de un Presidente, cuya duración en el poder sería de cuatro años.
Le tocó a Washington, héroe de la Independencia, ocupar la primera magistratura constitucional de su patria, cuyo gobierno duraría dos períodos (1789-1797) donde se tomaron notables realizaciones económicas.


Era el tipo de hombre de estado pragmático y realista, sensible a las necesidades urgentes del país. Pensaba con hechos.


Su inteligencia trabajaba en función de soluciones prácticas, así por una serie de decretos el Gobierno Federal se hizo cargo de las deudas de los Estados, se establecieron nuevas tarifas de aduanas, más junto a otros logros de índole internacional, realzó las rentas de la Unión.


Su actitud era parecida a la de los políticos ingleses de la época victoriana, ingleses que interiormente rechazaba.


Washington se fusionó con su Nación y se hicieron recíprocamente. Así se diría que él, consciente o inconscientemente, conocía o auto-conocía sus necesidades.


Por eso la suya fue una Presidencia de excepción, de rasgos tan personales y de tantas realizaciones civilizadoras, centradas en la formación y superación de su pueblo.


El 12 de diciembre de 1799, Washington pasó varias horas inspeccionando sus fincas a caballo, en la nieve y bajo el granizo y la lluvia helada hasta tarde. Se sentó a cenar esa noche sin cambiar sus ropas mojadas.


A la mañana siguiente, se despertó con un fuerte resfriado, fiebre y amigdalitis, una infección en la garganta, que se convirtió en una laringitis aguda y neumonía.


 Washington murió la noche del 14 de diciembre de 1799 en su casa a los 67 años de edad, mientras le asistían el Dr. James Craik, uno de sus más cercanos amigos, el Dr. Gustav Richard Brown,dos médicos más y Tobias Lear V, su secretario personal.

Actualmente, su imagen se perpetúa en los billetes de Estados Unidos de América y que tiene transcendencia internacional.

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Bibliografía:
Universitas. Breve historia de los Estados Unidos. Salvat Lodge, Henry Cabot. George Washington, 2 vols. (1889)
McDonald, Forrest. The Presidency of George Washington. 1988. Editores.Tomo XII. Año 1959.

Enlaces externos:
Portal sobre Estados Unidos Portal:Estados Unidos. Contenido relacionado con Estados Unidos.

Washington. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. Desde 100 hasta 1999, a la altura de Rondeau 1200.
Carece de designación oficial.
Recuerda a Jorge Washington (1732-1816), guerrero emancipador y primer presidente de la Unión, considerado en su país como “Padre de la Patria”.

 

 

NOTA CURIOSA 
George Washington y la  esclavitud
El comercio de esclavos continuó durante toda la vida de nuestro biografiado. A la muerte de su padre en 1743, él tenía 11 años de edad y heredó 10 esclavos.


En el momento de su matrimonio con Martha en 1759, él tenía por los menos 36 de propiedad privada (la viuda aportó de la herencia de su primer marido al menos 85 “esclavos de dote” a Mount Vernon).


Ambos eran estrictos propietarios de esclavos. Al igual que en otras plantaciones de la época, sus esclavos trabajaban de sol a sol, unas 18 horas al día, a menos que estuvieran heridos o enfermos, y eran azotados por intento de fuga y otros delitos.


Con la gran riqueza de su esposa compró tierras, triplicando el tamaño de la plantación y los esclavos adicionales para cultivarlas.


El último registro de una compra de esclavos suya fue en 1772, aunque más tarde recibió algunos esclavos en pago de deudas.  También utilizaba sirvientes blancos.


Rara vez aceptaba la enfermedad como una razón aceptable para dejar de trabajar, y a veces fustigaba él mismo a las mujeres embarazadas, acusándolas de mentir sobre su estado.


En una ocasión le dijo a un capataz que “pocos negros trabajarían si no se les vigilaba constantemente”, advirtiéndole que eran “perezosos y díscolos” cuando no se les trataba con firmeza.


Cuando sus esclavos huyeron con sus esposas, durante la Guerra de la Independencia para refugiarse con el enemigo,  el matrimonio los consideró “ingratos desleales”, siguiendo reclamando los que consideraban de su propiedad.


En 1778, escribió a su capataz en Mount Vernon que deseaba “conseguir que se marcharan los negros”. El mantenimiento de una gran y ascendente población de esclavos en Mount Vernon no era económicamente rentable. De esa forma no podía vender legalmente los esclavos de dote, sin embargo, y debido a que estos esclavos habían formado descendencia con sus esclavos, no podía vender sus esclavos sin separar a familias enteras.


Como presidente, Washington llevó siete esclavos a la ciudad de Nueva York en 1789 para trabajar en la primera residencia presidencial: Oney Judge, Moll, Giles, Paris, Austin, Christopher Sheels y William Lee.


A raíz del traslado de la capital nacional a Filadelfia en 1790, trajo nueve esclavos para trabajar en la Casa Presidencial: Oney Judge, Moll, Giles, París, Austin, Christopher Sheels, Hércules, Richmond y Joe Richardson.


Por entonces, Pensilvania había comenzado la abolición de la esclavitud en 1780, y estaba prohibida para los no residentes la tenencia de esclavos en el estado por más de seis meses.


Si se mantenía más allá de ese período, se aplicaba la Ley de abolición gradual que daba a los esclavos el poder para liberarse.


Washington fue el único Padre Fundador destacado esclavista que emancipó a sus esclavos. Sus acciones fueron influenciadas por su estrecha relación con el marqués de La Fayette.


Sin embargo, no liberó a sus esclavos en vida, sino que incluyó una disposición en su testamento de liberar a sus esclavos a la muerte de su esposa.


En el momento de su muerte, había 317 esclavos en Mount Vernon, 123 propiedad de Washington, 154 esclavos heredados de dote y 40 alquilados a una vecina.


Martha Washington legó el esclavo personal que poseía –Elisha- a su nieto George Washington Parke Custis. Tras su muerte en 1802, sus nietos heredaron los esclavos como dote.


Washington jamás habló públicamente en contra de la esclavitud, pero tampoco a favor, ya que no deseaba crear una división en la nueva república. Incluso si se hubiera opuesto a la Ley de Esclavos Fugitivos de 1793, su veto, probablemente habría sido invalidado.