WARNES IGNACIO (1770 – 1816)

Inmediatamente, después de la derrota de Ayohuma, en el Alto Perú, la insurrección de Cochabamba y Santa Cruz ocupado por el ejército español hizo que quedaran  como jefes del ejército patriota: el gobernador de Cochabamba, el coronel Antonio Álvarez de Arenales y  el gobernador de Santa Cruz, Ignacio Warnes.


Ambos jefes cuyas condiciones militares eran de por de más precarias, como el caso de su soldados en su mayoría bisoños, estaban “uniformados” de barranca y picote; unos con lanzas, otros con sables y buena parte de ellos con garrote, también se ingeniaron para fabricar pólvora y cartuchos con lanilla, suelas del lugar, correaje y mochilas. Mientras el ejército español estaba provisto de armamento y numerosos hombres.


Un mes demoraron para envestir al enemigo.


Escribió Mitre: “Hombres del temple de Arenales y Warnes, solo ellos podrían encargarse de la desesperada empresa de mantener vivo el fuego y triunfar en las montañas del Alto Perú”.


Era Arenales un estoico por temperamento, mientras Warnes era violento y sin temor a nada; el hecho es que unidos ambos triunfaron en la batalla de Florida, consiguiendo un triunfo patriota.


Este último, nació en Buenos Aires, el 25 de noviembre del mismo año que Belgrano.


Era hijo de Manuel Antonio Warnes y de Ana García de Zúñiga (hija del general Alonso García de Zúñiga). Entre algunos de sus hermanos se encuentran el sargento Martín Warnes, Manuela Warnes, primera dama de Chile por ser cónyuge del general José Joaquín Prieto, y Martina Warnes, considerada una de las patricias argentinas.


Muy joven ingresó como cadete en el Cuerpo de Blandengues de Montevideo, destinado a cuidar las fronteras.


El 2 de enero de 1799 el Rey lo nombró alférez del Cuerpo de Blandengues de Buenos Aires.


Entre 1806 y 1807 combatió durante las Invasiones Inglesas bajo bandera del cuerpo de caballería de frontera del que formaba parte. En 1810 adhirió decididamente a la Revolución de Mayo, alistándose en los ejércitos de la emancipación; revistiéndose como uno de los lugartenientes del general Manuel Belgrano y como su secretario en la pequeña tropa que marchó a la expedición al Paraguay.


En esa campaña fue comisionado como embajador parlamentario y cayó prisionero el 6 de diciembre de 1810.


Ese día desde Candelaria, Belgrano dirigió un oficio al gobernador del Paraguay Bernardo de Velasco, al Cabildo de Asunción y al obispo, pidiéndoles un acuerdo para evitar el derramamiento de sangre, e invitándolos al sometimiento a la Junta y el envío de un diputado.


El capitán Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó el parlamento, pero fue apresado por Pablo Thompson, jefe de un destacamento paraguayo de 500 hombres apostado en la margen opuesta del río y remitido engrillado a Asunción; desde allí fue enviado a Montevideo.


Luego logró ser liberado, reintegrándose a las fuerzas que luego participarían en  las campañas del Ejército del Norte a las órdenes de Belgrano, ya con el grado de teniente coronel.


Warnes fue nombrado jefe del Regimiento N° 6 de Infantería, conocido como 6 del Perú.


Se destacó en las exitosas batallas de Tucumán (septiembre de 1812) y Salta (febrero de 1813), como secretario y ayudante del general Manuel Belgrano,


Repito, tras la Batalla de Ayohúma o Ayohuma (en quechua 'cabeza de muerto'), enfrentamiento armado librado el 14 de noviembre de 1813 en el marco de las guerras de independencia de la Argentina y Bolivia, en la Campaña del Alto Perú, en la que el Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano fue derrotado; quien decidió dejar a Warnes como jefe comisionado (1813) desde Potosí, para que ocupara la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, nombrándolo Gobernador y comandante.


Warnes logró su cometido, asumiendo el gobierno en esa ciudad bajo la autoridad de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero en la práctica se manejó con absoluta independencia.


Organizó allí un ejército formal, instruyendo personalmente a sus hombres y fabricando allí su armamento.


El gobernador de Cochabamba, el coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales ordenó a los comandantes de patrulla, todos nativos de la región, entorpecer los movimientos del enemigo, movimientos que según las noticias eran confusas y contradictorias.


Arenales, se erigió jefe del ala izquierda de nuestras tropas, asignándole la jefatura derecha al coronel Ignacio Warnes.
La batalla del 25 de mayo de 1814 en el valle de Florida mostraría sus dotes de organizador militar, pues creó batallones de pardos y morenos, de coraceros y cazadores, de lanceros, dragones y auxiliares, al estilo empleado en Buenos Aires para las invasiones inglesas, lanzando en Santa Cruz de la Sierra el incentivo para exacerbar a sus tropas, de dar libertad a los esclavos.


Ese combate limpió el horizonte Norte del país, amenazado de muerte por todas sus fronteras hasta pocos días antes.


Tiempo después, en la batalla de Pirí, el sanguinario coronel realista Aguilera al salir victorioso, paseó en Santa Cruz de la Sierra la cabeza de Warnes clavada en la punta de una pica, como si fuese el trofeo de la guerra.


Warnes, tanto  valiente como profundo soldado de la Independencia de nuestra Patria, los hombres y las aulas argentinas, no le rinden el merecido homenaje a su memoria.


Los historiadores A. Béccar Varela y Enrique Udaondo en su obra “Plazas y calles de Buenos Aires”. Tomo II nos dicen: “Warnes era patriota de ardiente fibra y decidido empeño”.

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Bibliografía:
Yabén Jacinto R.: Biografías argentinas y sudamericanas. Buenos Aires, 1940.
Más la expuesta en el texto.

Warnes. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 800 hasta 2899, a la altura de Av. Sorrento 700, Baigorria 700.
Se le impuso ese nombre por O. 25 del año 1920.
Recuerda al valiente guerrero don Ignacio Warnes (1770 – 1816) bárbaramente asesinado y decapitado por los españoles, en venganza por la heroicidad del mismo en la batalla de La Florida.

NOTA CURIOSA PARA NUESTRA CIUDAD
Nos informa la arquitecta Silvia Marini, que sobre la calle Warnes 1917 se erige la majestuosa Villa Hortensia.
Villa Hortensia es una mansión en la ciudad de Rosario, que se encuentra en el barrio Alberdi, sobre la calle Warnes 1917, en el noreste de Rosario.
Construida en 1890 por el arquitecto Boyd Walker para la familia de José Nicolás Puccio, fundador del denominado por entonces “Pueblo de  Alberdi”.

  Puccio, hizo construir su palacio aconsejado por Juan Canals, ya que él tenía su propio palacio donde hoy es la Asistencia Pública de nuestra ciudad.
Puccio nunca habitó su opulenta casona, y la vendió a Ciro Echesortu (presidente de la Bolsa de Comercio) y luego, este último a Alfredo Rouillón, quien estaba casado con María Hortensia Echesortu (nombre que tomó desde entonces la espléndida construcción).
La familia Rouillón usaba Villa Hortensia como residencia veraniega, por lo rural de la zona, la cercanía a la barranca del río Paraná y la apreciada sombreada forestación.

El mantenimiento de la misma.
En ella se atesoraron obras de arte europeo, oriental y colonial convirtiéndose por décadas en un soberbio centro social, arquitectónico y urbano descollante.
En la actualidad pertenece sin el mobiliario original y enseres suntuosos a la Municipalidad de Rosario, como  distrito Norte donde funcionan varias dependencias de su jurisdicción.

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