VIEYTES HIPÓLITO (1762 –1815)

Uno de los tantos personajes olvidados o poco conocidos del rico pasado argentino Hipólito Vieytes tiene la extraña característica de “haber muerto de pesadumbre” según la exacta y dolorosa definición de Bartolomé Mitre.

Su ocupación era comerciar,  no de los que se reducen a comprar por diez y a  vender por veinte, sino buscando  nuevas fórmulas de emprender y producir,  y su teoría más elevada fue parecer a aquellos que sin conocimientos han emprendido grandes negociaciones  - según lo calificaría Belgrano  - 

Fue socio industrial de Rodríguez Peña en diversas industrias y exportación de sebos, quienes compraron el primer horno  de los llamados Rumfort.

Nacido el 12 de agosto de 1762, en San Antonio de Areco, un pueblito enclavado en la geografía bonaerense, después se radicó con su familia en el Buenos Aires virreinal.

Cursó estudios secundarios en el Real Colegio de San Carlos, donde demostraría una capacidad  intelectual y dominio del lenguaje en todas sus modulaciones acorde a un nivel superior.

Más su verdadera vocación sería de conocimientos de aplicación práctica como la química industrial que lo llevó  después a establecer la fábrica de jabones – hartamente  conocida en los libros de historia de la escuela primaria como la jabonería de Vieytes, donde los patriotas a escondidas del régimen imperante, sostenían optimistas proyectos económicos y políticos, que ayudarían a difundir los principios populares de la emancipación.

Su biógrafo Francisco l. Romay esclarece algunos puntos dudosos, entre ellos el lugar donde funcionó su legendario negocio. Estaba en la esquina  de las calles Varela y Agüero (hoy Lima y México).

Como dije -  sabía muy Vieytes que la literatura defiende las individualidades, lo concreto de las cosas a las que da una realidad más efectiva y más viva.

En efecto era todo un erudito en las distintas ramas de la escritura, pues fundó y dirigió el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” sucesor  del “Telégrafo Mercantil”, conocido semanario redactado en 1802 en colaboración con el ingeniero Cerviño, publicación que  fuera suspendida a causa de las Invasiones Inglesas.

Sus contemporáneos, los patriotas de Mayo  que lo conocían de cerca, lo comparaban con ciertos espartanos por la rigidez que impregnaba a todos sus actos llevando a cabo aquello que se proponía.

Los acontecimientos del 25 de Mayo de 1810 tuvieron en él una figura multifacética, no sólo escritor sino también  militar, al  ser enviado  al interior como parte contundente de una expedición que sofocaría un  grupo subersivo a la Primera Junta de Buenos Aires.  .

Hipólito Vieytes fue el delegado en el Ejército del Alto Perú en carácter de Auditor de Guerra  llevando como  secretario al doctor Vicente López, pero habiendo recibido la orden del gobierno de fusilar a  Liniers en Cabeza de Tigre junto a los otros  insurrectos, el alma de Vieytes se rebeló  contra tan  la dolorosa medida. 

Gesto que tuvo como consecuencia su separación del cargo,  siendo reemplazado por Castelli.

El movimiento saavedrista del 5 de abril de 1811 iniciaría en la vida de Vieytes su etapa de odisea.

 Alejado de Buenos Aires volvió  a los pocos meses. Miembro de la Asamblea de 1813, desempeñó  la secretaría de la ilustre corporación.

Fue en las convulsiones de la revolución del 15 de abril de 1815, en efecto, que Vieytes – miembro conspicuo de la Logia Lautaro – cayó acusado como alvearista” por abuso en la administración pública” aunque sin ninguna prueba real de este imaginario delito. Allanada su residencia, embargados sus bienes, privado de su libertad, “fue violado el más sagrado de todos sus depósitoses decir sus papeles en que estaban consignados sus escritos y el fruto de sus estudios y trabajos; atacada esa propiedad, la más íntima, la más identificada con la vida y la existencia del hombre, terminó la suya en una casa de campo antes de salir a reinos extranjeros proscripto a virtud de un proceso nulo, y de una sentencia nula pronunciada por otra comisión civil de justicia, la más injusta y nula que han visto los siglos.” - recordaría Posadas  con emoción.

La sentencia se suspendió  debido a su delicado estado de salud. No era exagerada la emoción del ex Director Supremo Posadas, pues Vieytes sería injustamente desterrado en San Fernando, donde falleció   el 5 de octubre de ese  mismo año.

En definitiva, Vieytes constituyó la honrosa pléyade de nuestros padres fundadores – asevera Armando Alonso Piñeiro expresando:“5 de octubre de 1815: Muere Hipólito Vieytes: Pionero del periodismo en el país, injustamente olvidado” enCronología Histórica Argentina. Buenos Aires.1981.

 

 

Bibliografía :
La expuesta en el texto.

Vieytes Hipólito. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 100 hasta 1600, desde 2600 hasta 3400, a la altura de bulevard  Rondeau 2700, Polledo2700. Luzuriaga 2700. Barrio Nuevo Alberdi.
Se le impuso ese nombre por O. 25 del año 1920.
Recuerda al patriota de nombre homónimo, que constituyó el grupo de los Padres fundadores de la Patria.