VÉRTIZ Y SALCEDO JUAN JOSÉ (1719-1799)

La orden de la Compañía de Jesús debió soportar los embates de una campaña en su contra iniciada en Europa y España no fue insensible a esa campaña que llegó a su punto culminante a mediados del siglo XVIII cuando el conde de Aranda hizo valer su influencia sobre el monarca español, acusando a los jesuitas de intentar un predominio por encima de la Corona hasta que Carlos III dispuso la expulsión de los mismos en 1767.

Los expulsados dejaron truncos extraordinarios hechos en el orden geográfico, productivo y cultural que presagiaban futuras transformaciones; realidad que exigía continuidad y emprendimientos perentorios, lo que obligó al Rey a crear en forma urgente una nueva división político -  administrativa, pues las enormes extensiones y el constante crecimiento demográfico dificultaban las tareas de gobierno y trámites judiciales desde Lima.

Carlos III decidió entonces crear el Virreinato del Río de la Plata en forma provisional en 1776 y en forma definitiva en1777, cuya capital sería Buenos Aires constituyéndola en un centro político- militar capaz de movilizarse con eficacia ante cualquier alternativa tendiente a menoscabar la soberanía española.

Tocó en suerte a don Pedro de Cevallos, el primer cargo de virrey (1776 - 1778.) Hombre de consagrado prestigio profesional, poseedor de excelencias indispensables para ser un buen gobernante.

No fue de menor jerarquía quien vino a sustituirlo.Antonio Zinny asevera: "El 12 de junio de 1778, entró como virrey don Juan José de Vértiz y Salcedo, caballero de la orden de Calatrava y teniente general de los reales ejércitos".

Había sido gobernador de Buenos Aires entre 1770 y 1776 logrando un acreditado prestigio. Figura atrayente, fue en su época respetado y querido por sus enormes realizaciones consistentes en una serie de innovaciones que  constituyeron para la época un estallido socio - político - cultural en toda Hispanoamérica.

Por entonces Buenos Aires había crecido vertiginosamente y con igual  ritmo la ambición de riquezas, produciéndose simultáneamente la corrupción de costumbres. La prostitución fue signo típico de esa época y para contener esa vergüenza pública,  fundó Vértiz una "Casa de Corrección" donde fueron internadas las mujeres de mala vida.

Los baños en el Río de la Plata a orillas de la ciudad y el Paseo de la Alameda se había convertido en una inmoralidad pues se bañaban ambos sexos juntos y Vértiz ordenó que lo hicieran en lugares separados.
Este notable peninsular creó la "Casa de niños Expósitos" o "Casa Cuna", a cuyo mantenimiento se aplicaron al principio los bienes de los jesuitas expulsos y después de la venta de publicaciones de la Imprenta, que el mismo funcionario estableció en Buenos Aires en 1780.

Otro rasgo negativo de la sociedad colonial era la mendicidad, producto de la holgazanería imperante y para subsanarlo creó Vértiz el "Hospital de pobres mendigos".

Como la medicina andaba en manos de "sangradores y lavativeros" cuyos conocimientos y métodos curativos eran rudimentarios, aprovechando los servicios del médico militar de Cevallos, fundó también Vértiz,  la escuela de Protomedicato que tenía como misión específica controlar la salud pública, institución célula de lo que sería en 1798 la Escuela de Medicina.

En materia edilicia dispuso el aseo de las calles prohibiendo arrojar basuras, mandó rellenar los pozos de agua considerando que eran focos infecciosos y exigiendo a los aguateros no recoger agua destinada al consumo en lugares frecuentados por los bañistas.

En cuanto  a su preocupación por el alumbrado de las calles hizo que se le llamara el "Virrey de las luminarias" desde cuando fuera gobernador de Buenos Aires en1774.

Ofrecía terrenos baldíos de la ciudad, (lugar propicio de reunión de vagabundos y malhechores) que mandó tapiar, numerar las casas y empadronar a las personas de mal vivir, poniendo vigilancia estricta para asegurar el buen orden de la ciudad.

La instrucción de la población también fue de su incumbencia pues proyectó y  llevó a cabo la fundación del Colegio Convictorio de San Carlos llamado también Carolino y en cuyos claustros se formarían hombres prominentes de nuestra historia.

Agrega Robert H. Marfany: "Restructuró la línea de fortines que paralela al río Salado defendía los campos de labor de la provincia de Buenos Aires contra las invasiones de rapiña de los indios del sur".

Vértiz después de esa polifacética labor entregó el mando a su sucesor, el marqués de Loreto, regresando a la Metrópoli donde falleció en1799. 

 

Bibliografía:
Marfany Roberto H.: "EL Virrey Juan José de Vértiz" en "El Virreinato del Río de la Plata y la Gobernación Intendencia de Buenos Aires" en Historia de Levillier. Tomo II. Cap. XV. Buenos Aires. 1968.

Vértiz. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 200 Bis hasta 299 Bis a la altura de Vélez Sarsfield 200.  Barrio Las Malvinas (Ex Refinería).
Se le impuso ese nombre por D. 21.876 del año 1958.
Recuerda a Juan José de Vértiz y Salcedo (1719-1799) un benefactor de la ciudad de Buenos Aires, en los tiempos de la colonia.