VERA y PINTADO BERNARDO de (1780 – 1827)

Este singular argentino, autor del primer himno nacional chileno, nació el 6 de febrero de 1780, en un hogar de rancia estirpe formado por el alférez  real don José  de Vera Mujica y doña María López Pintado.

Siendo niño fallecieron sus padres y tanto él como sus hermanos  quedaron cobijados por la tutela de sus tíos,  que les procuraron una esmerada educación, primero en las escuelas comunales  santafesinas de esos  tiempos y después  en el Convictorio de Monserrat de la ciudad de Córdoba, pasando después a la Real Universidad de San Felipe en Chile.

Allí culminaría su formación,como lo hacían los jóvenes pudientes, hasta terminar el doctorado tanto en Teología como en  Leyes.

Bernardo en su adolescencia sin luchas ni sinsabores, se  dedicó a la poesía festiva sentimentalizando el amor.

Fue el más espiritual de los poetas de su grupo. Le brotarían algunos madrigales hasta madurar, donde cambiaría sus sueños de juventud  por el amor a la Patria como un sentimiento natural  y el patriotismo como un deber.

Ya abogado estableció  su bufete junto a otro argentino Juan Crisóstomo Lafinur, escribiendo simultáneamente en las columnas  del diario “La Aurora” y “La Gaceta Ministerial”  donde  volcaría su resentimiento contra el régimen hispánico. Se convirtió en un revoltoso y exaltado, a tal punto que caería  preso  al ser sorprendido  en una conspiración.

Libre después del desastre chileno de Rancagua, cuando el general San Martín en Mendoza preparaba sus fuerzas para el cruce de los Andes el  doctor Bernardo de Vera y Pintado cruzaría  la cordillera para ofrecerle sus servicios.

Ricardo Rojas en su valiosa obra “El Santo de la Espada” hace notar que “el Libertador encargó al santafesino Vera y Pintado la parte de justicia militar con ordenanzas adecuadas”

Bien dijo Monteagudo “En las revoluciones  el que cae en el olvido, queda ya fuera de combate”.

Asistió Vera a la batalla de Chacabuco en 1817, como auditor de guerra  al lado de Monteagudo y el Gobierno revolucionario triunfante le encargó componer la Canción Patriótica  (de Chlie)  que serviría de himno nacional, debiendo cantarla en el primer aniversario de la revolución.

Este notable santafesino con alma de  fuerte luchador tuvo similitudes con su colega Bernardo de Monteagudo, empezando con el mismo nombre de pila y siguiendo por sus caracteres físicos, a tal punto la imagen  popular del ilustre tucumano reproducida en los textos escolares ha dado lugar a dudas, asegurando muchos que  su figura sentado con la pluma en ristre en manos, corresponde al retrato del santafesino.

Parece que ambos patriotas se habían conocido  en las aulas del Monserrat, y a medida que transcurrieron sus vidas ambos poseyeron   el mismo sentido de emancipación, e integrando más tarde, las fuerzas de San Martín en la campaña al Alto Perú y por casualidades de la vida ambos murieron casi al mismo tiempo.

Por eso sus existencias paralelas se confunden en la historia y en la iconografía.

Ambos figuran entre aquellos  que la epopeya emancipadora registra como los príncipes.

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.

Vera y Pintado. Calle. Topografía:
Corre de S. a N. desde  00 hasta 100 a la altura de Humberto Primo 1700.
Hasta 1959 se le llamaba calle Vera o Portugal  y se le impuso ese nombre por D. 24.209  en homenaje al patriota Bernardo Vera y Pintado (1780 – 1827), uno de los  precursores de la emancipación chilena.