VERA MARIANO (1777-1839)

En un hogar de rancio linaje de  Santa Fe formado por el alférez real don José de Vera Mujica y doña María López  y Pintado, nacieron cuatro  varones que siguiendo un  orden por edad, se llamaron José, Antonio, Bernardo y Mariano.

El menor nació en 1777, y al igual que sus hermanos recibió una esmerada educación en las escuelas comunales santafesinas pasando después al colegio Convictorio de Monserrat en Córdoba, claustros donde les inculcaron severa disciplina, y una profunda fe cristiana.

Tanto Mariano como  Bernardo,(conocido históricamente como de Vera y Pintado) fueron de los primeros que se enrolaron en la emancipación de España.

Nos dice Miguel Angel De Marco: "Desde el punto de vista económico, la revolución ( del 25 de mayo de 1810) abrió un período de ruina para Santa Fe  a causa de no poder enviarse al Alto Perú la producción ganadera, a lo que se sumaba la afirmación del puerto de Buenos como única salida hacia el Atlántico."

Aparte estaba Santa Fe desarmada por las tropas de Artigas y el embate continuo de los malones, contexto donde se inscribe la fracasada expedición que llevara a cabo Mariano Vera contra los indios del Chaco en 1812.

Para contener los enfrentamientos indígenas se solicitó el auxilio de Buenos Aires.
Pero más   que para atender tal solicitud, para forzar a Santa Fe a restituirse  como dependiente del centralismo porteño,  se  enviaron  fuerzas comandadas por el general Viamonte

 "Los vecinos criollos principales y comerciantes porteños - anota Diez de Andino- apuntalados por las bayonetas que ocupaban Santa Fe el 2 de setiembre nombraron gobernador a Tarragona y declararon la subordinación a Buenos Aires.

Las medidas de seguridad tomadas por el gobierno designado, no pudieron impedir que Mariano Vera y las guarniciones santafesinas compuestas por orientales, corondinos,  rinconeros y blandengues (indignadas por los desmanes de la oficialidad de Viamonte), obligaran a los invasores a capitular, remitiendo a su jefe en calidad de prisionero a Paraná.

 

Vera a cargo de la gobernación y contando con amplias facultades otorgadas por el general protector, declaró fenecidas las autoridades vigentes hasta el 31 de marzo.
En  julio de 1816, otra vez el coraje de los lugareños venció a dos faluchos y dos cañoneras que vararon frente al Cabildo, aunque no pudieron sofocar a las tropas del Directorio que se apoderarían el 4 de agosto otra vez de la ciudad de Santa Fe

Los hombres de Vera, continuando la defensa de la ciudad   junto a Estanislao López, logró  encerrarlas dentro del límite de la población.

Fue un verdadero sitio donde el hambre hizo que las fuerzas de Díaz Vélez se retiraran el día 31 de agosto.

El Director Supremo Pueyrredón debió recurrir a los buenos oficios del Deán Funes, quien reconociendo los desmanes cometidos por Viamonte y Díaz Vélez, a fin de que  le  expresara a Santa Fe la necesidad de una unión con Buenos Aires evitando   el dominio del más crudo caudillismo "federativo" de Artigas.

El pensamiento político de Vera no distaba demasiado de los argumentos del comisionado al decirle en una carta a Güemes: "El pueblo de Santa Fe reconocerá las autoridades legítimamente constituidas luego que sea garantida su libertad por ella misma y se halle en estado de no ser invadido por alguno de los otros pueblos de la unión".

Funes  pese a que mantuvo varias conferencias con Vera y Estanislao López no tuvo éxito ya que los santafesinos no podían prescindir de Artigas, considerándolo  protector de la  provincia.
 
Regresó  el Deán a la capital, sin haber logrado su objetivo, aunque desde 1817 se vivió un período de paz con Buenos Aires, en el que Vera se entregó de lleno a restablecer el orden publico gravemente alterado.
 
Bernardo González Arrili en una sección del diario La Prensa del 3 de febrero de 1967 clarifica ese momento vivido por nuestra provincia: "Como siempre la política menuda reaparecía con intrigas, pues los artiguistas del Cabildo sindicaban al gobernador ligado a los intereses de Buenos Aires, cargo injusto de mayor volumen que pudieren hacerle, se sublevó la Compañía de Dragones (antiguos Blandengues organizados por Vera) y  junto a otros revoltosos tomaron la Aduana peticionando al Cabildo que eligiera nuevo gobernador.” 

Nuevas intrigas, renovadas acusaciones, añadidas a viejos pleitos hicieron que el gobernante abandonase su gestión, marchando a Paraná y después a Buenos Aires.

El Cabildo con gente artiguista se hizo cargo del poder, convocaron a elecciones de diputados para proyectar una Constitución y Estanislao López se proclamó gobernador vitalicio.

Corría 1839 cuando Vera decidió regresar a su provincia con el propósito de vencer a Mascarilla,  hermano de don Estanislao López, pero ya no era el mismo de veinte años atrás, aunque recurrió a Lavalle y a Ferré y reclutó hombres y caballos, en Cayastá el 26 de marzo de 1840 sus fuerzas fueron arrolladas por las huestes rosistas.

Los indígenas enrolados en sus filas lo abandonaron y quedó muerto en el campo de batalla  cubierto de lanzas al igual que Reynafé y otros jefes y oficiales, mientras no era poco el número de prisioneros.

La historia argentina no cumplió la sentencia de Rosas cuando dijo: “el nombre de Vera  pasará maldecido de generación en generación". Muy por el contrario toda la provincia de Santa Fe honra su nombre.

 

Bibliografía:
De Marco Miguel Angel, DE Marco (h), Pasquali Patricia, Tica A. Patricia:"Historia de Santa Fe". Librería Apis. Rosario1992.

Vera. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 300 hasta 399 a la altura de Vélez Sárfield 1900.
Carece de designación oficial.
Recuerda al guerrero gobernador Mariano Vera (1777- 1839) en tiempos difíciles para Santa Fe.