VÉLEZ JUAN

Al asumir el Poder Ejecutivo de la Nación, Juárez Celman en 1886 comenzaba una nueva y singular esperanza en el país ( la que poco apoco se fue desvaneciendo) porque fue un continuador de la política de su concuñado don Julio Argentino Roca, quien aplicando el sistema de paz y administración, había sacrificado la soberanía popular, la autarquía económica y el sistema federal.

Fue legendaria la prosperidad de esa época que disfrutaba la gente cercana al poder mientras que en el interior yacían pueblos en creciente pobreza.

Por entonces en Rosario existía un lugar muy pintoresco ubicado en las barrancas de Alberdi, "la ranchada de Vélez", a orillas del Paraná, cruzada por la calle Alvarez Thomas, a pocas cuadras del Club Italiano, hacia el Norte. Según nos ilustra Francisco Cignoli: " Construída por las habilidosas manos de un indio que se decía descendiente de una tribu legendaria, fue adquirida a fines del siglo XIX por don Juan P. Vélez, criollo de pura cepa", tenía 80 años y vivía en el interior de uno de los ranchos. El que daba justamente sobre la barranca..."
Congregaba a gente muy diferente, que miraba la vida desde distintos puntos de vista: columnistas y opositores al régimen gubernamental que ya mascullaban las bases de una formación política que años más tarde sería la Unión Cívica, también intelectuales y algunos divulgadores de ideas renovadoras de progreso.


Ese espacio de día funcionaba como una combinación de almacén y taberna donde se vendía yerba, tabaco, azúcar, pan y vino; mientras de noche era lugar de encuentro de una clase media tempestuosa y liberal mezclada con otra encumbrada y anecdótica que sabían que no bastaba con derribarlo a Juárez sino que era necesario un cambio radical.


Su construcción era modesta, desarrapada contando en uno de los ambientes con un improvisado escenario donde se representaban dramas y comedias improvisadas, al igual que recitación de poesías con la infaltable compañía de la guitarra en casos de payadas de contrapunto.


Según dicen los memoriosos allí hubo payado Gabino Ezeiza, quien hacía alarde de su destreza guitarrera logrando un rotundo ascendiente entre el público presente.


En las paredes interiores deterioradas, Vélez cuidaba siempre de mantener vivo sus aficiones patrióticas con cuadros de consagrados hombres que forjaron nuestra nacionalidad.


Era don Juan Vélez de aquéllos que preservan la dignidad de su negocio no permitiendo el acceso a aquellos amigos de excesivas libaciones o juegos prohibidos, pues ciertamente se propuso sólo el acceso de aquellos rosarinos que después honrarían su vida y su quehacer por la ciudad y el país como Carlos Casado, García Velloso (padre), el Dr. Eusebio Gómez, rector del Colegio Nacional, Mister Ross, Ricardo Nuñez, David Peña, como Deolindo Muñoz entre muchos otros.


Eran también asiduos asistentes, el periodista y doctor en leyes Servando Gallegos, fundador del diario "El Combate" surgido en octubre de 1884 como su hermano, dueño de la farmacia "Rosario" y del diario "La Convención".


José Podestá durante su estancia en la ciudad representando "Juan Moreira" no se privó de concurrir mientras pudo a los ranchos de Vélez.


De a poco se hizo fácil el acceso de muchos hombres al lejano pueblo de Alberdi gracias a los tranways de la empresa Rosarino del Norte, debiendo Vélez proveerse de bancos y banquillos al igual que ofrecer costillares al asador acompañados de vino tinto de bordalesas, pero siempre dentro de un marco de sobriedad y cordura.


Mario C. Gómez nos ilustra: "Fue fundador de una familia cuyos hijos tuvieron y tienen descollante desempeño en la industria, la cultura, la vida social y política de nuestro medio, pues el Sr. Vélez gozaba de prestigio y estimación por su carácter afable, generoso, y su hablar acriollado, más su ranchada fue lugar de cita de hombres prominentes en la vida argentina de entonces como los poetas gauchescos Echeverría, Ascasubi, Estanislao del Campo y José Hernández.”

El historiador Raúl N. Gardelli en su artículo del diario La Capital del 6 de mayo de 1996, expresa. "La ranchada de Vélez", había pasado de ser propiedad de Juan Vélez, padre de Zulema y Maclovia ( cuyo nombre nos parece un llamado a la añoranza) a sus hijos varones. Apena que no haya sido conservada como un testimonio del Rosario que fue, o que se fue. Sólo quedan pocas fotos y algunos memoriosos".

 

 

Bibliografía:
Gómez Mario C.: "Rosario biográfico". Rosario, 1955.
Mikielievich Wladimir C.:"Diccionario de Rosario"( Inédito). Año 1994.
Cignoli Francisco: "Centenario de la Fundación del Pueblo Alberdi". Rosario, 1981.

Vélez. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. desde 3800 hasta 4199 a la altura de Bv. Avellaneda 1900.
Carece de designación oficial.
Recuerda a Juan Vélez, dueño de un lugar muy pintoresco ubicado en las barrancas de Alberdi en el siglo XIX, donde se congregaban columnistas, intelectuales, artistas y políticos de los más distintos estamentos sociales.