VEINTICUATRO DE SETIEMBRE

Carlos Rafael Bertolini en la revista Postas Argentinas  clarifica: “El 24 de setiembre de 1812 la "benemérita y muy digna ciudad de Tucumán - como reza el acta de nuestra Independencia - vivía el júbilo de la gloriosa victoria lograda por el ejército al mando del general Manuel Belgrano, cuyas tropas lucharon bajo la advocación de la Virgen de las Mercedes, quien le otorgó la protección del cielo  por su intersección.”

La devoción de los tucumanos por Nuestra Señora de las Mercedes data de la época de la fundación de la ciudad,  puntualizándose que en 1812 ésta llevaba 127 años de existencia en el lugar, tras haber permanecido 120 en su antiguo asiento en Ibatín. Ya a mediados del siglo XVIII gozaba de tanta popularidad que en 1744, los religiosos mercedarios instituyeron la Cofradía de la Virgen.

Conviene aclarar que, además de la imagen en el templo homónimo, había otra en poder de la familia Carranza, que Belgrano solicitó para llevarla temporalmente  al cuartel. Empero se la negaron de manera contundente- por su origen español - aduciendo que la Virgen estaba recién pintada. Belgrano optó entonces por el patrocinio de la que estaba en la iglesia de la ciudad.

La batalla de Tucumán se libró en una planicie llamada Campo de las Carreras, actual Plaza Belgrano. El día fue caluroso y húmedo.
El ejército español, al mando del general Pío Tristán, había pasado la noche en el paraje Los Nogales y se preparaba para marchar sobre la ciudad con 3.000 hombres y una poderosa artillería, mientras las fuerzas patriotas que sólo las constituían 1800 hombres  permanecían atrincherados en lo que hoy es Plaza Urquiza.
El jefe realista tenía la convicción que por la superioridad numérica y el armamento no encontraría inconvenientes para obtener la victoria.

Una patrulla criolla comandada por Gregorio Aráoz de Lamadrid provocó un incendio de unos pajonales, cuyo fuego por la acción del viento y la sequedad ambiental, paralizó el avance hispánico, obligando a las tropas a tomar otra ruta, la del llamado Camino del Perú.

A mediodía, cuando la artillería patriota entró en acción, por orden de Holmberg, y a cargo la caballería del coronel Balcarce,  arrasó a la infantería enemiga, haciéndose a la fuga las caballerías Tarija y Arequipa.

El movimiento estratégico ordenado por Belgrano tuvo precisión y un éxito demoledor.

Posteriormente a la  retirada ordenada por Tristán hacia el Sur de la ciudad y tras haber recompuesto parte de sus soldados tuvo la osadía de enviar un ultimátum a los nuestros: "se rendían o incendiaba Tucumán".

Avisado Belgrano por los capitanes Saravia y Paz, reunió 600 hombres a caballo y se acercó a los españoles por el flanco derecho, mientras le hacía llegar a través de un mensajero a  Tristán una propuesta de capitulación.

No aceptó la proposición pero inteligentemente sabiendo que estaban derrotados, a medianoche del día 25 emprendió su retirada a Salta.

Cuatro meses después el general Belgrano volvería a enfrentarse con él asestándole un golpe definitivo.

Según los historiadores locales, Tucumán en 1812 tenía alrededor de 5.000 habitantes. El radio urbano y su edificación más compacta estaban constituidos por unas 700 viviendas entre casas y ranchos. La vida de la ciudad se concentraba en la actual Plaza Independencia y en el lugar que hoy ocupa la Casa de gobierno estaba emplazado el Cabildo, de dos plantas y ocho arcadas exteriores.

Carlos Rafael Bertolini en la revista Postas Argentinas  clarifica: “El 24 de setiembre de 1812 la "benemérita y muy digna ciudad de Tucumán - como reza el acta de nuestra Independencia - vivía el júbilo de la gloriosa victoria lograda por el ejército al mando del general Manuel Belgrano, cuyas tropas lucharon bajo la advocación de la Virgen de las Mercedes, quien le otorgó la protección del cielo  por su intersección.”

La devoción de los tucumanos por Nuestra Señora de las Mercedes data de la época de la fundación de la ciudad,  puntualizándose que en 1812 ésta llevaba 127 años de existencia en el lugar, tras haber permanecido 120 en su antiguo asiento en Ibatín. Ya a mediados del siglo XVIII gozaba de tanta popularidad que en 1744, los religiosos mercedarios instituyeron la Cofradía de la Virgen.

Conviene aclarar que, además de la imagen en el templo homónimo, había otra en poder de la familia Carranza, que Belgrano solicitó para llevarla temporalmente  al cuartel. Empero se la negaron de manera contundente- por su origen español - aduciendo que la Virgen estaba recién pintada. Belgrano optó entonces por el patrocinio de la que estaba en la iglesia de la ciudad.

La batalla de Tucumán se libró en una planicie llamada Campo de las Carreras, actual Plaza Belgrano. El día fue caluroso y húmedo.
El ejército español, al mando del general Pío Tristán, había pasado la noche en el paraje Los Nogales y se preparaba para marchar sobre la ciudad con 3.000 hombres y una poderosa artillería, mientras las fuerzas patriotas que sólo las constituían 1800 hombres  permanecían atrincherados en lo que hoy es Plaza Urquiza.
El jefe realista tenía la convicción que por la superioridad numérica y el armamento no encontraría inconvenientes para obtener la victoria.

Una patrulla criolla comandada por Gregorio Aráoz de Lamadrid provocó un incendio de unos pajonales, cuyo fuego por la acción del viento y la sequedad ambiental, paralizó el avance hispánico, obligando a las tropas a tomar otra ruta, la del llamado Camino del Perú.

A mediodía, cuando la artillería patriota entró en acción, por orden de Holmberg, y a cargo la caballería del coronel Balcarce,  arrasó a la infantería enemiga, haciéndose a la fuga las caballerías Tarija y Arequipa.

El movimiento estratégico ordenado por Belgrano tuvo precisión y un éxito demoledor.

Posteriormente a la  retirada ordenada por Tristán hacia el Sur de la ciudad y tras haber recompuesto parte de sus soldados tuvo la osadía de enviar un ultimátum a los nuestros: "se rendían o incendiaba Tucumán".

Avisado Belgrano por los capitanes Saravia y Paz, reunió 600 hombres a caballo y se acercó a los españoles por el flanco derecho, mientras le hacía llegar a través de un mensajero a  Tristán una propuesta de capitulación.

No aceptó la proposición pero inteligentemente sabiendo que estaban derrotados, a medianoche del día 25 emprendió su retirada a Salta.

Cuatro meses después el general Belgrano volvería a enfrentarse con él asestándole un golpe definitivo.

Según los historiadores locales, Tucumán en 1812 tenía alrededor de 5.000 habitantes. El radio urbano y su edificación más compacta estaban constituidos por unas 700 viviendas entre casas y ranchos. La vida de la ciudad se concentraba en la actual Plaza Independencia y en el lugar que hoy ocupa la Casa de gobierno estaba emplazado el Cabildo, de dos plantas y ocho arcadas exteriores.

 

Bibliografía:
Lizondo Borda Manuel: "Historia del Tucumán. Siglos XVII y  XVIII.Tomo III. Varsovia. 1931.
Bertolini Carlos Rafael: "Tucumán, su virgen y su batalla". Revista Postas Argentinas.

Veinticuatro de Setiembre. Calle Topografía:
Corre de E. a O. entre bulevar Seguí y la calle Biedma, desde la calle Convención hasta las inmediaciones de la calle Valparaíso.
Se le impuso ese nombre desde su apertura por O. 28 del año 1907.
Recuerda la fecha de la batalla de Tucumán, donde Belgrano venció a los realistas reafirmando la Revolución de Mayo.