VARELA JUAN CRUZ (1794 - 1839) y FLORENCIO (1807 - 1848)

A Florencio Varela se le considera como periodista, precursor de la prensa moderna, al escribir  en órganos como "El Tiempo", "El Pampero" y "El Granizo", fundando en la Banda Oriental, "El Comercio del Plata", diario amplio, bien informado, sin personalismos, cuidadosamente escrito y vigorosamente dirigido hacia la propaganda política liberal que tanto molestan a las tiranías de todo tipo y cualquier tiempo.

El ejercicio del cuarto poder ha oscurecido un tanto sus otras actividades. Porque fue también un brillante jurisconsulto sin serlo (se recuerda al respecto una brillante defensa profesional, precisamente de un periodista, Laserre), poeta, militante político tenaz, ensayista y creador de una literatura nacional sin menosprecio de la española, "para expresar nuestras ideas con claridad, con vigor y con belleza " aminorando el uso de vocablos extranjeros.
    
Trabajó en archivos y bibliotecas sobre historia documental que esclareciera puntos oscuros del pasado.

Nacido en Buenos Aires, en la casa de los Sanjinés, al costado del convento franciscano, el 23 de febrero de 1807, era hijo de Jacobo Adrián Varela y de María Encarnación Sanjinés.

Ya hombre - léese en su escueta autobiografía -  “una gravísima enfermedad en los pulmones lo forzaría abandonar su profesión de abogado en mayo de 1839"

Establecido en Montevideo desde 1829, los médicos le aconsejaron cambiar de clima, y por ello se embarcaría  con su esposa y sus cinco hijos para la capital del Brasil, el último día de ese mismo mes.

El historiador Luis L. Domínguez, escribió en 1853, unos apuntes sobre Florencio Varela, de los que destacamos:

"Se engañaría mucho aquél que pensase que Varela abrigaba ideas de ambición política. Deseaba mucho volver a su país, deseaba serle útil pero no gobernar. Mil veces le hemos oído formar sus proyectos  y todos se reducían a tener una casita, sobre todo en el campo, con las comodidades necesarias, una imprenta para sostenerse con el producto de su trabajo y de su inteligencia  y el tiempo necesario para realizar su proyecto favorito: la composición de una historia completa de la revolución americana”.
En su viaje a Europa descubriría  la verdadera "miseria" de la vida americana, inculta y ociosa y a su regreso convirtióse en el predicador de la libertad conquistada por el trabajo humano y la cultura, sin aclaraciones ni clarines.

Jamás creyó encontrar en las personas que se le acercaban defectos ni malas inclinaciones. Dotado de  un espíritu muy generoso acogía a todo el mundo con la mayor franqueza y de nadie desconfiaba nunca.

Más a la temprana edad de 41 años, el 20 de marzo de 1848, cuando estaba a pocos metros de su hogar, en la calle Misiones de Montevideo, un puñal se hundió en su cuerpo, tiñendo de rojo su levita. La negra levita se encuentra expuesta en una vitrina del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

Su muerte suscitaría  una clamorosa protesta mundial de sus colegas, muchos de los cuales  - los ingleses, por ejemplo- instaron  que se levantara un monumento a la memoria del nuevo mártir de la libertad de prensa.

Muchas hipótesis se tejieron acerca de ese aberrante hecho, entre ellas se destaca: “Fue asesinado por orden de Felipe Arana o de algún jerarca del rosismo, sin previa consulta del Restaurador. Posibilidad sumamente débil, a pesar de algunos indicios, puesto que nada se hacía en la Argentina sin conocimiento o consentimiento de Rosas” - dice  Armando Alonso Piñeiro.

Hacía nueve años que había fallecido el 23 de enero de 1839, su hermano mayor Juan Cruz, también nacido en Buenos Aires el 24 de noviembre de 1794.

Muy culto pues su formación escolástica transcurrió en la Universidad de Córdoba, regresando a la ciudad portuaria a los 23años, ya inmerso en la fiebre de la creación poética.

Su sólida formación clásica le permitiría verte al español parte de la Eneida, pero prontamente se sintió atraído al igual que su hermano por el periodismo, género en el que se incurría no según los rigores del oficio, sino más bien a manera de militancia política.

En el semanario "El Centinela", en 1822, desplegó en su breve existencia una campaña esclarecedora sobre las dificultades y aciertos del gobierno de la época, perfeccionándose en otras publicaciones: "El Mensajero Argentino" (que entre 1825 y 1827 redactó en colaboración con Valentín Alsina, Francisco Pico y Valentín Delgado) y  "El Tiempo  - órgano en el que escribió su hermano menor, Florencio.-

Esta permanente acción pública le valió ser hombre de consulta, como cuando Lavalle le pidiera su opinión, en 1829, sobre los candidatos a integrar el Consejo de Gobierno constituido ese mismo año. Aún siendo unitario sugeriría la inclusión del federal Juan José Viamonte en ese organismo.
Lástima que un año antes habría sido uno de los cerebros oscuros que instara a Lavalle, el fusilamiento de Dorrego.

Explica Armando Alonso Piñeiro: "Rosas lo desterró en 1836 a Santa Catalina, en una época en la cual su hermano Florencio también era víctima de la persecución restauradora".

Florencio, precisamente, sería la persona que mayor influencia sufriera  de  Juan Cruz, a quien veneraba como "padre y maestro."

Si bien Florencio debió elaborar el dolor de la muerte de su hermano, el mayor no llegó a ver el trágico destino de aquél.

Ambos han quedado en la historia de las letras y el periodismo argentino.

 

Bibliografía:
Alonso Piñeiro Armando: “Muerte de los hermanos Varela en Cronología Histórica Argentina”. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1981. Pág.36 y 137.
González Arrili Bernardo: "Florencio Varela" en  "Historia de la Argentina , según las biografías de sus hombres y mujeres". Pág. 1721.

Varela Juan Cruz y Florencio. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 3000 hasta 3599, a la altura de Salvat 1000.
Se le impuso ese nombre por D. 24341 del año 1960.
Recuerda a los hermanos Varela, consagrados periodistas que desde sus columnas combatieron la tiranía de Rosas.