Bernardo Conde Narbaiz Elía escribió en las columnas del diario La Capital del 20 de diciembre de 1999, el siguiente artículo titulado: "Un recuerdo de Manuel Ugarte": Manuel Ugarte nació en Flores, Capital Federal, el 27 de febrero de 1878, pero murió en Niza, el 2 de diciembre de 1951. Su discurso a lo largo de su vida, fue el de la autonomía nacional y continental y el de la defensa de lo propio, tanto en lo político como en lo cultural, social y económico.

En efecto nació en Buenos Aires, el 27 de febrero de 1875 en una familia de buena posición económica e hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Su temprana vocación literaria le permitió escribir sus primeros trabajos a los quince años.
Se convirtió en un ávido lector y su familia le pagó la edición de sus primeras poesías. Esto le permitió tomar contacto con los más destacados literatos de la generación del 80.
Residió en el extranjero durante varios años.
En 1897 realizó su primer viaje a París para continuar sus estudios. Asistió a cursos de sociología y filosofía, aunque gran parte de su tiempo lo dedicó a las actividades propias de los jóvenes argentinos de familias ricas: la diversión, la vida bohemia y, especialmente, las damas francesas.
Vivió de cerca el Caso Dreyfus, sobre el cual escribió, lo que significó su acercamiento a los temas políticos.
Durante un viaje a los Estados Unidos, en 1898, estudiando las invasiones a México, Cuba y Nicaragua, lo cual lo llevó a adoptar una posición decididamente antiestadounidense y antiimperialista.
Ugarte criticó duramente la injerencia de los Estados Unidos en la región, inspirado en hechos como la invasión a México, la escisión de la provincia de Panamá de Colombia, y otras intervenciones diplomáticas, comerciales y militares en los asuntos internos de las naciones sudamericanas.
La visión de Ugarte se apoyó en la ideas de José de San Martín y Simón Bolívar respecto a la unidad de las ex colonias de raíces españolas en una federación latinoamericana, en apoyo a la idea del exiliado soviético León Trotski, cuya premisa era formar “ Estados Socialistas de América Latina” en contraposición, de la visión “panamericana propuesta por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, postulaba un origen y destino común de todas las naciones americanas desde Alaska hasta Tierra del Fuego.
Ugarte veía esta idea de Estados Unidos como una maniobra para establecer pequeños países de escaso peso político y someter a toda América a su supremacía.
Representó a la República Argentina como embajador ante México en el periodo de 1946 a 1948, ante Nicaragua en 1949 y ante Cuba en 1950.
Al retornar a París se unió a la causa del socialismo, al que llegó por su admiración por Jean Jaurès.
Este pensamiento lo llevará a escribir sobre el sufrimiento de la clase obrera francesa.
Pensar que han transcurrido casi cien años y aún se lucha por la liberación de los países americanos subdesarrollados y en vías de desarrollo del imperialismo de los Estados Unidos. Sus ideales, lo sobrevivieron.
Ugarte se erige en un verdadero autor maldito (Galasso 1978: 12), teniendo en cuenta que, habiendo sido un intelectual destacado en los dos primeros decenios del siglo XX y referente para varios de sus compañeros de letras de una concepción que trazaría el devenir político y cultural del subcontinente, no logró incidir en la configuración del campo cultural argentino, así como tampoco publicar sus obras en su propio país -con las contadas excepciones de un pequeño libro sobre sus polémicas con el Partido Socialista Argentino en 1914 y los tempranos poemarios financiados por su padre-, sino en Europa: primero en Francia y, sucesivamente, a partir de 1910, en España.
Cubierta de Norberto Galasso. «Manuel Ugarte». Buenos Aires: Eudeba, 1974, vol. I : “Los últimos años han sido testigos del creciente interés que su obra ha suscitado en el campo de la crítica literaria, de la historia del pensamiento latinoamericano y de los estudios culturales en general, justipreciando un corpus que, con contadas excepciones, había sido escasamente explorado hasta años relativamente recientes. Si hasta los inicios de los años 90 del siglo pasado disponíamos de unos contados estudios, en los que la figura de Ugarte, a partir de la recuperación -y apropiación de su obra”.
Fue coordinador de la revista “Monde”, junto a Máximo Gorki y Miguel de Unamuno, y firmó el Libro de Oro de la Paz junto a Bernard SHaw, los Curie y Einstein, y otras intelectualidades mundiales.
También fue embajador en México, Nicaragua y Cuba y tanto fue su fervor americanista que la noche anterior a su muerte, escribió sus deseos para una Patria grande: Nuestra América debe cesar de ser rica para los demás y pobre para sí misma".
Ugarte fue entre el grupo prestigioso de sus contemporáneos, uno de los más ponderables por sus valores personales.
Sus obras incluyen libros de viajes, escritos políticos, novelas, cuentos y poemas, algunos de los cuales fueron traducidos al francés, inglés, italiano y ruso. De su obra poética, de corte modernista, destacan Palabras de 1893, Versos de 1894, y Vendimias juveniles de 1907. Es autor también de libros de cuentos, como Cuentos de la Pampa de 1903, Cuentos argentinos, 1908, y de ensayos literarios, artísticos y sociopolíticos como El arte y la democracia, 1905, La joven literatura hispanoamericana, 1906, El porvenir de América latina, 1910, El destino de un continente, 1923, El dolor de escribir, 1933, La dramática intimidad de una generación, 1951.
Algunos de las expuestas fueron traducidas al francés, inglés, italiano y ruso.
Es autor también de libros de cuentos, como Cuentos de la Pampa de 1903, Cuentos argentinos, 1908, y de ensayos literarios, artísticos y sociopolíticos como El arte y la democracia, 1905, La joven literatura hispanoamericana, 1906, El porvenir de América latina, 1910, El destino de un continente, 1923, El dolor de escribir, 1933, La dramática intimidad de una generación, 1951.
En cuanto a su vida privada la profesora rosarina Graciela Aletta de Sylvas explica entre otras anécdotas, en su trabajo:"Un amor imprudente" la eterna relación de Ugarte con una mujer con la que nunca se casó: Delmira Agustini.
Falleció en Niza, Francia, el 3 de diciembre de 1951