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TUCUMÁN

El nombre de Tucumán fue tomado del de un cacique muy poderoso del Valle del Calchaquí llamado Tucma y de su pueblo Tucmamanchaho ; manchaho significaba en lengua calchaquí: poblado.
En el siglo XVII señoreaba sobre una comarca casi tan vasta como España, donde caían selvas sudorosas y desiertos, llanuras infinitas e imponentes cordilleras. Hoy resulta capital de la provincia más chica del país (apenas 22.524 kilómetros cuadrados, la mitad de Suiza).

El primero en llegar a esa región rodeada de bosques y arboledas muy crecidas, pastos aptos para todo género de ganado, abundante caza y mano de obra indígena fue el capitán Diego de Rojas en el año 1543. Seis años después Juan Nuñez del Prado entró a poblarla dándole el nombre de Tucumán a toda la provincia.

En realidad el verdadero fundador fue el capitán Diego de Villarroel cuando plantó sus reales el 31 de mayo de 1565 en el sitio donde los indios toconotés llamaban Ibatín ( que significaba chacra o sembradío de maíz), a unas doce leguas al sur.Gozaba de una ubicación estratégica, sobre el camino que conectaba Santiago del Estero y Lima, pasando por los Valles Calchaquíes.

Durante los primeros años de existencia apenas estuvo turbada por el alzamiento del cacique Gualán – hombre de estatura gigantesca y desbordantes bríos – que los primitivos habitantes supieron capear con guapeza

Décadas después con la creación de Salta y Jujuy y el consecuente sometimiento de la Quebrada de Humahuaca, la ciudad de Tucumán quedó al margen comercial de la nueva ruta entre Lima y el Río de la Plata, acentuando su aislamiento las aguas que comenzaban a castigar sus flancos.


Volvería a nacer cuando los vecinos, en vez de irse, decidieron mudarla entera.

El traslado urgente se realizó en 1679, logrando reconocimiento oficial el 31 de mayo de 1685, refundándola Fernando de Mendoza de Mate de Luna, quien respetaría la traza original de 1565.

Con el transcurso del tiempo los viajeros que la visitaron no dejaron de admirar el dinamismo comercial y su dignidad edilicia. Concolocorvo lo señaló en el siglo XVIII y el cient+ifico Burmeister destacó se decoro en 1859, al morir el obispo Columbres.

Hoy sigue estando a la cabeza; es la ciudad más poderosa del noroeste argentino, su epicentro industrial y comercial. También la más densamente poblada (alrededor de quinientos mil habitantes) y la de mayor movimiento cultural, cuenta con teatro, ballet, coro y orquesta sinfónica estables, y la universidad más antigua de la región.

Aún subsiste en algunos barrios su tradición de zambas y giros quichuas, al igual que las galas. Mientras sus casas bajas aún están incrustadas en un inmenso bosque de naranjos, como, las viera el pintor francés León Palliére en 1858.


Según el escritor Enrique Anderson Imbert, “basta que el aire amanezca límpido y al fondo se vea el escorzo de la montaña, basta que los lapachos floridos alumbren las avenidas con su luz episcopal; basta que un viento tibio difunda la fragancia de los azahares, para que Tucumán sea una de las ciudades más deliciosas de la Argentina. Por algo se la llama “Jardín de la República”.

El gran estadista George Clemenceau diría:”las mujeres son más bellas que las flores” y la Independencia de 1816 no pudo tener cuna más vistosa”.

Bibliografía:
Rainer Cinti Roberto: “Jardín de libertad”. Artículo en Revista Nueva, 1994.

Tucumán. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 900 hasta 4300; 5100 – 8100, a la altura de Corrientes 400; Ovidio Lagos400; Provincias Unidas400; Bv. Wilde 400.
Se le impuso ese nombre por O. 3 del año 1905.