TROILO ANÍBAL (1914 - 1975)

Su apodo Pichuco le acompañó desde niño y tal vez sea de formación del napolitano picciuso, que significa llorón.

Nació en Buenos Aires en el barrio del Abasto, el 11 de julio de 1914 y murió en la misma ciudad el 19 de mayo de 1975.

Comenzó a tocar a los doce años, en un cine de barrio y para eso dejó colgado sus estudios primarios.

Su primer maestro de bandoneón fue Juan Amendolaro y no tuvo otros pero en cambio, tres modelos que fueron sus ídolos: Pedro Maffia, Pedro Laurenz y Ciriaco Ortíz. Con su poco aprendizaje musical y su enorme creatividad tocó, casi de niño, en la orquesta de Eduardo Ferro, y más tarde en el sexteto con que el legendario Juan Maglio (Pacho) se presentaba en el café Germinal. Formó parte del sexteto de Elvino Vardaro y Osvaldo Pugliese.

En 1933, junto a José María Rizzuti y Vicente Tagliacozo apareció en la película "Los tres berretines".

Tocó con Juan Carlos Cobian y en diversas agrupaciones más o menos efímeras hasta que en 1937, a los 23 años, formó su propia orquesta con la que se presentó en radio El Mundo y en el cabaret Marabú.

Su discografía abarcó tres décadas que se extendió desde la guardia del 40, la crisis tanguera de los años 60 y la instalación de la era piazzollana. Durante esos 34 años y los que siguieron hasta su muerte, Pichuco fue el hombre más querido y menos discutido de Buenos Aires.

Su orquesta equilibró admirablemente la bailabilidad con la musicalidad y el canto y el mismo Pichuco fue uno de los tanguistas más completos de todos los tiempos, en efecto tañó regularmente su bandoneón hasta el día de su muerte e incorporó en su conjunto a músicos de primera línea y a arregladores de buen gusto tanguero y singular bagaje técnico convirtiendo definitivamente a los estribillistas en cantores.

Ulises Petit de Murat dejó escrito acerca de Troilo que: "Su cara se quedaba colgada, durante la ejecución, de quién sabe qué extraño cielo". El sonido de su fuelle, cadenero como ningún otro, reemplazaba con ventaja a la batuta más fogosa. A todo lo cual deben sumarse un basto número de composiciones nacidas de su inspiración siempre en vela, entre ellas, dos páginas inmortales, "Responso y Milonguero triste", y, además, "Barrio de tango", "Sur", "La última curda", "Garúa", "Che bandoneón", "María", "Pa' que bailen los muchachos" y otras muchas más.

Por cariño a Troilo, muchos habrán amado el tango en un triple terreno: el de la admiración, el del respeto y el del cariño.

Troilo recorrió el camino más seguro como fue el del cariño entre excelentes músicos colegas y cantantes consagrados.

Hoy a más de un cuarto de siglo de su muerte, no es difícil admitir que Pichuco ha hecho del mundo del tango un ideal de muchos argentinos al hacerse querer mucho más que haciéndose admirar.

 

Bibliografía:

Gobello, José: "Mujeres y hombres que hicieron el tango." Biografías.

Troilo Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. entre Pasaje 1613 y Pasaje 1621.

Carece de designación oficial.

Recuerda al rey del bandoneón Aníbal Troilo (1914 - 1975).