TOSCO AGUSTÍN (1930-1975)

Los partidos populares de nuestro país produjeron enormes cambios en la defensa de los humildes de nuestra Patria. Hasta la llegada de Don Hipólito Yrigoyen al poder, el Estado favorecía al Capital en detrimento de los intereses de los trabajadores.


En esta línea, se encuentra la olvidada figura de Agustín Tosco, dirigente de la provincia de Córdoba, de enorme predicamento entre los obreros pertenecientes al movimiento peronista.
Fue un dirigente sindical argentino del gremio de Luz y Fuerza, de ideología marxista, miembro de la CGT de los Argentinos y uno de los principales actores del Cordobazo.


Nació el 22 de mayo, pero, como era habitual en aquellos años, fue anotado dos días después. Su infancia transcurrió en un ámbito rural, dado que sus padres eran emigrantes campesinos oriundos del Piamonte (Italia). El piamontés era el idioma utilizado en el ámbito familiar, lo que significó problemas cuando Agustín Tosco tuvo que concurrir a la escuela. El carácter tímido del niño durante la escuela primaria lo llevó a dedicarse a la lectura, lo que le brindó un "conocimiento singular".


No obstante, la disciplina le permitió superar notoriamente su timidez y su manejo del idioma. Tosco realizó una dura crítica al funcionamiento de la escuela, negándose incluso a recibir el diploma por parte del director, entre las ovaciones de sus compañeros.


Signado así su derrotero, Tosco asignó una enorme importancia a la búsqueda de la auto-superación, siendo una de sus más célebres frases que “las victorias más importantes y valiosas son las que se obtienen sobre las propias debilidades”.


Terminada la escuela secundaria se inscribió en la Universidad Tecnológica de Córdoba (UTN), en la cual estudió para electrotécnico a la vez que trabajaba en la empresa provincial EPEC. Sin embargo, el servicio militar obligatorio retrasó sus estudios. Al terminarlo, decidió abandonarlos para dedicarse de lleno a su actividad sindical.


En 1949 consiguió incorporase a la empresa de energía provincial EPEC, como ayudante electricista en el taller electromecánico, sección baterías, iniciando también entonces su actuación en el gremio de Luz y Fuerza de Córdoba.
En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba.


Entre 1953 y el golpe del 1955, integró el Consejo Directivo cuyo Secretario General es Cristóbal Sierra y en 1954 fue elegido secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf).


Siendo relevado de su cargo por la intervención militar del desempeño  de Pedro Eugenio Aramburu, encabezó el acto del 1° de mayo, donde la Intersindical realizó un acto en la Plaza Once donde se pidió por la libertad de los presos gremiales, la normalización de los gremios y de la CGT, y se reclamó por salarios justos.


La simpatía de los obreros con nuestro biografiado, no era casual, sino, bien ganada por sí mismo, debido a su defensa de los derechos proletariados contra la prepotencia capital.


En 1956, el régimen de Aramburu lo arrestó en el marco de una creciente persecución política y sindical que caracterizó a su régimen imperante que destruyó el archivo histórico de Luz y Fuerza en Córdoba.


Terminada la intervención militar del gremio, Tosco integró el Congreso Normalizador del mismo, fue reelegido como secretario general en Córdoba y miembro del Fatlyf, renunciando dos años después a esta última por desacuerdos con la burocracia sindical.


En 1973, en vísperas de la tercera elección de Perón, el PRT le ofreció llevarlo a una candidatura a Presidente de la Nación para disputarle a aquel el ascendiente sobre las masas; sin embargo, Tosco declinó el ofrecimiento argumentando que ello podría dividir a la izquierda.


Al salir de prisión, regresó a Córdoba, en donde manifestó que se aliaría solo con los peronistas surgidos de la base, pero no con la derecha sindical, a la que seguiría denunciando, en especial a Rucci.
Tras la victoria del peronismo en el año 1973, Tosco comenzó a ser perseguido.

En 1974, debió pasar a la clandestinidad al ser intervenido el sindicato de Luz y Fuerza. Un tiempo después sufre una enfermedad, pero era imposible internarlo en los hospitales, porque sería ejecutado cuando se conociera en dónde se encontraba.


Gracias a la ayuda de muchos y variados compañeros de Luz y Fuerza y gente simpatizante con su lucha, fue ocultado durante más de un año, primero en las sierras de Córdoba y hasta fue disfrazado de mujer para poder viajar a La Plata y seguir oculto.


Hacia septiembre de 1975 enfermó de una encefalitis bacteriana. Debido a su clandestinidad no pudo ser atendido apropiadamente, y su deterioro físico aceleró el final.
 A fines de octubre fue internado en Buenos Aires, con nombre falso. En ese lugar, murió el 4 de noviembre de 1975, a los 45 años.


Sus compañeros llevaron su cuerpo sentado en el asiento del acompañante de una ambulancia hasta la ciudad de Córdoba. Oficialmente murió en Córdoba el 5 de noviembre.
El cuerpo fue velado en el domicilio particular de un dirigente lucifuercista, y luego trasladado al Club Redes Cordobesas, donde se montó la capilla ardiente.
A su entierro concurrieron unas 20 000 personas, pese a las amenazas de la Triple A.

 

Bibliografía:
Battistonni, Gustavo. “Disidentes y olvidados”. Santa Fe. 2008
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Tosco. Pasaje. Topografía:
 Corre de N-S a 100 m. al Este de Avenida Alberdi 200.
Pasaje que provisoriamente lleva el número 806, de orientación N-S que se extiende desde la Av. "Central Argentino" hasta la calle Carlos M. Ávila y ubicado en forma paralela y contigua al Pasaje Lidice.
Se le impuso ese nombre por la O. 8438 del año 2009.
Recuerda a Tosco Agustín (1930-1975), sindicalista cordobés, dirigente gremial de Luz y Fuerza, miembro de la CGT, de activa participación en el Cordobazo (1969).