TIMBÓ

Los árboles simbolizan aspiraciones humanas, continuidad entre las generaciones y un enlace entre la Tierra y cielo. En muchas tradiciones, se cree que albergan los espíritus y las almas de los antepasados y mucha gente planta árboles para marcar nacimientos y muertes.


El culto al árbol es un legado de los pueblos antiguos que en ceremonias sencillas, guiados quizás por un impulso poético, le rendían el tributo de sus oraciones.
Los más famosos poemas antiguos denuncian el culto que los hombres profesaban al árbol.


En todas partes del mundo los árboles que tienen alguna relación histórica son motivo de veneración, cuidándoles tanto como se guarda las joyas y recuerdos singulares.


En la actualidad, una demostración de la importancia de los árboles es que más que dos mil millones de personas dependen de estos para proteger su agua.

En este caso, hablaremos el timbó colorado, timbó-puitá, pacará u oreja de negro (Enterolobium contortisiliquum) es un árbol natural de las regiones tropicales y subtropicales de América del Sud, de majestuoso porte.

 

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Es un árbol de gran tamaño, que llega a alcanzar los 30 m de altura y un diámetro de 2 m en el fuste, aunque se han registrado ejemplares de más del triple de este diámetro.

Se encuentra desde el sur de Brasil y el noroccidente uruguayo hasta Bolivia y la precordillera.

En nuestro país, habita en la selva misionera, en las selvas en galería de la cuenca del río Paraná y de la Plata, en la región chaqueña y en la selva de yungas en su región oriental.


En la zona de la yunga es una de las especies dominantes. Aparece normalmente aislado, formando sólo raramente asociaciones. Prefiere suelos húmedos, neutros, y requiere abundante sol. Es de crecimiento rápido.


Es bastante heliófilo, por lo que los ejemplares que crecen en asociación o en entornos selváticos tienden a poseer un fuste recto, mientras que los ejemplares solitarios suelen ser tortuosos. La copa es ancha y de forma hemisférica.


Está recubierto de una corteza cenicienta, lisa en los ejemplares juveniles y agrietada en los adultos, con lenticelas transversales. Las hojas son compuestas, bipinnadas, alternas, glabras o apenas pubescentes.


Cada pinna alcanza 1 dm de longitud y contiene entre 8 y 23 pares de folíolos opuestos, de color verde oscuro por el haz y grisáceo por el envés, lanceolado-asimétricos, mucronados. Es caducifolio tardío.


Florece a mediados de primavera, formando inflorescencias en capítulo pedunculado, axilares o apicales, de forma globosa, con entre 10 y 20 flores hermafroditas de pequeño tamaño.
Las hojas son compuestas, bipinnadas, alternas, glabras o apenas pubescentes. 


 El ovario es multilocular; el estigma pequeño, y los estambres protuberantes y monadelfos. 


El fruto es una legumbre subleñosa, de superficie lisa y de color pardo oscuro cuando madura; de forma circular incompleta, a su aspecto debe el nombre de "oreja de negro", impuesto por los guaraníes.


Alcanza los 5 cm de diámetro por 1cm. o 1,5cm. de espesor.


 En su interior se encuentra una doble hilera de 5 a 7 semillas, de forma oval, lisas, con el tegumento muy resistente, de unos 10 x 6 mm.

El fruto, capaz de flotar, ayuda a la diseminación por hidrocoria. 

El timbó se aprecia por su valor ornamental y por la sombra de su ancha copa, que lo hace apto para espacios verdes de gran tamaño y parterres de avenidas.

La madera del timbó es liviana y resistente al agua gracias a su resina, por lo que la etnia wichí lo utilizaba para elaborar canoas ahuecando su tronco. El duramen es de color castaño-rosáceo, con la albura amarillenta.

Se emplea para aberturas, mobiliario de exteriores, parquet y carpintería de obra y naval.

Es un árbol que simboliza el amor paternal, al cual los guaraníes lo denominaron “Cambá Nanbi”, cuyo significado es “Oreja de Negro”.


Cuenta la leyenda que un famoso cacique guaraní llamado Saguáa adoraba a su hija Tacuareé.


Esta se enamora de un cacique de una tribu lejana y abandona a su padre, quien desesperado sale a buscarla.


En su búsqueda afronta peligros y en su desesperación cree escuchar sus pasos en la selva, por lo que apoya frecuentemente el oído sobre la tierra.


Ya al límite de sus fuerzas, cae rendido por la fiebre y muere con el oído pegado a la tierra.


Cuando tiempo después los hombres de la tribu lo encuentran, descubren que su oreja está unida a la tierra, por lo que debieron cortarla para rescatar el cuerpo.


La oreja había echado raíces y dio origen al árbol Timbó o Cambá Nanbi, característico por sus frutos en forma de oreja.

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Bibliografía:

Cabrera A. L: Regiones fitogeográficas argentinas. EnciclopediaArgentina:

Agricultura y jardines. Ed.A.C.M.E. Buenos Aires,1994.

Rustica, Haene,Eduardo, Aparicio Gustavo: Cien árboles argentinos. Edit. Albatros, 2004.

Biloni, José Santos Árboles autóctonos argentinos. Buenos Aires: Tipográfica Editora Argentina, 1990.

 

Timbó.Pasaje.Topografía:

Corre de E. a O. desde 7900 hasta 7999, a la altura de Sánchez de Loria 700 Bis; García del Cossio 700Bis.

Se le impuso ese nombre por D. 4669 del año1977.

Recuerda al timbó, árbol natural de las regiones tropicales y subtropicales de América del Sud, de majestuoso porte.