TILCARA

Su nombre deriva de las voces quichuas: tiay: residencia y Kaara: cuero o piel. Literalmente significaría:”lugar con gente que se cubre con cueros” en alusión a los tilcaras  establecidos en el fondo de la quebrada.


Aquella mañana soleada de 1908, en la Quebrada de Humahuaca, el arqueólogo y expedicionario argentino, Juan Bautista Ambrosetti le abría  nuevamente los ojos  a la ciencia argentina. Abrazado  a su esposa, sollozando gritó a todos los vientos: ¡Encontramos la Troya argentina!  Era Tilcara!


Existen indicios de presencia humana en la región hace más de 10000 años.


Omaguacas, uquías, fiscaras y tilcaras fueron algunas de las tribus indígenas que poblaban la zona entre los años 1000 y 1480 de nuestra era.


Tilcara, al igual que otras poblaciones del norte, no tiene una fecha de fundación. Toda la Quebrada de Humahuaca estuvo poblada de asentamientos indígenas, desde la época pre-incaica.


Cuando el imperio Inca llegó a la región, la zona donde hoy crece y vive el pueblo de Tilcara, perteneció al Collasuyo, como se llamó a la provincia del sur del mundo incaico. Pero esa organización no duró mucho allí, ya que apenas unos 50 años después de su establecimiento, llegaron los españoles.


El cacique Viltipoco contuvo durante años la colonización española, hasta que en 1598, don Francisco de Argañaraz y Murgía, con la ayuda de armaduras, trabucos, espadas y perros feroces venció a las huestes de los indios omaguacas, recién en 1598.


Estos pueblos fueron sometidos al régimen de encomienda, siendo obligados a residir en un lugar determinado y a trabajar por temporadas estas se extendían de 6 meses a un año o más, luego se hacía un recambio de aborígenes; la cantidad de personas explotadas para la encomienda era estipulada por los encomenderos españoles. El rango de edades para cumplir las encomiendas era de mayores de 16 hasta 50 años.


Según los jesuitas, el poblado en realidad tuvo su nacimiento, en el 1.600 cerca del actual emplazamiento. Anexado al curato de Humahuaca y más tarde Tumbaya, Tilcara a pocos días de su fundación, construyó una capilla de adobe.


Doscientos años después en ese mismo predio  se elevó  una iglesia que sufriría continuas transformaciones desde 1865 a 1898. Hoy es un templo sólido y construido según las normas arquitectónicas del altiplano. El altar mayor atesora la Virgen del Rosario y San Francisco de Asís, imágenes conservadas desde su fundación.


El  Pucará de Tilcara: Construido hace más de diez siglos, la fortaleza  de piedra montada sobre un cerro de 70 metros y a 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar, es un punto estratégico desde el cual los aborígenes tilcareños dominaban los caminos que antiguamente unían las ricas tierras de los valles meridionales con las desoladas mesetas andinas.


Desde entonces y hasta ahora han transcurrido casi cien años y las 15 hectáreas que hoy ocupa el Pucará de Tilcara recibieron millares de visitantes, llegados de los cuatro puntos cardinales del país y de todos los continentes del  mundo.


Desde la colonia era el camino obligado hacia el altiplano. Tilcara fue protagonista de hechos históricos.  Por sus senderos se desplazaron tropas realistas que bajaban desde Lima y después  las tropas nacionales que subían desde el Río de la Plata.


En 1812, tanto las fuerzas de Díaz Vélez, como los jefes españolas sabían de la posición estratégica de Tilcara que ofrecía miradores y seguras defensas.


Los frutos del lugar engordaron los caballos de recambio de una de las columnas del Ejército del Norte, comandado por el general Belgrano, en la lucha contra los hispánicos del Alto Perú.
Se dice que  el ilustre militar supo descansar a la sombra del algarrobo que aún sigue en pie, cerca del templo de Santa Rosa de Lima, capillita de paredes de adobe y techo de tablas de cardón, humilde en su estructura pero cuenta con un Cristo de los Temblores, pintura de gran valor artístico por pertenecer a la Escuela Cuzqueña del siglo XVIII.


Hoy la “Troya argentina” no sólo deja ver desde sus calles, las laderas de los cerros cercanos sino que  muestra al viajero la cultura prehispánica de este rincón del mundo.

 

 

Bibliografía:

Couto Carlos Manuel :”El Norte tiene un vigía”. Art. de La Nación. Buenos Aires. 17 de octubre 1999.

 

 Tilcara. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 1600 hasta 1699, a la altura Quesada 4500, ex vías del Ferrocarril Mitre a Santa Fe y Tucumán; límite del municipio. Zona Norte.

Se le impuso ese nombre por D. 24.563 del año 1960, a una calle sobre la superficie que luego ocupó con distinto trazado, el barrio Parquefield.

Recuerda el pueblito jujeño, centro administrativo – militar de los aborígenes omaguacas.