THEDY HECTOR (1870 -1916)

Si el sentido de este contexto es recordar  a muchos de quienes honraron la ciudad  con su quehacer, habrá de convenir que Héctor Thedy debe estar presente entre los más destacados, pues su personalidad no cabía en los moldes comunes. Predominaban en ella dotes excepcionales que no se sabía  cuál admirar: tanto de gran proyectista con visión de futuro, como su interés por las inquietudes por la labor de los demás y la hondura de su criterio,  tacto y señorío en las relaciones humanas. Único pero además inalterable.


 Asevera Luís Etcheverry: “Cuando el 24 de marzo de 1916, poco antes de cumplir 46 años, fallecía el ingeniero Héctor Thedy, Rosario perdía a una figura singular, creativa y difícil de parangonar.


Perdía a un proyectista y hacedor de obras públicas de clara inteligencia y aguda visión de futuro y también a un profesional que, como pocos en aquel entonces, sabía muy bien cuáles podrían llegar a ser los problemas venideros en una urbe con enorme futuro que, por la inmigración y el afán de progreso, amagaba con ahogarse en un crecimiento desordenado y desbordado, matriz de graves problemas.”


Lo sabía y en consecuencia actuaba desde la función pública, a la que sirvió de manera ejemplar una vez egresado muy joven de la Universidad.


Como funcionario, el ingeniero Thedy reunió una condición quizás única: fue director de Obras Públicas de la Municipalidad  durante el gobierno de cuatro intendentes seguidos: Alberto J. Paz (1895-98), Luís Lamas (1898-1904), Santiago Pinasco (1904-06) y Nicasio Vila (1906-09).- cuando por entonces no existía, como ahora, una Secretaría de esa área.  


Circunstancia que le permitió proyectar y plasmar (muchas veces) incluso, inspirar numerosas obras de extraordinaria importancia. Entre otras el parque Independencia, los pabellones de maternidad y de niños del hospital Rosario, la reedificación del Cuartel de Gendarmes,  el Palacio de la Higiene, después Asistencia Pública, el bulevar Argentino (avenida Pellegrini), la avenida Godoy y el Mercado Central, así como el difícil rediseño del actual barrio Refinería, surgido sobre el caos de casas precarias que rodeaban la Refinería de azúcar, entonces importante fuente de trabajo de la ciudad.


El detalle podría seguir; la lista es enorme.


Thedy también fue concejal y, por un breve tiempo, subsecretario de Hacienda de la provincia.

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De concepción liberal  con Lisandro de la Torre y otros fundó la Liga de Sur y nacido el 22 de abril de 1870,  Thedy fue un típico exponente de la generación del 80. Sabía que la Argentina estaba llamada a grandes destinos y creía de manera absoluta en el progreso de todos.


En consecuencia, actuaba derrochando talento, conocimiento, decisión y, particularmente, responsabilidad en cuanto encaraba.
Perteneciente a una familia de origen suizo, su figura por sí sola imponía autoridad.


Padre de seis hijos, uno de los cuales fue el político demócrata progresista Horacio Thedy, una muy buena vieja foto lo muestra dueño de un rostro armonioso y bien delineado, frente ancha y cabello oscuro, peinado a la gomina y ya batiéndose en retirada por la incipiente calvicie; los labios bien cortados, firme el mentón. Sobre los espesos bigotes de época, terminados en dos "manubrios', finitos que no suben ni bajan, la nariz avanza recta firme.


Dominando el conjunto, severos y penetrantes, los ojos destellan prestos  a reprochar alguna inacción o error o, más precisamente, impeler a que no se pierda el tiempo y se haga algo útil, que sirva todos, tanto hoy como mañana y, de ser necesario, también pasado.

 

Bibliografía:
Echeverry Luis:”Rosario da el gran salto”. Artículo  de la revista 140° aniversario del diario La Capital. Publicado  también el 11/noviembre 2010.

THedy Ingeniero Héctor. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde Junín a Gorriti.
Se le impuso ese nombre por O.3313 del año 1983.
Recuerda a Héctor   Thedy ( 1870 -1916),  ingeniero proyectista de grandes obras de nuesta ciudad .

 Cárcel en ruinas: Mujeres que pagan sus errores con la ley.


Nos dice Guadalupe Palacio de Gómez: El penal de Rosario funciona desde hace años en un edificio que el propio Estado reconoce “irrecuperable”. Para muchos rosarinos resulta invisible, en medio de un barrio que se vuelve lujoso. Adentro, las presas padecen esas grietas en carne propia, en un día a día marcado por sus durísimas realidades.


Rosario es la tercera ciudad de Argentina en cantidad de habitantes, con un poco más de un millón. Pero sobre todo es una gran cuna, lugar de nacimiento de varios símbolos trascendentes, desde la Bandera Nacional, que fuera creada por   Belgrano el 27 de febrero de 1812 a orillas del río Paraná y el paso de San Martín  por nuestra ciudad rumbo a SanLorenzo en 1813,hasta ser también la tierra natal de otras “estrellas populares” como Roberto Fontanarrosa, Alberto Olmedo, Rafael Bielsa, Lionel Messi, Ángel Di María, el Che Guevara y  Fito Páez, entre otros.


Esta particular tendencia de engendrar “hijos” talentosos en sus distintas actividades,  acompañada de la imposibilidad de pronunciar las eses y erres finales, conformó una identidad a la que se le sumó el nacimiento del rock al son de Los Gatos. Después sería la Trova rosarina otro punto de inflexión musical que aportaría a la ya consolidada marca bohemia y prostibularia.

 La fama de comer gatos llegó a finales del siglo XX, origen de una construcción –sobre todo mediática- de una ciudad de dos caras: una próspera adobada por la renta del sector agropecuario y la especulación financiera que mira al río y otra marginal donde en los últimos años se ha fortalecido sólo el narcotráfico y con éste otro invento rosarino: el búnker de drogas, especie de casilla precaria donde niños y adolescentes eran usados para la venta de drogas.


Todo indica que una parte no existe sin la otra y que algunos de esos pibes son detenidos por la Policía como el eslabón más sensible y desprotegido.


 Algunas son chicas y van a parar a la casa del pasaje Thedy, sobreviviente al proyecto municipal de Puerto Norte, comprendido en unas cien hectáreas de la zona centro-norte de la ribera.


Son tierras desafectadas de actividades productivas y de comunicación de un elevadísimo valor por su proximidad al centro y al río, donde se empezaron a construir en 2004 torres de vivienda y oficinas dirigidas a sectores acomodados, a partir de la apertura de una fuente de recursos privados comprometidos a generar obra pública y viviendas sociales.


Una de esas inversiones se tradujo en Puerto Norte Design Hotel, seis pisos y 3 subsuelos de sofisticada arquitectura sobre la avenida Carballo 148, destino internacional para quienes pueden pagar una vista privilegiada de las islas entrerrianas. Su sigla PNH es lo que alcanzan a ver de él las presas de arriba de la Unidad Nº5.


Repito con gran dolor: Allí, en calle Thedy al 300 bis, nacido como convento para la redención de las almas descarriadas del lugar, se viene abajo en medio de decenas de torres que le ganan al sol a fuerza de un imparable desarrollo inmobiliario que transformó el barrio Refinería, antiguo paraje de la clase obrera, en Puerto Norte, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Invisible para la mayoría de los rosarinos, aún conserva un latido leve y se mantiene en pie, respirando el polvo que escupen sus cientos de pedazos vibrantes en celdas y patios sofocantes.


“Irrecuperable” para el propio gobierno de la provincia de Santa Fe, que planea desde hace años la construcción de un nuevo predio, alberga a las mujeres que, aparentemente, trasgredieron las normas sociales y éticas.