TERMÓPOLIS (LAS GUERRAS MÉDICAS)

Fueron una serie de conflictos entre el Imperio Aqueménida de Persia y las ciudades-estado del mundo helénico (Grecia) que comenzaron en 499 a. C. y se extendieron hasta 449 a. C.


La colisión entre el fragmentado mundo político de la antigua Grecia y el enorme imperio persa comenzó cuando Ciro II el Grande conquistó Jonia en 547 a. C. y tuvo sus puntos álgidos en dos fallidas expediciones persas contra Grecia, en 490 y 480-479 a. C., conocidas como Primera y Segunda Guerra Médica.


El enfrentamiento entre griegos y persas, del que las guerras Médicas fueron sólo una fase, duró en total más de dos siglos y culminó con la conquista y disolución del imperio Aqueménida por Alejandro Magno en el siglo siguiente.

 

Los propios griegos se refirieron a estas guerras como el «Asunto Medo» (Μηδικά, Mĕdiká), pues aunque eran perfectamente conscientes de que el imperio Aqueménida de Persia, estaba gobernado por una dinastía, conservaron para su enemigo,  el nombre con que fue conocido antes, “Media”, una región contigua a Persia sometida a su imperio.


Segunda Guerra Médica. Libros VII, VIII y IX de la Historia de Heródoto (el primero de los grandes historiadores griegos).


Tras la muerte de Darío, su hijo Jerjes subió al poder, ocupándose los primeros años de su reinado en reprimir revueltas en Egipto y Babilonia, y preparándose a continuación para atacar a los griegos.


Antes había enviado a Grecia embajadores a todas las ciudades para pedirles tierra y agua, símbolos de sumisión. Muchas islas y ciudades aceptaron, pero no Atenas y Esparta.


Se cuenta que los espartanos, al igual que sucedió en Atenas, ignorando la inmunidad diplomática, respondieron a los embajadores: «Tendréis toda la tierra y el agua que queráis», y los tomaron y arrojaron a un pozo. Era una declaración de intenciones hostiles definitiva. En efecto era una declaración de guerra.


El poderoso ejército de Jerjes,rey persa,  que se estima en alrededor de 500.000 hombres (sin embargo, se considera hoy en día que la logística de la época sólo podría haber alcanzado para unos 250.000), mejor equipados que aquellos bajo el mando de Darío, partió el 480 a. C.


Llevaban en la cabeza una especie de sombrero llamado tiara, de fieltro de lana; alrededor del cuerpo, túnicas de mangas guarnecidas a manera de escamas; cubrían sus piernas con una especie de pantalón largo; en vez de escudos de metal portaban escudos de mimbre; tienen lanzas cortas, arcos grandes, flechas de caña de aljabas y puñales pendiendo de la cintura.

 

Para cruzar el Helesponto, - según un pasaje de Heródoto - se construyó un imponente puente de barcas por el cual el ejército de Jerjes debía atravesar el mar, pero una tormenta lo destruyó, y Jerjes culpó al mar ordenando a sus torturadores que dieran mil latigazos como castigo a las aguas.

Finalmente cruzó el mar y siguiendo la ruta de la costa se adentró en la península. Paralelamente, la flota avanzaba bordeando la costa, para lo cual se construyó también un canal para evitar el tempestuoso cabo del Monte Athos.


Las tropas helenas (griegas) que conocían estos movimientos, decidieron detenerlos el máximo tiempo posible en el desfiladero de las Termópilas (que significa “Puertas Calientes”), importante por cuanto controlaba el ingreso al centro de Grecia.

 
Sin embargo, en aquel desfiladero tan estrecho sabiendo los persas   que no podían usar su famosa caballería, y su superioridad numérica quedaba bloqueada, pues sus lanzas eran más cortas que las griegas, Jerjes les envió un mensaje exhortándoles a entregar las armas, a lo que respondieron: «Ven a tomarlas».


Tras cinco días de espera, y viendo que su superioridad numérica no hacía huir al enemigo, los persas atacaron.


Entonces el pequeño  ejército, encabezado por  rey espartano Leónidas I  integrado unos 300 soldados propios y 1000 más de otras regiones salió  a enfrentarse con la muerte. Esas fuerzas griegas  se basaban  en el núcleo de la infantería pesada de los hoplitas, soldados de infantería con un gran escudo (hoplon, de ahí su nombre), una lanza, coraza y cnémidas de protección. Formaban en falange, presentando un muro de bronce y hierro con el objetivo de detener a los enemigos en la lucha cuerpo a cuerpo.


En cambio  las técnicas persas se basaban en una infantería ligera, sin corazas y con armas arrojadizas principalmente, además de la famosa caballería de arqueros y carros. El único cuerpo de élite persa eran los llamados «Inmortales», soldados de infantería pesada que constituían la guardia personal del rey.


La estrechez del paso les hacía combatir con similar número de efectivos en cada oleada persa, por lo que no les quedó más opción que replegarse después de dos días de batalla.


Atacados por el frente y la espalda, los espartanos y los tespias sucumbieron después de haber aniquilado a 10.000 persas.
En el calor del choque, rotas las lanzas, las fuerzas griegas iban con la espalda desnuda  haciendo carnicería con los persas, y en la  refriega cayó mortalmente  Leónidas.

 

 

Bibliografía:

Los nueve libros de la Historia. Texto íntegro de la obra de Heródoto.

Thomas R. Martin: An Overview of Classical Greek History from Mycenae to Alexander (Panorama de la historia de la Grecia Antigua desde la época micénica hasta la de Alejandro).

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Termópolis. Cortada. Topografía:

Corre de SO a NE a la altura de San Martín 7000.

Carece de designación oficial.

Recuerda al desfiladero por donde se desplazaron las fuerzas persas, para ir a combatir  a los espartanos en la segunda guerra médica.