TEJEDA LUIS JOSÉ de (1604 – 1680)

Durante la época colonial  autoridades políticas y eclesiásticas hispánicas  dieron al Nuevo Mundo su apoyo a la literatura y las artes, cuando sólo una décima parte de la población hablaba correctamente el español o portugués.

El criollo cuzqueño Garcilaso de la Vega y el rioplatense Ruys Díaz de Guzman echaron las primeras semillas de literatura hasta que apareció el primer poeta argentino: Luis de Tejeda.

Sus padres fueron Juan de Tejeda Mirabal y María Guzmán de la Vega, casados alrededor de 1590.


Creció en la ciudad Córdoba de la Nueva Andalucía en el centro del actual territorio argentino, fundada treinta y un años antes por Jerónimo Luis de Cabrera, acompañado entre otros por Tristán de Tejeda su abuelo y Hernán Mejía Mirabal su bisabuelo.


 Su tía, Leonor de Tejeda Mirabal, fue fundadora del Monasterio de Santa Catalina en 1613 y colaboró con el padre del poeta en la fundación del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús en 1628.

Desde temprana edad curso estudios de latinidad, retórica, poética y de artes en el Convictorio del Colegio Jesuita de Córdoba y a los diecisiete años alcanzó los títulos de bachiller, licenciado y maestro de artes. Alejado de las aulas se convirtió en autodidacta, asombrando a sus maestros y condiscípulos por su inteligencia, talento y saber.


Sus saberes eran amplios y notables, conocía el latín y el griego, llegando a componer prosas y versos en las dos últimas lenguas. Su curiosidad le llevó a saber de pintura, música, medicina y hasta astronomía.


Su mérito literario  derivó pura y exclusivamente de su prioridad cronológica, que lo remontó a las más tempranas expresiones poéticas y emotivas  de la vida local de su terruño.
La tradición le adjudica un carácter apasionado y una vida amorosa tormentosa.


Su padre dispuso su casamiento con Francisca de Vera y Aragón, noble dama oriunda de La Rioja, otra ciudad del actual territorio argentino.


El matrimonio se celebró en 1624 y tuvo diez hijos: dos varones, Luis Tristán que fijó su residencia en La Rioja, José que acompañó al poeta y ocho mujeres, dos de ellas monjas carmelitas y una monja del Convento de Catalinas.

Desde su casamiento hasta la muerte de su esposa en 1661, siguió la carrera de las armas.


Con sólo veinte años y mientras desempeñaba las funciones de alférez real, recibió los despachos de capitán de infantería española y el encargo de llevar los refuerzos de las ciudades de San Miguel del Tucumán, Talavera de Madrid, San Felipe de Salta y San Salvador de Jujuy para la defensa de Buenos Aires amenazada por piratas holandeses.
Destacándose además en las campañas al Chaco, Tucumán y Río Cuarto.

Ayudó a su padre a dar fin a la fundación del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Córdoba.

Por algún tiempo se dedicó a la vida familiar, pero nuevamente su pasión volvió a enredarlo en aventuras, que luego traerán dolor y arrepentimiento, tal como lo describe en Romance de su vida, un largo poema escrito casi completamente en metro romance.

Tras la muerte de su padre en 1628, se dedicó a la administración de la fortuna heredada y entre 1634 y 1660, desempeña numerosos cargos públicos: procurador, alcalde ordinario, regidor y protector de naturales.


Ejerciendo funciones municipales se ocupó de la construcción de diques de cal y canto para la irrigación y provisión de agua en su ciudad natal.

En setiembre de 1661 es actor de un grave episodio político. Se extralimita en sus facultades y toma medidas que le valen el dictado de prisión, confiscación y venta de los bienes muebles de sus estancias en Saldán y Soto por parte de la Audiencia de La Plata.


Para evitar males mayores se refugia un tiempo en el Convento de San Francisco, luego deambula por las sierras de Saldán.


En 1663, predispuesto su espíritu a un cambio notable, se materializó  su conversión en el Convento de Santo Domingo de Córdoba, donde tomó el hábito de los Predicadores. Durante esta última etapa conventual escribió toda la obra que se le conoce hasta la actualidad.


De sus composiciones místicas se pueden mencionar: Romances al Niño Jesús, A las soledades de María Santísima, Fénix de Amor, El árbol de Judá, Sobre la Encarnación del Verbo, Canción Sáfica y Real, su Soneto a Santa Rosa de Lima y El Peregrino en Babilonia.


Murió como monje dominico el 10 de setiembre de 1680.


La poesía de Luis de Tejeda se enmarca dentro de la Literatura del Barroco desarrollada en las colonias hispánicas en América.
Su estilo corresponde en gran parte al culteranismo y se percibe la influencia de los poetas españoles del período, en especial de Luis de Góngora.
La obra de Tejeda es redescubierta a principios del siglo XX por los primeros estudiosos de la literatura colonial en Argentina como Ricardo Rojas y Pablo Cabrera.

 

Bibliografía :

Ediciones de la obra de Luis de Tejeda.

El peregrino en Babilonia y otros poemas. Córdoba: Librería La Facultad, 1916.

Coronas líricas, prosa y verso (Prólogo de Enrique Martínez Paz y edición de Pablo Cabrera). Córdoba: Univesidad Nacional de Córdoba, 1917.

Luis de Tejeda: Homenaje en el tercer centenario de su muerte (1680-1980). Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba, 1982.

Tejeda Luis José. Pasaje. Topografía:

Corre de N. a S. desde 2900 hasta 2999 a la altura de Homero Manzi 2500.

Se le impuso ese nombre por O. 4672 del año 1977.

Recuerda al porta argentino Luis Tejeda (1604 -1680), a quien se lo considera cronológicamente el primer poeta argentino.