TAFÍ DEL VALLE

Su nombre deriva del vocablo diaguita Taktillakta, que significa “pueblo de entrada  espléndida”.

En sus orígenes  fue un caserío surgido en torno a las estancias de la zona al que sólo se llegaba  a lomo de mula, hasta que en 1945 se construyó el camino que permite acceder a la villa.


Tafí del Valle es la majestuosa entrada septentrional  a los Valles Calchaquíes en el noroeste argentino. El Valle y la ciudad que comparten el nombre, descansan  a casi mil metros  de altura entre las sugestivas siluetas de dos gigantes, hacia el norte, las cumbres Calchaquíes y los imponentes nevados del Aconquija, hacia el sur.

 
Es confín sudoriental  del imperio incaico  y fue paso obligado para los conquistadores  con Diego de Rojas a la cabeza.


La Compañía de Jesús se instaló  en el valle en 1718 organizando una reducción  indígena, cuya capilla aún perdura en el paraje La Banda, la que encierra óleos de la escuela cuzqueña, preciosas tallas y piezas de alfarería incaica.


Con la expulsión de los jesuitas en 1768, la misión quedó en manos  de la Junta de Temporalidades que liquidó los bienes  de los misioneros, derribando por largo tiempo la industria local.


La reflotó  Juan Manuel Silva, gobernador de Tucumán  en 1828 y dueño de casi todo el valle del Tafí. Sus descendientes  han prolongado la tradición hasta nuestros días.


Por su parte, los artesanos transforman el cuero, la lana, la arcilla y la piedra en verdaderas obras de arte, mediante técnicas formidables, porque ayer fue cuna  de una de nuestras primeras culturas agroalfareras, a las que se cree pertenecen  los famosos menhires allí localizados.


Fue el incansable naturalista Juan Bautista Ambrosetti el que descubrió estos monolitos de piedra, grabados con figuras humanas y de animales, atribuyendo tales esculturas a la influencia del Tahuantinsuyu.


El mismo arqueólogo traza el siguiente cuadro  en La  Prensa del 19 de marzo de 196, en  el artículo “Los mehnires de Tafí del Valle”: ”Se trata  de un pueblo de economía   agrícola que conoció técnicas avanzadas  de cultivo con riego y terrazas , cuya densidad de población  debió ser bastante grande a juzgar  por la magnitud del área que cubre  esos sistemas de sembradío…También conocieron  el uso de metales, aunque los usaron en pequeña escala. Se hallaron  algunos anillos de cobre  y en el Museo de la Universidad de Tucumán existe un magnífico adorno de oro con cinco cabezas de felinos repujadas que debe pertenecer  a la cultura Tafí.”


En cuanto a la geografía “El valle del Tafí” es la perlita tucumana que combina los encantos de la pequeña ciudad de Tafí y otros pueblitos serranos con una nutrida agenda de actividades y un entorno de naturaleza  salvaje entre montañas, valles de altura y quebradas  incomparables por su belleza y contraste.

 

Bibliografía:

Schatzky Alejo:”En Tafí del Valle se vive al ritmo del sol”.La Nación , 3 de febrero de 2002.

 Couto Carlos Manuel: “Tafí del Valle, un destino rico y jugoso. ”La Nación, 20 de octubre de 2002.

Tafí. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 3800 hasta 3599,  a la altura de Ricardo Nuñez 500.

Carece de designación oficial.

Recuerda al pintoresco  valle de la provincia de Tucumán, cuna de una de nuestras primeras culturas agroalfareras.