SUCRE ANTONIO JOSÉ DE (1795 – 1830)

Herido de bala en un estrecho sendero de las montañas  de Berruecos moría el general don Antonio José de Sucre, mariscal de Ayacucho, víctima de la convulsión política que agitaba a su patria.


Habían pasado aquellos momentos de la historia en que las luchas por la independencia sacudían  a los pueblos del continente elevándolos, en alas de la gloria, a la condición excelsa de  héroes.


Ya eran otras las luchas que debatían esos pueblos, que antes teñían con su sangre los campos de batalla en que fue jalonándose la formación de las naciones que hoy forman la comunidad latinoamericana.


Eran luchas intestinas, de cruenta turbulencia, provocadas por la ambición de poder  donde pudiera ejercer libremente el dominio de los pueblos.


Ya se habían olvidado los méritos alcanzados por los soldados que escribieron páginas de oro en la historia de sus patrias, figuras que con su talento y sus desvelos hicieron realidad el ideal de libertad.


Venezuela no escapó a esa situación  de los pueblos de América. También para ella llegó la época nefasta de las convulsiones que habrían hecho naufragar las nobles aspiraciones y realidades  de patriotas luchadores a sangre y fuego, por la independencia de España.


Desde aquella brillante jornada del 19 de abril de 1810, en que conmovió a Caracas el movimiento libertador que diera origen a una patria nueva, se sucedieron numerosas acciones bélicas en las que adquirieron justa fama  de soldados beneméritos muchos varones venezolanos.


Entre ellos se destacó, con perfil de relieve singular Antonio José de Sucre, nacido en Cumaná, actual Venezuela, el 3 de febrero de 1795.


Miembro de una familia patricia venezolana de larga tradición militar al servicio de la Corona española, su padre, el teniente coronel Vicente Sucre y Urbaneja, se adhirió a pesar de ello a la causa emancipadora desde sus inicios.


    
Educado por su tío José Manuel, a los quince años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y participó en la campaña de Miranda (1812) contra los realistas, durante la cual ascendió a teniente.


Tras el fracaso de este primer intento emancipador, se refugió en la isla de Trinidad, donde entabló contacto con Mariño, a quien siguió en 1813 en la expedición de reconquista de Venezuela, en la que tomó Cumaná e intervino en la organización del ejército de Oriente.

Su arrojo y sus dotes para la guerra determinaron su ascenso a teniente coronel, y como tal tomó parte en la ofensiva sobre Caracas. Sin embargo, vencido su ejército en Aragua y Urica, debió huir para no ser apresado por los realistas.


Integrado de nuevo en la lucha, en la segunda mitad de 1815 participó activamente en la defensa de Cartagena de Indias, desde donde pasó a combatir en la Guayana y el bajo Orinoco.

Con el grado de general de brigada, marchó en 1818 a Angostura, donde Simón Bolívar había instalado su cuartel general y organizaba la República. Allí se convirtió en uno de sus mejores lugartenientes y se ganó la amistad y el respeto del Libertador, quien destacó siempre sus dotes militares y su elevado sentido de la moralidad.

Enviado a las Antillas con la misión de obtener armas para el ejército, ingresó a su regreso en el estado mayor de Mariño, quien combatía en el Oriente venezolano; pasando más tarde pasó al estado mayor de Bolívar y fue designado integrante de la comisión que firmó el armisticio y la regulación de la guerra de Santa Ana de Trujillo (1820) con el general realista Pablo Morillo, por el que se pretendía evitar al máximo los efectos de la guerra sobre la población civil.

Al año siguiente, marchó al frente de un ejército en apoyo de la sublevación de Guayaquil, puerto al cual también arribaron tropas del general San Martín. Comenzó entonces la campaña de liberación de Ecuador, que tuvo su culminación en Pichincha, batalla librada en 1822.
 

 
Con esta victoria de Sucre se consolidó la independencia de la Gran Colombia, se consumó la de Ecuador y quedó el camino expedito para la liberación de Perú, tras la renuncia de San Martín. Sucre entró en Lima en 1823, precediendo a Bolívar, quien tomó todos los poderes en el país. Participó con él en la batalla de Junín y, el 9 de diciembre de 1824, venció al virrey La Serna en Ayacucho, acción que significó el fin del dominio español en el continente sudamericano.

El Parlamento peruano lo nombró gran mariscal y general en jefe de los ejércitos.


Al frente de éstos marchó al Alto Perú, donde proclamó la República de Bolivia en homenaje al Libertador, a quien encargó la redacción de su Constitución. La Asamblea local lo nombró presidente vitalicio, pero dimitió en 1828 a raíz de los motines y la presión de los peruanos opuestos a la independencia boliviana.


Se retiró entonces a Ecuador acompañado de su hija y de su esposa, la marquesa de Solanda.


Poco después, acudió en ayuda de Colombia, invadida por el peruano José de la Mar, a quien derrotó en Portete de Tarqui.


Tras la firma del tratado de Piura, marchó a Bogotá como delegado de Ecuador ante el Congreso allí reunido, en un momento en que la Gran Colombia se encontraba ya en proceso de desintegración. Formó parte de la comisión encargada de negociar con el general Páez, alzado en armas por la independencia de Venezuela.


Poco después, también Ecuador la declaró, y hacia allí se dirigía para evitarla, cuando en la sierra de Berruecos cayó víctima de una emboscada, al parecer ordenada por José María Obando, jefe militar de la provincia de Pasto.

 

Bibliografía:

Andrade Reimers Luis: “Sucre, Soldado y Patriota”, Caracas, 1995.

González Arrili: Historia de la Argentina ,según las biografías de sus hombres y mujeres. “Sucre”Tomo III, pág. 892 y 928; Tomo IV, pág. 1204 hasta 1207.

Piñeiro Alonso Armando:”Cronología Histórica Argentina”. Ediciones Depalma. Buenos Aires 1981.

Wesler de Molinas Berta: La Patria boliviana. Art. del diario La Capital.   4 de agosto 1995.

 

 

Sucre. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 500 hasta 1400, a la altura de Eva Perón 4800.

Se le impuso ese nombre por O 30 del 11 de diciembre de 1905.

Recuerda al patriota venezolano Antonio José de Sucre (1795 – 1830), benemérito héroe de Ayacucho.