STELLA (OBRA EDITADA EN 1905)

Se ignora la intención  de Emma de la Barra, autora de la novela Stella al escudarse bajo un nombre de varón: César Duayen, más se supone  que su actitud tuvo una la intención de impactar al público, que seguramente no hubiera sido ten efectivo si lo hubiera registrado como autora a una mujer.


En efecto el libro apareció en la populosa Buenos Aires en 1905, y en el mundo de las letras se corrían distintas versiones sobre la identidad del autor. Así lo expresa Lily de Newton en su artículo “César Duayen, una mujer que se adelantó a su tiempo” en “Todo es historia”. Junio de 1993.


Arnoldo Moen, por entonces editor y librero de fuertes ingresos, cada vez que lanzaba al mercado una nueva novela utilizaba el recurso de exponer en los escaparates de su librería, la novela Stella, apilando varios ejemplares y desopilándolos, de modo que convirtió la obra en un impacto editorial.


El frenesí era tal - recuerda Buonocuore – que el público agotaba las nutridas pilas de la obra recién formada; que de inmediato el librero debía adherir al vidrio: ”Agotada en tres días la edición de  mil ejemplares.”


 El libro Stella fue reeditado con el seudónimo de César Duayen, pues  en la primera tirada ni siquiera apareció el nombre falso.


La incógnita se develó en doble forma: el autor de la novela era una mujer y una mujer de alto nivel social.


En efecto, Emma de la Barra  no era nada más ni nada menos que la hija del fundador del primer diario rosarino ”La Confederación, don Federico de la Barra, que durante el nacimiento de Emma ocupaba la banca de senador en el Congreso de Paraná.


En Rosario realizó una frondosa obra tanto social como periodística, tarea que no dejaría nunca pues en Buenos Aires  se convirtió en columnista de La Tribuna y El Nacional.


La escritora se radicó con sus padres en la Capital Federal e integró círculos donde se apreciaba el arte  en sus múltiples facetas: música, literatura y pintura.


 Al casarse con su tío, un hombre mayor pero poderoso, pudo lanzarse a hacer obras de bien público como intervenir en la fundación de la Cruz Roja y la Sociedad Musical Santa Cecilia, de donde surgirían Alberto Williams y Julián Aguirre, llegando a organizar exposiciones de obras de arte en el Palacio Hume, con fines benéficos.


A la muerte de su esposo regresó al hogar paterno, donde compuso la mencionada obra “Stella”.


Proponiéndoselo  o sin proponérselo la intención de la novelista tuvo una intención bilateral: Una romper con la tendencia a subrayar las diferencias sociales y otra  imponer un cambio de rol de la mujer en una sociedad en transformación.
En la trama de la obra infirió que en las primeras décadas de ese siglo, la identidad femenina estaba concebida sobre la base de la dependencia.
Pintó la estructura patriarcal o machista donde las mujeres eran sojuzgadas dentro del ámbito familiar, aunque dentro de ese ámbito cerrado y estricto se tejieran pasiones, intrigas y ambiciones de poder, tanto de la política como de los bienes y de la cama.


Fue Emma de la Barra, una profunda revolucionaria para el tiempo en que le tocó vivir, porque se tomó la libertad de vivir, aunque con respeto pero libremente,  y en busca de la libertad de otras, fueran señoras o sirvientas.


Pasado un tiempo otro hombre llegaría a su vida, el periodista Julio Llanos, que la ayudó  a desarrollar más sus capacidades literarias. Su vocación, a partir del éxito de Stella,  y de los elogios  de Manuel Láinez  se tradujo como columnista del peródico “El Diario”.


En 1908, Edmundo de Amicis prologó la edición en italiano con  estas palabras elogiosísimas: “Tiene una destreza y una seguridad de tonos admirables en el trazado de las figuras”. Yo espero que Stella dejará esta misma impresión en todos sus lectores. Espero, estaría casi cierto, si no tuviera por imposible verter al italiano, la lengua joven, libre, exuberante, variadísima de sonidos y colores que la autora ha empleado  en su novela, semejante a la vegetación de aquellas grandes florestas que cubren los confines tropicales del país inmenso donde extiende su imperio.”


Le siguieron traducciones a otros idiomas que recibieron una sin igual acogida.


El historiador Wladimir C. Mikielievich nos señala en su Diccionario de Rosario (Inédito). “La novela Stella de César Duayen, seudónimo de Emma de la Barra, nativa de Rosario, es considerada la novela más leída en la primera mitad del siglo actual (XX). Arnoldo y Balder Moen la editaron en 1905, vendiendo 12.000 ejemplares, el diario La Nación hizo una edición de 20.000 y el editor Maucci le siguió con otra de 30.000”.

 

Bibliografía:   

La expuesta en el texto.

 

Stella. Cortada. Topografía:

Corre de E. a O. entre las vías  del Ex - Ferrocarril Bartolomé Mitre, línea a Córdoba, desde la calle Venezuela a la de donado y la calle Conte de Alió. Barrio Fisherton.

Carece de designación oficial.

Recuerda  a la famosa novela “Stella” de la escritora rosarina Emma de la Barra.