SOSA JULIO (1926 – 1964)

La trágica muerte del popular cantante uruguayo, ocurrida después de la medianoche del día 27 de noviembre de 1964, causó impacto en el sentimiento y la admiración de gran parte de la ciudadanía, por Julio Sosa  como cantante y como persona,  manifestándose vivamente en la ceremonia de su sepelio, que alcanzó una magnitud comparable a la producida en las exequias de Gardel.


El velatorio se realizaría primeramente en el local “La Argentina”, Rodríguez Peña 361 de la ciudad de Buenos Aires, pero lo reducido del lugar elegido y la enorme cantidad de público reunido llevaron al convencimiento de que era necesario un recinto más amplio, por lo que se realizaron las gestiones necesarias para instalar la capilla ardiente en el Luna Park.


A las 16.30 horas del día 28, el  enorme cortejo con sus restos, inició su marcha silenciosamente a pie, hacia el cementerio de La Chacarita.


Julio María Sosa había nacido en la localidad de Las Piedras, departamento de Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926, en el seno de un humildísimo hogar formado por Luciano Sosa, peón rural, y Ana maría Venturini, lavandera.  


En la cumbre de sus éxitos, se sentía orgulloso de mencionar sus orígenes.


En junio de 1949 ya estaba en Buenos Aires en distintos cafetines hasta que lo descubrió el letrista Raúl Hormaza, que no demoró en acercarlo a Enrique Mario Francini y Armando Pontier, que querían sumar un nuevo cantor al que ya tenían en su típica, Alberto Podestá.


Contratado pasó de ganar veinte pesos por noche en el café, sumando mil doscientos mensuales, que según él había alcanzado el paraíso.


En abril del 53, pasó a la orquesta de Francisco Rotundo, con la que grabó en Odeón placas que se recuerdan como famosas, “Justo el 31”, “Bien bohemio” y “Mala suerte”, mientras la suerte le sonreía.


En 1955 otra vez con Armando Pontier registró sus grabaciones en Víctor y Columbia, canciones como La gayola, Padrino Pelao, Martingala, Abuelito, Camouflge, Enfundá la mandolina, entre otras.


Cinco años más de bonanza, le llevaron a contraer segundas nupcias con Nora Edith Ulfred, con la que tuvo una hija Ana María, aunque no demoraría en encontrar un nuevo amor en Susana Merighi, quien lo  acompañó hasta el día  final de su vida.


Seguro que el público joven tanguero lo había convertido en su ídolo decidió desvincularse de Pontier, con el propósito de cantar como solista y así comenzó a grabar con el bandoneonista Leopoldo Federico, como integrante de su propia orquesta.

Serían sus tangos más populares: Rencor (1961) ; Tarde(1962), María (1962); Qué me van a hablar de amor(1963); Nunca tuvo novio (1963), Nada (1963) y El Firulete(1964).


Sosa vivía la vida a pleno, y empleaba sus ganancias en aquello que le daba satisfacción como poseer simultáneamente tres coches, con los que corría a velocidad desmedida.


Con el DKW Fissore  al chocar una baliza luminosa en la intersección de Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla, perdió la vida.


Sin lugar a dudas, Julio Sosa sería el último cantor de tangos que convocó multitudes, no importando que casi la mitad de su repertorio fuese idéntico al de Gardel, aunque también es cierto que también  cantó algunos títulos contemporáneos.

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Roberto Selles expresa:


Sin lugar a dudas, Julio Sosa fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel, aunque también es cierto que interpretó algunos títulos contemporáneos. Como dice el investigador Maximiliano Palombo, fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz.


Posteriormente, dada su temprana muerte, se intentó repetir con él el mito Gardel, pero Sosa no era Gardel la extroversión y la carencia de ternura de su voz lo alejaban del paradigma del cantor de tangos.


Por otra parte, al perderse su imagen, desaparecieron sus condiciones actorales, tan unidas al sentido de lo que cantaba.


De todas maneras, quedó su recuerdo, sobre todo en la generación que lo vio surgir y en las posteriores, como una de las más reconocibles e insoslayables figuras de la historia del tango”.


Bibliografía:
El diario del Tango. Suplemento editado por Revista “Noticias”.
Gobelo José: “Letras de tango”. Publicación de Ediciones Centro Editor. Buenos Aires 1997.

Sosa julio. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. a la altura de Servando Gallegos 1200.
Carece de designación oficial.
Recuerda Julio Sosa (1926 – 1964). Julio María Sosa Venturini, más conocido como Julio Sosa y apodado El Varón del Tango, ​ cantante uruguayo de tango que alcanzó la fama en Buenos Aires y Uruguay en las décadas de 1950 y 1960, siendo uno de los mayores íconos de la historia del género.