SOMELLERA PEDRO ANTONIO (1774 -1854)

Nació dos años antes de la creación del virreinato del Río de la Plata, en la capital del mismo, Buenos Aires, el 18 de octubre de 1774, en medio de una sociedad estamental donde los hispánicos formaban una casta plena de prestigio y privilegios.


Su hogar perteneciente a esa elite aspiraba que su hijo recibiese una cultura óptima para que en su mayoría de edad pudiese integrar el círculo de intelectuales que gravitaba en ese espacio colonial.

 


Estudió en el Colegio San Carlos primero y en la Universidad de Córdoba después. Donde se graduó en Jurisprudencia.

 Al producirse las invasiones inglesas luchó valerosamente en  la defensa y reconquista de la ciudad lo que le valió el cargo de teniente letrado y asesor letrado de la Intendencia del Paraguay.


Radicado un tiempo en Asunción, cooperó en el movimiento pro independencia de ese país en mayo de 1811.


Perseguido, volvió a Buenos Aires, donde fue auditor general de guerra, defensor  en el juzgado de bienes extraños y juez de alzada en la provincia de Buenos Aires.


Somellera perteneció a la Comisisión oficial redactora del proyecto constitucional de 1813, asunto que la Asamblea General Constituyente de ese año no llegó a tratar.


Su mayor  aspiración fue la creación es establecimiento en el entorno porteño, así los jóvenes no tuvieran que viajar a Córdoba para seguir estudios superiores, como lo habían vivido Vieytes y Pueyrredón.


Su propósito recién se haría realidad al inaugurarla Rivadavia en 1821.


Somellera fue designado profesor en 1824,  convirtiéndose en el primer profesor de Derecho civil del país. Simultáneamente escribió un texto” Principios de Derecho Civil” que fue adoptado  en Montevideo y La Paz.


En ese mismo año integró la comisión encargada de redactar el código militar junto a Sarratea y José María Roxas. También la redacción de un código de justicia mercantil, cuya estructuración la compuso íntegramente, siendo continuado por otro codificador.


Desde 1830  en adelante, surgió la necesidad de establecer una carta orgánica para el desempeño  de  los funcionarios y la defensa de los habitantes. Fue un verdadero prolegómeno de la Constitución, más Rosas lo ignoró. 


A partir de 1839 debió exilarse en Montevideo  por cuestiones políticas, donde en la otra orilla se abocó plenamente a la vida forense  y a la preparación de la juventud desde el profesorado.

 

Bibliografía:

Ingenieros José: La evolución de las ideas argentinas. Ediciones Rosso. Buenos Aires, 1937.

Escritos. Tomo I y UU. Prólogo y edición de Ricardo Levene. Ediciones Estrada. Buenos Aires, 1956.

 

Rodríguez Peña. Calle. Topografía:

Corre de S. a N. entre la Av. Casas y la calle Pavlov.

Se le impuso ese nombre por D. 22013 del año 1958.

Recuerda a Rodríguez Peña (1775 – 1853),  comerciante y político argentino conocido principalmente por su actuación durante la Revolución de Mayo.