SOMELLERA PEDRO ANTONIO (1774-1854)

Juan Pablo Alfaro nos ilustra en publicación de la UCA (2010), bajo el título: “Antonio Somellera: un testimonio de violencia política en tiempos de Rosas (1838-1840)”.


“La obra publicada hacia fines del siglo XIX por el Comodoro Antonio Somellera (1812-1889) bajo el nombre “Recuerdos de una víctima de la Mazorca”, es un valiosísimo documento histórico para analizar los hechos e ideas que determinaron muchos de los aspectos de la vida política del momento al que se refiere, el gobierno de Juan Manuel de Rosas en Buenos Aires durante 1838-1840.


 Allí se expresa cabalmente uno de los elementos más controvertidos de la historia del país: la violencia política, tanto física como discursiva, a que estaban acostumbrados todos los hombres que dirigían, ya sea como gobierno o como oposición, los destinos de la Argentina.


 A través de un análisis contextualizado y profundo, el presente trabajo intentará dilucidar algunos de los aspectos estructurales que han caracterizado la realidad política de esos años.


Antonio Somellera nació dos años antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata, en la capital del mismo, Buenos Aires, el 18 de octubre de 1774; cuatro años después de Manuel Belgrano y cuatro años antes de San Martín, en medio de una sociedad estamental donde los hispánicos formaban una casta plena de prestigio y privilegios.


Su hogar perteneciente a esa elite aspiraba que su hijo recibiese una cultura óptima para que en su mayoría de edad pudiese integrar el círculo de intelectuales que gravitaba en ese espacio colonial.


Estudió en el Colegio San Carlos primero y en la Universidad de Córdoba después. Donde se graduó en Jurisprudencia.


Al producirse las invasiones inglesas luchó valerosamente en la defensa y reconquista de la ciudad lo que le valió el cargo de teniente letrado y asesor letrado de la Intendencia del Paraguay.


Radicado un tiempo en Asunción, cooperó en el movimiento pro independencia de ese país en mayo de 1811.


Perseguido, volvió a Buenos Aires, donde fue auditor general de guerra, defensor en el juzgado de bienes extraños y juez de alzada en la provincia de Buenos Aires
Somellera perteneció a la Comisión oficial redactora del proyecto constitucional de 1813, asunto que la Asamblea General Constituyente de ese año no llegó a tratar.


Su mayor aspiración fue la creación es establecimiento en el entorno porteño, así los jóvenes no tuvieran que viajar a Córdoba para seguir estudios superiores, como lo habían vivido Vieytes y Pueyrredón.


Su propósito recién se haría realidad al inaugurarla Rivadavia en 1821.


En 1822 concurrió a la Escuela de Dibujo de la Universidad de Buenos Aires.


De regreso de la exitosa campaña fue ascendido a alférez el 24 de octubre de ese año.


Somellera fue designado profesor en 1824, convirtiéndose en el primer profesor de Derecho civil del país. Simultáneamente escribió un texto” Principios de Derecho Civil” que fue adoptado en Montevideo y La Paz.


En ese mismo año integró la comisión encargada de redactar el código militar junto a Sarratea y José María Roxas. También la redacción de un código de justicia mercantil, cuya estructuración la compuso íntegramente, siendo continuado por otro codificador.


El 5 de agosto de 1828, durante la Guerra del Brasil, y contando con 15 años de edad, se incorporó como aspirante al bergantín General Rondeau bajo las órdenes de John Halstead Coe, realizando una campaña de corso sobre las costas brasileras.


Ese mismo año fue ascendido a subteniente y fue estudiante de dibujo en la Universidad de Buenos Aires con el profesor italiano Pablo Caccianiga.


En noviembre de 1829 era segundo al mando de la Cañonera N° 6, integrada a la escuadrilla que al mando de Leonardo Rosales operó en el río Paraná.


Participó de la campaña del Colastiné y asistió a las acciones del Rosario, Rincón, San Pedro y al desembarco efectuado por el coronel Isaac Thompson en el Carcaraña.


Desde 1830 en adelante, surgió la necesidad de establecer una carta orgánica para el desempeño de los funcionarios y la defensa de los habitantes. Fue un verdadero prolegómeno de la Constitución, más Rosas lo ignoró. 


A fines de ese año, al reclamar sus sueldos atrasados al coronel Antonio Rojo este le mostró la liquidación donde por órdenes del gobernador Juan Manuel de Rosas se había marcado su nombre con la instrucción de “no pagar”.


Irritado, solicitó de inmediato la baja del servicio que le fue otorgada sin dilación el 24 de enero de 1835. Retirado del servicio con sólo 23 años, se dedicó a la pintura y se convirtió en uno de los miembros del Club de los Cinco, en la línea de la Asociación de Mayo.


En 1837, en ocasión de inaugurar el Salón Literario, Marcos Sastre dijo de los trabajos de Somellera, así como de la obra de Fernando García del Molino, Carlos Morel y Marcelino Saint Arroman “presiento que de todos ellos se gloriará algún día la nación”.


En junio de 1839 participó de la revolución de Ramón Maza contra Juan Manuel de Rosas. Continuó oponiéndose secretamente al gobierno de Rosas.


Dibujaba láminas para un periódico opositor que se publicaba en Montevideo, el Muera Rosas, y distribuía los ejemplares del mismo y del Grito Argentino en la ciudad de Buenos Aires junto al suizo Félix Tiola hasta que el 30 de noviembre de 1839 se enteró que su compañero había sido detenido.


A partir de ese año debió exilarse en Montevideo por cuestiones políticas, donde en la otra orilla se abocó plenamente a la vida forense y a la preparación de la juventud desde el profesorado.


En 1849 resolvió regresar a Buenos Aires, mientras su hermano Andrés Somellera permanecía en Río como secretario de la legación del Uruguay. En la ciudad natal vivió aprovechando sus estudios de arquitectura y efectuando obras públicas. Ante gestiones para que pasara al servicio de la marina de la Confederación, Somellera procuró evitarlo y en carta a su hermano expresaba "que me dejen asfaltar medio Buenos Aires y no se acuerden de mí es cuanto deseo".


Después de la batalla de Caseros decidió regresar incorporándose a bordo de las goletas Maipú y Santa Clara, junto a muchos de los emigrados en Montevideo.


El 3 de noviembre de 1852 fue nombrado comandante de la escuadrilla enviada contra la provincia de Entre Ríos transportando la expedición de los generales Hornos y Madariaga.


Tras el fracaso de la campaña, regresó a Buenos Aires en momentos en que estallaba el movimiento de Hilario Lagos y el consiguiente sitio de Buenos Aires.


Somellera fue encargado de intentar evitar la llegada de pertrechos por las costas a los rebeldes. Pasó a servir en la Capitanía de Puertos y durante el sitio comandó la primera sección de artillería En 1854 al mando del bergantín goleta Maipú operó en el río Salado.


El 4 de octubre de 1855 fue promovido a oficial 1° de la Capitanía del Puerto, mientras que en 1856 fue nombrado segundo de ese organismo.


Ascendido a sargento mayor, en 1858 estuvo al frente de la Marina del Estado de Buenos Aires y en 1859 fue puesto al mando del bergantín Riobamba participando del breve combate frente a San Nicolás de los Arroyos en ocasión de la evacuación de las tropas vencidas en Cepeda.


Simultáneamente se dedicó a la política al ser designado fiscal de la Marina e inspector de los buques en desarme, y en 1862 fue ascendido a teniente coronel y actuó como oficial 2° en la Capitanía del Puerto.


Actuó durante la guerra de la Triple Alianza en el aprovisionamiento del ejército de operaciones, obteniendo el ascenso a coronel graduado el 6 de junio de 1867.


El 21 de junio de 1881 fue puesto al frente del Estado Mayor General. En 1882 fue promovido a coronel efectivo y el 30 de septiembre de 1887 a comodoro.


Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 14 de noviembre de 1889.

 

 

Bibliografía:
Ingenieros José: La evolución de las ideas argentinas. Ediciones Rosso. Buenos Aires, 1937.
Escritos. Tomo I y UU. Prólogo y edición de Ricardo Levene. Ediciones Estrada. Buenos Aires, 1956.
Piccirilli, Ricardo y Gianello, Leoncio: Biografías Navales, Secretaría de Estado de Marina, Buenos Aires, 1963.
Yaben, Jacinto R.: Biografías argentinas y sudamericanas, 1938
Cutolo, Vicente Osvaldo: Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930), Editorial Elche, 1968.

 

Somellera. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Bouchard 3500; entre la Av. Casas y la calle Pavlov.
Se le designó ese nombre por O. 25 de noviembre, 1920.
Recuerda a Antonio Somellera, destacado marino y pintor argentino del siglo XIX, que reemplaza en la nomenclatura del año 1920, al nombre mal escrito de Servellera.