SIRACUSA

Siracusa (Sarausa en siciliano) es una comuna y ciudad de Italia, situada en la costa sudeste de la isla de Sicilia, en el Mediterráneo central, famosa como centro cultural desde la Antigua Grecia.


Existe otra teoría que afirma que el nombre no es de procedencia griega sino fenicia, cuya traducción aproximada sería "roca de las gaviotas".


Siracusa (Συρακοῦσαι) fue la ciudad griega más importante de Sicilia, en la costa oriental de la isla entre Catania y el cabo Pachynus.


Fue una colonia de la antigua Corinto fundada por Arquias, hijo de Evágetes, de la familia de los baquiadas, originario de Corinto, quien se tuvo que expatriar.


La fundación fue el año 734 a. C. y se inició en la isla de Ortigia (Ortygia). La llamaron Sirako ("pantano").


La ciudad fue consagrada a la diosa  Artemisa (uno de sus sobrenombres era Ortigia) y tomó el nombre de una laguna o marisma que se llamaba Syraco (nombre indígena), en los alrededores.

siracusa.html


Fue la ciudad griega  donde nació y murió Arquímedes, ingeniero y matemático. Arquímedes era hijo del astrónomo siracusano Fidias. ​


Pronto adquirió prosperidad y fundó colonias pero Aristóteles habla de disputas internas, pero no se puede establecer a qué época pertenecen.
Griegos y cartagineses en 450 a.C.


Pocos años después aparecieron los cartagineses que venían en ayuda de Segesta atacada por Selinunte. Selinunte e Hímera fueron destruidas (410 a. C.) y en una segunda expedición lo fue Agrigento (406 a. C.). Los cartagineses esperaban ahora hacerse los amos de toda la isla.


Un joven de Siracusa, Dionisio, después llamado el Viejo, aprovechó la alarma y se hizo con la tiranía (405 a. C.). Dionisio I gobernó 38 años (405-367 a. C.). Bajo Dionisio, la isla Ortigia se convirtió en una gran fortaleza, dentro de la cual había una acrópolis en el interior de la zona conocida por Pentápila, donde fijó su residencia. En la guerra de 397 a. C. contra los cartagineses el tirano siracusano llegó hasta la parte oeste de la isla, pero después se hubo de retirar detrás de las murallas de su ciudad.

La expedición ateniense
En el 415 a. C. se produjo la expedición ateniense a la isla. Los atenienses llevaron a cabo un ataque a Siracusa y obtuvieron una victoria en el puerto grande, pero después Nicias no reemprendió el avance y se retiró a pasar el invierno en Catania.


 La primavera siguiente (414 a. C.) los atenienses desembarcaron en Leon, al norte de la ciudad, donde establecieron su base. Las fuerzas de tierra avanzaron y ocuparon Epípolas (Epipolae) y siguieron hacia Labdalo donde se estableció una guarnición. Continuaron hacia Sice (Συκῆ) y comenzaron el asedio.
Griegos y cartagineses en 450 a.C.


La ciudad de Siracusa está localizada en la costa este de Sicilia y fue originalmente una colonia griega fundada por Corinto en el año 734 a.C. La ciudad disfrutó un periodo de expansión y prosperidad bajo el tirano Gelón en el siglo V a.C., sobrevivió un asedio de dos años por fuerzas atenienses desde el 415 al 413...


Pocos años después aparecieron los cartagineses que venían en ayuda de Segesta atacada por Selinunte. Selinunte e Hímera fueron destruidas (410 a. C.) y en una segunda expedición lo fue Agrigento (406 a. C.). Los cartagineses esperaban ahora hacerse los amos de toda la isla.


Un joven de Siracusa, Dionisio, después llamado el Viejo, aprovechó la alarma y se hizo con la tiranía (405 a. C.). Dionisio I gobernó 38 años (405-367 a. C.). Bajo Dionisio, la isla Ortigia se convirtió en una gran fortaleza, dentro de la cual había una acrópolis en el interior de la zona conocida por Pentápila, donde fijó su residencia. En la guerra de 397 a. C. contra los cartagineses el tirano siracusano llegó hasta la parte oeste de la isla, pero después se hubo de retirar detrás de las murallas de su ciudad.


A Dionisio el viejo le sucedió su hijo Dionisio el Joven (367-357 a. C.). Cuando los siracusanos se rebelaron y abrieron las puertas a Dión, Ortigia permaneció en manos de Dionisio. Dión hubo de bloquear la fortaleza (357-356 a. C.). Apolócrates, hijo de Dionisio, hubo de rendirse al cabo de un año por hambre.
Contra lo que se esperaba Dión no restableció la democracia. Dión fue apartado del poder por su oficial Calipo (354-352 a. C.) y le siguieron Hiparino (352-350 a. C.) y Niseo (350-346 a. C.), todos establecidos en Ortigia.


En 347 a. C. la ciudad acogió a Dionisio el Joven, pero entonces en la ciudad se hizo con el poder Hicetes I con la ayuda de la flota cartaginesa, que asedió Ortigia.


En 344 a. C. la ciudad acogió al general corintio Timoleón que con un poco más de un millar de exiliados siracusanos había comenzado una revolución democrática. Dionisio le entregó Ortigia, pero dejó la ciudadela a Neón como gobernador y este, en una salida inesperada, se hizo amo de parte de la ciudad. Timoleón pasó al contraataque y recuperó la ciudad y después la fortaleza, que demolió, construyendo en su lugar edificios para alojar a los órganos democráticos encargados de impartir justicia.

De esa forma, Siracusa pasó a formar parte de la provincia romana de Sicilia, acabando así su época como estado independiente y uniendo su destino al de Roma.


Tras varios siglos de enfrentamientos contra Cartago, se alió con Roma en la primera guerra púnica, bajo el gobierno de Hierón II. Sin embargo, a la muerte de Hierón II, y en el marco de la segunda guerra púnica, la ciudad-estado cambió su política de alianzas, apoyando a Cartago. Este apoyo le valió el ataque de las fuerzas romanas, que tras un largo asedio (en el que Arquímedes defendió su ciudad natal con sus ingenios), consiguieron tomar la ciudad en 212 a. C.


En su período de máximo esplendor, Siracusa fue dominada por una serie de tiranos, interrumpida por períodos mínimos de gobierno democrático y oligárquico, hasta que en 212 a. C. fue conquistada por los romanos tras un célebre asedio, con lo cual se convirtió en la sede del poder romano en Sicilia.


Siracusa fue incorporada a la provincia romana de Sicilia y quedó como municipio ordinario. Fue la residencia habitual de los pretores de Sicilia y de uno de los dos cuestores. Cicerón la menciona como "la más grande de las ciudades griegas y la más bella de todas las ciudades". Las exacciones de Verres (73-70 a. C.) y las de Sexto Pompeyo (39-36 a. C.) la llevaron otra vez a la prosperidad y Augusto envió allí una colonia (21 a. C.)
 Aún importante en tiempos romanos, la ciudad se convirtió en capital provincial, aunque también una civitas decumana y obligaba a Siracusa a pagar impuestos a Roma.


La ciudad avanzaba como un importante establecimiento bien entrado el siglo III d.C. y unas impresionantes catacumbas demuestran su rol como un importante centro cristiano hasta el siglo VII d.C.

 

De la época romana hasta el fin de la Edad Media
A la caída del Imperio romano pronto pasó a los ostrogodos con el resto de la isla hasta que Belisario la recuperó en 535, y permaneció en manos bizantinas hasta el siglo  IX cuando pasó a manos de los árabes.


Siracusa fue la última ciudad en ser ocupada por los árabes, que entraron allí en 878 después de un asedio de nueve meses. Los habitantes fueron asesinados, las fortificaciones destruidas y la ciudad incendiada.


En el siglo XIII, los siracusanos recibieron privilegios por parte de los príncipes aragoneses en recompensa por su apoyo contra los angevinos, que llevó a su derrota en 1298. La preeminencia de las familias baronales es también atestiguada por la construcción de los palacios de Abela, Chiaramonte, Nava, Montalto

Época moderna
De Colonia a Democracia
La colonia fue, de hecho, primeramente establecida en la pequeña isla de Ortigia, escogida por sus puertos naturales y manantiales, pero la comunidad se propagó rápidamente a la isla principal, ambos asentamientos entrelazados por una calzada artificial.
La Expedición Siciliana


La propagación del cólera en 1837 llevó a una revuelta contra el gobierno Borbón. El castigo fue el cambio de la capital de la provincia a Noto, pero los disturbios no fueron totalmente sofocados, cuando los siracusanos tomaron parte en la revolución de 1848.

Tras la Unificación de Italia en 1865, Siracusa recuperó su estatus de capital provincial.
En 1870 las murallas fueron demolidas y un puente conectó la tierra firme con la isla de Ortigia. Al año siguiente se construyó una línea férrea.

Época contemporánea
Los aliados y las bombas alemanas causaron una grave destrucción en 1943. Tras la Segunda Guerra Mundial los barrios del norte experimentaron una fuerte expansión, a menudo caótica, favorecida por el rápido proceso de industrialización.

 

 

 

Bibliografía:
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 28 abril 2011. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike.  


 Siracusa.Calle.Topografía:
Corre de NE-SO, a la altura de  de Pineda 6800/700 m al Este de San Martín 7000.
Carece de designación oficial.
Recuerda a la Ciudad de Italia, capital de la provincia homónima, situada en la costa sudeste de la isla de Sicilia en el Mediterráneo central.