A fines de 1898 Florencio Sánchez desembarcó por primera vez en Rosario, contratado como secretario y sueltista de La República, un diario que Lisandro de la Torre había creado para “asumir de la prensa (…) la representación del Partido Radical”.
Incapaz de someterse a cualquier disciplina, diría De la Torre renunció al poco tiempo para retornar en 190, nuevamente contratado por la República, pero el diario ya no era la voz del radicalismo, tenía un nuevo dueño, el próspero empresario Emilio Schiffner.
Era época de elecciones y el empresario quería un diario de combate ”tremendamente opositor al “gobernador Iturraspe y a Freyre”, jefe de la policía provincial y candidato oficialista a la sucesión.
Las críticas de La República al gobierno provincial se centraban en la falta de libertad pública y a la represión policial”.
En una de las revueltas obreras apoyadas por anarquistas, la policía disparó contra los huelguistas matando por la espalda al obrero Cosme Budislavich.
El diario del burqués Schiffner condenó a muerte, el atentado y junto a Sánchez, salieron dos días después, en un coche de plaza a recorrer la ciudad para captar de cerca la vida de la clase obrera rosarina y la explotación ejercida por los “holgazanes de levita”.
Schniffer era un ciudadano alemán, nacido en Sajonia en 1847, quien en 1874 llegó a la Argentina, trabajando primero de contador en Buenos Aires.
En el 82 se radicó en Rosario, sin capital, pero con experiencia por haber hecho su aprendizaje comercial en Prusia y haberse desempeñado en Berlín, Austria y New York.
Una faceta destacable de admirar fue su participación en la lucha tenaz de la población durante la epidemia del cólera de 1886 y 1887.
Mostrando su capacidad comercial, adquirió su vivienda en estado medio deteriorada, dedicándose en ella a maquinaria agrícola.
Con el capital que aportó su esposa, hija de una tradicional familia santafesina sus negocios se ampliaron rápidamente dedicándose a establecer una destilería de alcohol, y al ramo de la construcción después.
Schniffer desplegó una actividad multifacética, primero presidente del Centro Comercial (luego Bolsa de Comercio) y después, director del Banco Provincial de Santa Fe, como también Presidente de la Compañía Nacional de Petróleo de Buenos Aires y de la Compañía Nacional de Seguros.
En el plano político llegó a ocupar la banca cinco veces, de concejal y una, vicepresidente del Concejo Deliberante de la ciudad.
Schniffer comenzó el siglo XX, prosiguiendo la construcción del teatro de la sociedad anónima denominada “La Opera” en la esquina SE de Mendoza y Laprida (entonces Comercio), con modificaciones de acuerdo a los planos realizados en 1903 por el arquitecto Jorge Goddener.
La escultura y yesería exterior fueron realizadas por Pellegrini y la interior por Belotti.
Para ilustrar a la sociedad por medio del arte, contrató para el teatro a un especialista en acústica e hizo que pasaran por la sala grandes nombres de la lírica como Enrico Carusso y Pietro Mascagni.
Si bien se habían creado distintas salas teatrales desde mediados del siglo XIX, sólo hoy sobrevive majestuoso e imponente como lo fuera desde su creación, el teatro El Círculo, primitivamente llamado La Ópera.
En ese tiempo toda compañía de relevancia internacional que arribaba a Buenos Aires se presentaba también en La Ópera.
Schniffer, se mostraba satisfecho de sus logros porque había fundado un establecimiento comercial que alcanzó importancia por su giro, por ello optó por abrir espacios dedicados a la cultura y el arte, como sería contribuir a la creación del Colegio Alemán Argentino.
De sus últimos años de su vida poco y nada se sabe, hasta la fecha de su fallecimiento.
Sus restos descansan en el Cementerio de Disidentes de nuestra ciudad.