SCHIAFFINO EDUARDO (1858-1935)

Schiafino, pintor y primer crítico de arte, se destacó por sus dotes artísticas  prematuras al fundar a los 18 años la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, nombre inicial de la Academia Nacional de Bellas Artes.


Estudió aquí con Ayugari y en Venecia con Egisto Lancerolotto. Lo atrajo París  y continuó allí sus estudios con Rafaael Collin y después con Puvis de Chavannes.


Más tarde, en 1883, difundió  en El Diario de Manuel Láinez, sus "Apuntes del arte en Buenos Aires", esbozo histórico que amplió en 1896, pero aún más en 1910, con "La evolución del gusto artístico en Buenos Aires" (La Nación  número extraordinario del 25 de Mayo, páginas 187-203).


Realizó varias críticas en ese diario con respecto a la situación del circuito de las artes visuales porteñas, con una marcada línea de pensamiento positivista influida sobre todo por el filósofo Hippolyte Taine.


En 1884 viajó a Europa desempeñándose como corresponsal de ese diario  donde publicó varios artículos sobre temas artísticos con el seudónimo de Zig Zag.


Cuando retornó a Buenos Aires, ya estaban  de vuelta de su canónica romería de  Florencia, Venecia, Roma, Turín  y París los pintores: Angel della Valle , Reinaldo Giudici, Augusto Ballerini, Eduardo Sívori, Graciano Mendilaharzu y Emilio Caraffa (el único que llegó desde Madrid) y los escultores Lucio Correa Morales, Francisco Cafferata y Américo Bonetti.
Poco después los seguirán Ernesto de la Cárcova (1893) y Pío Collivadino (1896), procedentes de Italia.


Es ésta la generación inaugural de nuestro arte, en términos de edades (el mayor es Sívori, de 1847, y el menor, Collivadino, de 1869), intereses y objetivos comunes.
Pero tocó a Schiaffino, convertirse en abanderado de sus doce apóstoles-colegas, hacerles tomar conciencia, y hacérsela tomar al medio cultural, de la presencia fundante y, a la vez, afianzadora de lo que él bautizó con acierto, Escuela Argentina.


En 1891 fue uno de los fundadores de El Ateneo de Buenos Aires, centro que reuniría un importante grupo renovador de la cultura hispanoamericana, con la participación de destacadas figuras como el nicaragüense Rubén Darío y Leopoldo Lugones.
Del primero realizó un retrato a lápiz que sirvió  para ilustrar la primera edición de “Los raros” editado en 1906.


Eduardo Schiaffino no sólo fue un gran pintor, fue también, y sobre todo, el responsable de la institucionalización del arte argentino, en la última década del siglo XIX y la siguiente: puso en marcha su historia estableciendo  en el país la crítica y la teoría estéticas (1891).


Desde 1893 al 96, organizó los salones anuales de pintura y escultura del Ateneo: primeras muestras sistemáticas y profesionales del arte argentino, incitando a  su vez la apertura de galerías particulares, entonces inexistentes.


Así, a las columnas de La Nación añade, desde 1892, el recinto del Ateneo de Buenos Aires -a cuya creación ha aportado-, y transforma este centro de poetas, escritores y dramaturgos en un foco de arte. En 1895, cuando el presidente José Evaristo Uriburu y su ministro de Justicia e Instrucción Pública, Antonio Bermejo, deciden establecer el Museo Nacional de Bellas Artes y piden al Ateneo una terna para escoger al director, el Ateneo indica un solo nombre, el de Schiaffino.

Así fue su primer director, desempeñándose hasta 1910.

Quince años después, con exiguos recursos, el Museo ha aumentado más de veinte veces su patrimonio (de 159 a 3745 obras), y más de cinco su espacio (de cuatro a veintidós salas).


Sin embargo, la Comisión Nacional de Bellas Artes, de la que depende el Museo desde 1907, libró una guerra mezquina y artera contra el director para ganar poder sin autoridad, y obtuvo su exoneración, el 19 de septiembre de 1910, gracias a la torpeza de un ministro que ni siquiera tuvo en cuenta que estaría de vuelta en su casa, por cambio de gobierno, tres semanas más tarde.


En 1933 volvió a radicarse en Buenos Aires y publicó su libro más importante, La pintura y la escultura en la Argentina.


El gobierno de Roque Sáenz Peña  fue el que reparó  a Schiaffino al incorporarlo al Servicio Exterior: desde 1911 hasta 1934, cuando se retiró, era cónsul en Dresde, Liorna, Corumbá, Sevilla, Madrid, Turín, Pau y Atenas.


En Madrid, editó Relaciones literarias hispano-americanas (1923), y en París, Recodos en el sendero (1926, que incluye el libro anterior), Urbanización de Buenos Aires (1927).

Schiaffino murió en Buenos Aires el 1º de mayo de 1935, a los setenta y siete años.

Su Archivo sigue inédito, y falta una antología, siquiera, de sus artículos de El Diario, Sud-América , El Tiempo y La Nación , así como un estudio de su obra de pintor (escasa y notable), historiógrafo, crítico y teórico, museólogo, urbanista, animador cultural. Y escritor, porque fue un excelente escritor, tanto en lo estético como en lo literario y lo periodístico, según se advierte en Recodos, donde luce por entero. El crítico y el teórico de arte es el minucioso autor de "El Sarmiento de Rodin" y "El bronce del escándalo", "Charles H. Pellegrini", y "La vera efigie" (Monvoisin), pero también el de "El abrojo y los laureles" y "El águila y la paloma", en que discurre con saber y humor acerca del escudo nacional y el de Buenos Aires.

 

 

Bibliografía:

Córdova Itarburu: La pintura argentina en el siglo XX. Buenos Aires, 1958.

Da Rocha Augusto: Notas en el catálogo de la Exposición: ”Un siglo de arte en la Argentina”. Dirección Nacional de   Bellas Artes. Buenos Aires,1936.

 

Schiaffino Eduardo. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. entre Herrero Miranda y Schiavone. ParqueField.

Se le impuso ese nombre por D.4672 del año 1977.

Recuerda  a Eduardo Schiaffino (1858-1935) pintor, crítico e historiador argentino. Integrante  en arte de la llamada Generación del 80, fundó el Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina e impulsó el desarrollo de las artes plásticas en el país.