SAVIO MANUEL General (1892 – 1948)

Raúl Larra en “Savio, el argentino que forjó el acero” expresa:”En los mismos días en que Roberto Arlt en una piecita de Avellaneda experimentaba  con un autoclave la fabricar la media vulcanizada, la media eterna, el coronel Savio recorría personalmente  el norte argentino en la búsqueda de caucho virgen. Ambos, el escritor de fantasía exuberante, y el jefe militar adentrado en la realidad de su tiempo, soñaban con los metales, con la química, anticipando para el país, la era industrialista. Erdosain, el personaje de Arlt, su alter ego, quería crear la rosa de cobre y Savio buscando el mineral de Capillitas halló la rosa del Inca, la rodocrosita. Las metáforas de los metales campeaban en la prosa del escritor, mientras en los expedientes y en los memorandos de Savio los metales aparecían mezclados en planes concretos de exploración y relevamiento.”

Agrega Emilio J. Corbiére: “El general Manuel  N. Savio fue uno de los promotores más destacados de la industrialización del país, en particular de sus industrias pesadas. Su medio fue el Ejército Argentino y su circunstancia el país que vivió. Pero un país real, no el del discurso académico o la celebración protocolar.
En 1944 decía: “Necesitamos barcos, ferrocarriles, puertos y máquinas  de trabajo y no detener  a la espera de milagros, y si desfavorablemente no fuese posible aunar nuestro justo propósito con los intereses momentáneos de los que nos pueden ayudar, lo haremos solos, porque es un mandato de la argentinidad, porque lo requiere nuestra soberanía”.

 Nació en Buenos Aires el 15 de marzo de 1892  y cuando no había cumplido los diecisiete años, el 3 de marzo de 1909, ingresó al Colegio militar de la Nación.

Savio a lo largo de su carrera profesional sintetizó  y amalgamó su carrera profesional con su espíritu de servicio del bien público.

Cubrió el escalafón militar desde su egreso de subteniente en 1910 al de ingeniero militar en julio de 1931, de coronel en 1936, general de brigada en 1942 y general de división el 31 de diciembre de 1946.

Savio sería de aquellos visionarios que, a fines de la década del treinta, advirtieron  el nuevo realineamiento mundial y el papel de la Argentina tendiente  a lograr su segunda independencia.

Consideraba  la necesidad de desarrollar una economía independiente que diera al país posibilidades de autonomía económica frente a los grandes centros de decisión mundiales.

Para ello creó la Dirección General de Fabricaciones Militares que significó la instalación de la Industria siderúrgica y la química pesada.

A su vez  fundó la Escuela Superior Técnica del Ejército, organismo que sería el semillero de ingenieros y  técnicos con vocación patriótica.

Era su concepto de “movilización industrial” no sólo para la guerra, sino para posibilitar el desarrollo de las estructuras productivas del país.

En esa misma línea, contribuyó a dar impulso a la industria química pesada, organizando los grupos químicos de Río Tercero, José de la Quintana y Tucumán y propiciando una política de permanente intercambio científico y tecnológico con entidades de la industria mecánica nacional.

Designado director  de Fabricaciones Militares, otra gran preocupación sería el desarrollo de los yacimientos ferríferos de Zapla en el norte argentino.

El 20 de setiembre  de 1945, procedió personalmente a encender el horno uno de los Altos Hornos de Zapla y el 11 de octubre de ese mismo año al obtener la primera colada diría: “Allá en Jujuy , en un pueblecito lejano, un chorro brillante de hierro nos iluminó el camino ancho de la Argentina. Que su luz no se apague nunca. ¡Sigamos su luz!

En esa tarea titánica de expansión  patria, lo sorprendió la muerte el 31 de julio de 1948.

 

Bibliografía:
Scarone Hugo: “Savio y el acero”. Revista”Todo es historia”.  N° 124. Septiembre de 1947.
Vergne Luis Enrique :”El acero argentino: una batalla nacional.”Revista “Todo es historia”. N° 158. Julio de 1980.

Savio Manuel, General. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 660 hata 1200 – 1900 – 1999 2200- 2700 a la altura  Av. San Martín 5100; Dorrego 5100 y Ovidio Lagos 5100.
Se le impuso ese nombre por D. 20.575 del año 1957.
Recuerda a Manuel N. Savio (1892 – 1948), promotor de la industria siderúrgica argentina.
Con anterioridad se llamó Tiro Suizo.