SASTRE MARCOS (1809-1887)

Explicita Gónzalez Arrili: "Los padres de Marcos Sastre, don Antonio y doña Gerónima Rodríguez, con negocio de tienda en la ciudad Vieja de Montevideo, eran conocidos por sus clientes y vecinos por El Patriota y la Patriota. Dan por nacido en aquella ciudad al autor de "El Temple Argentino, el 2 de octubre de 1808."


Cuando se produjo la invasión portuguesa a la Banda Oriental, la familia abandonó el negocio escapando  a Entre Ríos. Estuvo un tiempo en el arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguaaay) y luego pasó a Santa Fe.


Marcos por entonces tendría 8 años o poco más. Aunque la mayor parte de su infatigable labor intelectual tuvo por escenario la Argentina nunca olvidó su tierra natal.


En junio de 1837, sobre la calle de la Victoria N°51, en el frente de la biblioteca del "Salón Literario" fundado por Marcos Sastre, podía leerse este lema: "Desechemos las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la luz" - de seguro que significaría en pleno régimen rosista, una declaratoria de oposición y un abierto desafío.


Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, Vicente Fidel López y Juan María Gutiérrez frecuentaban las tertulias las que Sastre acostumbraba organizar escudado en su reputación de bibliófilo, donde se trataban temas filosóficos, de literatura, de educación pública menos de cuestiones políticas.
Tiempos difíciles, de antagonismos a muerte donde la pluma desafiaba al filoso cuchillo de los mazorqueros.


Marcos Sastre ante la fogosidad de rebelión de sus contertulios se vio obligado a cerrar las puertas del salón, y de los treinta y tres hombres  que integraban el grupo llamado "La generación del 37", la mayoría emigró a Montevideo, entre ellos Miguel Cané, Florencio Varela, Juan Cruz Varela, Julián Segundo de Agüero y Valentín Alsina.

Sastre Marcos


ËL eligió instalarse en San Fernando, en la vieja casa de sus padres, dedicándose a la cría de ovinos de calidad merino, aunque dicho emprendimiento fracasó por el bloqueo francés.


El paisaje de vegetación lujuriosa influyó poderosamente en su espíritu, y mimetizándose entre islas y riachos del delta con la naturaleza, se abocó de lleno a pacientes estudios sobre esa espléndida naturaleza y sus frutos, hasta que en 1840 pese a los tiempos bravíos que imperaban en Buenos Aires decidió regresar.


Lo tildaron de "salvaje unitario" y le confiscaron sus pocos bienes, sin embargo sobreviviría al puñal haciéndose cargo en 1846 de la dirección del Colegio de los jesuitas, desde el cual irradió su talento.


Toda su vida y toda su obra estaban al servicio de la cultura y del honor a pesar de ser otra vez perseguido.


Cinco años después, con la caída de Rosas en 1852, cuando todo estaba por hacerse, cuando no había maestros, ni escuelas, ni medios, emprendió la ardua tarea de organizar la instrucción pública, interesando a las autoridades familiarizando a los educadores con la organización escolar, trazando planos de nuevos edificios, creando bibliotecas e ideando nuevos métodos de enseñanza.


Fernando A. Coni Bazán lo considera "el creador y realizador del primer banco-pupitre escolar, construido y usado en el Río de la Plata".
"El Tempe Argentino" la obra que más le ha dado  renombre, es un poema en prosa, de sencillez admirable, en el que levanta la cortina que esconde los secretos del delta.


Con delicado acierto trazó las comparaciones de esta región de Argentina con el valle del Tempegriego, valle de Grecia en la región de Tesalia, unos 35 Kilómetros al noreste de Larisa situado entre los montes Olimpo al norte y el Osa al sur formando la cuenca inferior del río Peneo, enmarcado en precipicios que alcanzan los 500 m. y que fue para la mitología griega, la imagen de los Campos Elíseos.


Este noble escritor se le recuerda como un caballero andante, apacible cruzando  por largas zonas de malestar, sin una queja.


Cuando se refugió en Santa fe, el gobernador le encargó la dirección de las escuelas primarias y en Entre Ríos, Urquiza lo nombraría Inspector general de escuelas y redactor de "El FederaL" diario oficial que pese a su nombre, tenía muy poco o nada de esa tendencia. 


Regresó a Buenos Aires, después de Caseros, lo nombró Inspector General de escuelas.


A principios de 1872, Marcos Sastre hizo contratos especiales con el editor Coni para que imprimiese 90.000 ejemplares de sus famosas "Anagnosias," cartillas escolares que contenían "Lecciones de Gramática" y "Lecciones de Aritmética", que se vendían en los almacenes, junto con los lápices- de madera o de piedra para las pizarras, cuadernos y gomas de borrar.


 En la Capital Federal vivió hasta su muerte, acaecida en 1887.

 

Bibliografía:
Gónzalez Arrili Bernardo: "Historia de la Argentina según las biografías de sus hombres y mujeres."
Enciclopedia estudiantil. Editorial Codex. Buenos Aires.1960-1961-
Coni Bazán Fernando A: "Obras didácticas de Marcos Sastre". Buenos Aires 1961.

Sastre. Diagonal. Topografía:
Corre de N a S. desde 2900 hasta 3400, paralela a Ovidio Lagos3400.
Carece de designación oficial.
Recuerda al escritor Marcos Sastre (1808 - 1887) y sobre todas sus acciones, un incesante buscador de saberes y verdades para la niñez.