SARRATEA MANUEL de (1774 – 1849)

Nos dice el historiador Armando Alonso Piñeiro en su Cronología Histórica, con el título: "Un discutido personaje argentino":

 "Curioso destino el de Manuel de Sarratea. Sin haber participado en la Revolución de Mayo, ascendió rápidamente a los más altos cargos del Estado argentino, para hundirse enseguida en el silencio y terminar su vida como diplomático".

La Junta del 25 de Mayo de 1810, estaba desprestigiada y seguía desprestigiándose. "Todo lo que salía de la Fortaleza estaba mal aunque estuviera bien" a lo que se sumó el desastre de Huaqui, cuando el 20 de junio los realistas batieron a las fuerzas patriotas. Y Sarratea comenzaría su aparición en la escena pública durante la tormentosa lucha entre saavedristas y morenistas, como adicto al  fogoso secretario de la Junta Provisional.

El Deán Funes que tanto había luchado por la incorporación de los diputados del interior reconoció que la Junta Grande (formada en diciembre de ese año) era impotente para dar  vigor a las operaciones militares y se pensó en crear un nuevo Poder Ejecutivo que no tuviera los inconvenientes de pesadez de las formas de gobierno anteriores:  un tribunal o triunvirato.

La Junta quedó  cono poder legislativo, pasando a llamarse Junta Conservadora y se  eligió  tres personajes para el nuevo  gobierno: el Primer Triunvirato.

Fueron designados para esa función publica: Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea:

Este organismo le cabe la gloria de haber redactado el primer ensayo constitucional con el nombre de "Reglamento Orgánico" que  estableció la división del Gobierno en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Como titular del poder, don Manuel de Sarratea se trasladó  en misión diplomática militar a Montevideo, designando a José Rondeau jefe de la vanguardia, quien no tardaría en posesionarse del Cerrito y dar comienzo a las operaciones del segundo sitio.

El oriental Artigas, se negó a obedecer las órdenes del Sarratea,   desconociéndolo  como representante del gobierno de Buenos Aires y no pudiendo hacerle desistir de su actitud   regresó a  Buenos Aires.

Asociado con el golpe de Estado del 8 de octubre de 1812, en el que había desplegado una notable participación San Martín debió alejarse de la función pública por dos años.

El arribo de Posadas como Director Supremo le permitiría reaparecer, viajando como diplomático con don Bernardino Rivadavia, a España a fin de que se reconocieran las Provincias Unidas como una Nación independiente.

El año 1820 lo encontraría nuevamente en el gobierno, firmando el Tratado del Pilar con los caudillos de Santa Fe y Entre Ríos.

La situación política del país en ese año sería un hervidero, los federales o caudillos atacaban despiadadamente a los directoriales, reclamando que para dejar el territorio de la provincia le fueran entregados armas, vestuarios y armas. Sumado a ello Alvear con un grupo de oficiales amigos en el Retiro se haría proclamar comandante general de armas.

Sarratea solo y sin apoyo, hasta perdido valor en el concepto de sus comprovincianos, optó por renunciar, sin antes haber escrito a San Martín: ¡Qué estado! ¡Qué desquicio y qué elementos de discordia! Entretanto aquí me tiene usted, sin fuerzas físicas y morales, porque este cuerpo es un cascajo que se está desguarneciendo por todos lados..."

Su vida pública terminaría como diplomático argentino en Gran Bretaña, Brasil y Francia, muriendo precisamente en tierra gala, el 21 de setiembre de 1849. Sus restos fueron repatriados el 20 de julio del año siguiente.

Bibliografía:

Chávez Fermín: "Historia del país de los argentinos". 9ª Edición. Buenos Aires.1991.

La expuesta en el texto.

Sarratea. Calle.Topografía:

Corre de N. a S. al Oeste del boulevard Wilde, desde la calle Olivé a la Av. Morrison.

Se le impuso ese nombre por D. 24.565 del año 1960.

Recuerda a Manuel de Sarratea (1774 – 1849), prócer de la Independencia.