SARJAR (Palabra quichua que significó “Marcar o delimitar”)

El ministro de Guerra del gabinete de Avellaneda creyó poder realizar una expedición definitiva contra el indio. Contó con la voluntad del presidente y el voto de las cámaras.


La primera medida debía ser marcar la frontera, ampliándola para el logro de mayores espacios para la cría de ganado que por entonces , única fuente de recursos del país.


El Congreso autorizó la inversión de cuatrocientos mil pesos fuertes con los que se proponía el gobierno fundar nuevos pueblos, establecer sementeras, prolongar el telégrafo.


Detrás de los fortines avanzaban muy cuidadosamente los pobladores. Los primeros en establecerse fueron los soldados que, a la antigua usanza arrastraban detrás de sí a la “china” y sus criaturas.

La consigna general era no dejar avanzar a las huestes indígenas.El ministro Alsina sugirió la idea de marcar tres obstáculos: una fosa o zanja con parapeto de tierra, un alambrado fuerte o una cadena con postes de hierro o rieles de Barlow.

Por fin se optó por la primera. Antes de la zanja y su parapeto se prolongó 42 leguas el territorio de los blancos.

Los indígenas llamaron con euforia a la propuesta de Alsina: “sarjar” - que significaba marcar o delimitar terreno” .

El ministro participaba de la marcha de las operaciones, mientras los soldados dejando las armas,empuñaban picos y palas,colocando simultáneamente adobe y ladrillos.

La idea de esa construcción la tomó Alsina de la forma que se habían reemplazado las carpas de lona o cuero, por ranchos pajizos o habitaciones de material a cuyo alrededor se formaron las quintas y chacras constituyéndose los pueblos de la campaña bonaerense.


Toda la estructura ideada por Alsina tenía la finalidad de delimitar el avance de los indios, pero un hecho imprevisto detuvo su aplicación, pues una repentina y grave dolencia obligó al ministro a regresar a Buenos Aires, donde falleció a poco de llegar.


Toda la estructura ideada por Alsina tenía la finalidad de delimitar el avance de los indios, pero un hecho imprevisto detuvo su aplicación, pues una repentina y grave dolencia obligó al ministro a regresar a Buenos Aires, donde falleció a poco de llegar.


La noticia alentó a los cobrizos que pronto tomaron la ofensiva y se reanudaron los malones, más Avellaneda no demoraría en designar ministro de Guerra al coronel Roca que se había manifestado contrario a la línea de demarcación de Alsina. Había anotado en su libreta de bolsillo: ¡Atajar con murallas a los enemigos! Así pensaron los chinos y no se libraron de ser conquistados.


Si no se ocupa la pampa, es inútil toda demarcación y plan para impedir las invasiones.


Asienta González Arrili : “Roca se propuso arrinconar al indio, al mestizo y al refugiado, obligándolos a capitular de una vez y para siempre”.
Por pedido del presidente , los jefes de frontera se dirigieron a los caciques invitándolos a someterse a las autoridades del país.
Fracasados los intentos pacíficos, al terminar el verano de 1879 – el 16 de abril cinco divisiones del ejército, unos 6.000 hombres a los que seguían miembros de su familia, invadieron el hostil territorio sureño.


La conquista del desierto dejó un saldo de 4.000 indígenas prisioneros, entre ellos los famosos caciques Pincen, Catriel y Epumer, la ocupación de la margen norte del Río Negro, se logró la libertad de centenares de cautivos, se puso fin al comercio clandestino de hacienda que los aborígenes efectuaban a través de la cordillera, aunque lo más palpable sería la seguridad de los pobladores rurales al desaparecer el peligro de los malones.

Bibliografía:
González Arrili Bernardo: “Expedición al desierto”. Historia de la Argentina. Tomo VIII. Pág.2756 y sig.
Schoo Lastra D:”el indio del desierto”. Buenos Aires, 1930.

Sarjar. Pasaje. Topografía.
Corre de N. a S. desde 1200 hasta 1299 a la altura de Juan B. Justo 8900.
Se le impuso ese nombre por D. 4676 del año 1977.
Recuerda a la línea de demarcación ideada por el ministro Alsina en 1.877.