SARAVIA APARICIO (1855 – 1904)

Con la muerte de Aparicio Saravia, el 19 de noviembre de 1904, se cerró un ciclo de convulsiones en la historia política del Uruguay.

El fin de la guerra civil  iniciada en los primeros días de 1904 – que culminó cuando el recio caudillo es herido de muerte en Masoller – llevó al país un período de paz que duraría medio siglo o más.

Aparicio Saravia era  guerrillero por excelencia, ahora ,bien los Saravia parecían predestinados a actuar con heroísmo pero sin gloria, como su hermano Gumersindo, jefe del Ejército libertador, que también murió en combate.

En la famosa revolución de Río Grande do Sul, en pleno campo de batalla, el directorio de la revolución  promovió al coronel Aparicio Saravia  al grado de general en jefe de las fuerzas, las que  poco a poco se irían disgregando y de  retirada en retirada al recorrer  los estados de Paraná, Santa Catalina y Río grande do S. De esa forma terminaría un episodio de la revolución riograndense y, como sino fatal, la muerte de su líder en 1904.

La revolución tuvo por bandera la pobreza del pueblo con sus acompañantes, la degradación moral y el enflaquecimiento producido por el hambre. Estas carencias sumadas a la falta de libertad produjo el alzamiento de 1897, levantamiento armado encabezado por Aparicio Saravia, quien en su justificada proclama decía: ”La libertad no existe absolutamente en nuestra República... hasta la libertad individual, la más sagrada de todas las libertades  democráticas, que  ha  sido y es  violada constantemente”.

El incumplimiento, o lo que el caudillo estimó violación a la palabra empeñada por el partido colorado de reconocer a los nacionalistas las jefaturas políticas de seis departamentos, originó ese  levantamiento en armas.

Tras él adquiriría  fuerza política el partido blanco contra la vieja dictadura del partido colorado.
      
 Asumida la presidencia José Battle y Ordóñez para el período 1903 – 1907, Saravia desde su establecimiento de campo”EL Cordobés” en Cerro Largo, se convirtió en un opositor contundente, a tal punto que muchas decisiones del gobierno les eran  consultadas,  aunque  de no haber muerto su  estilo caudillesco en el siglo XX ya no podría ser, al igual que en nuestra patria, los caudillos provinciales tuvieron preponderancia en la vida política del  siglo XIX.
     
Con distinta suerte, para ambos bandos desde comienzos de 1904 hasta setiembre, se peleaba en el centro y en el norte del país.
   
Como siempre lo había hecho  Saravia envuelto en su poncho blanco con la brutal energía de su cuerpo entró  siempre en la línea de fuego y   una vez más  se paseó  en las crestas de las cuchillas  haciendo visible su imagen de centauro. Más dos balas hirieron a su  caballo.

El animal corcoveó pero su amo lo contuvo con mano firme cuando una nueva  bala le alcanzó hiriéndolo de muerte.
     
Desde su muerte hasta el 9 de octubre, en que se desarmó el ejército insurrecto en las costas  de Olimar Grande , sus amigos no cesaban de llorarlo, rindiendo sus enemigos el homenaje del silencio.

La guerra civil que había ensangrentado a las cuchillas desde 1897 a 1904 había llegado a su fin. El guerrillero murió en su ley, la muerte le sorprendió en mitad de la jornada, Aparicio  Saravia, al igual que Leandro Gómez”el héroe de Paysandú” es de los hombres que supieron estar cuando la patria los llamó: tanto en el llano, como en las cuchillas, desafiaron la muerte.

La tierra riograndense cobijó sus restos muchos años hasta que fueron repatriados hasta el cementerio  El Buceo.

Es muy común hoy ver a respetuosos ciudadanos uruguayos, sin distinción de colores políticos descubrirse ante la tumba   donde duerme su sueño de paz.

 

Bibliografía:
Revista Continente: Mensuario de arte, letras ,ciencias e Interés general. N°93. Buenos Aires . Diciembre 1956.

Saravia Aparicio. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 800 hasta 899, entre las calles Sucre y Paraná,ontinación de de Chile, a la alturea de Eva Perón 4900 .

Se le impuso ese nombre por D. 20.762 del año 1957.
Recuerda a Aparicio Saravia (1855 – 1904) revolucionario uruguayo, jefe del partido blanco.