SANTÁNGEL, LUIS de

La historiografía española considera el reinado de los Reyes Católicos como la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. Con su enlace matrimonial se unieron provisionalmente, en la dinastía de los Trastámara, dos coronas: la Corona de Castilla y la Corona de Aragón originando la Monarquía Hispánica y, apoyados por las ciudades y la pequeña nobleza, establecieron una monarquía fuerte frente a las apetencias de poder de eclesiásticos y nobles.


Con la conquista del Reino nazarí de Granada, del Reino de Navarra, de Canarias, de Melilla y de otras plazas africanas consiguieron la unión territorial bajo una sola corona de la totalidad de los territorios que hoy forman España —exceptuando Ceuta y Olivenza que entonces pertenecían a Portugal—, que se caracterizó por ser personal, ya que se mantuvieron las soberanías, normas e instituciones propias de cada reino y corona.


Por entonces la autoridad real se imponía definitivamente a la turbulenta nobleza, porque repito, se impusieron con la con la guerra de la Reconquista – eje de los siglos pasados – que fue la toma de Granada, más la sumatoria de la expulsión de los judíos.


La lucha contra los moros durante tantos siglos había desgastado el potencial económico de España, y en tanto la Reina Isabel la Católica carecía de los fondos necesarios para armar una expedición como la planeada por Colón,  contrariamente al reino de Portugal, gobernado por una dinastía de hombres esclarecidos en el manejo de empresas marítimas, estaba en condiciones económicas de buscar afanosamente el camino de las Indias y sus riquezas.


En tanto los Reyes Católicos reglamentaron lo mismo la producción y el intercambio comercial suprimiendo a su vez, aduanas interiores y otras trabas, logrando con ello que banqueros genoveses, lombardos y florentinos y fenicios establecieran formas de puertos, en distintas ciudades españolas.


Contaban los soberanos con verdaderos asesores o administradores económicos, entre ellos Luis de Santángel.
Siempre se tuvo por seguro que era aragonés hasta que un historiador hispánico F. Martínez en el siglo XIX, después de múltiples averiguaciones, descubrió que era natural de Valencia, nacido en un hogar sefaradí.


Al llegar a la adolescencia su padre ansioso que el muchacho alcanzase una mayor cultura lo mandó a Portugal a lo de un tío jurista del soberano Alfonso V, bajo cuyo reinado hacia 1460, se habían explorado las islas de Cabo Verde y en 1486 Bartolomé Díaz,  descubierto el cabo de Buena Esperanza.


Tenían por entonces, los portugueses en el Atlántico las islas Azores, la isla Madera y las de Cabo Verde.
Santángel, dueño de fortuna y muy perspicaz en cuanto a expediciones al “mar tenebroso” - según los navegantes - de regreso a España pensó en involucrarse en el descubrimiento del camino a las Indias que significaba oro, las piedras preciosas y el comercio de la especería.


Se casó con Juana de la Caballería, hija de judíos conversos, seguramente al igual que su familia porque los no católicos no eran bien vistos por la Corona.


Entre 1477 y 1481 trabajó en la oficina de recaudación de impuestos aduaneros de Valencia, ingresando ese último año como escribano de ración del rey Fernando o encargado de llevar la cuenta y razón de los empleados del palacio.


Dispuesto a sopesar las prioridades de la corte, obtuvo una plaza de tesorero en la Hermandad de Sevilla.
Un año después trabó amistad con el navegante que hablaba de la esfericidad de la tierra y sabiendo que los viajes de la época se hacían con fines esencialmente prácticos, y quien no había sido auspiciado por la corona portuguesa, llegó a ofrecerle a la Reina Católica un préstamo para sufragar los gastos de la expedición de Colón.


Logró su cometido porque Santángel facilitó un adelanto de 140.000 maravedíes, los que fueron devueltos al año siguiente y otro, más tarde que hizo que los Reyes Católicos le obsequiaran un donativo de 500 florines y el nombramiento de Consejero de la Corte.

En el Archivo de la Tesorería General de Aragón, se conserva el documento de su empréstito que reza: “En el mes de abril de 1492 estando los Reyes Católicos en la Villa de Santa Fe, capitularon con Indias y por los reyes Católicos, trató su secretario Juan de Coloma y para el gasto de la Armada prestó Luis de Santángel, escribano de raciones de Aragón, 17.000 florines.”

 

Bibliografía:
Mikielievich Wladimir C: Diccionario de Rosario. Obra Inédita.
Diccionario Espada- Calpe. Tomo LIV.

Santángel. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. en la manzana comprendida entre las calles San Luis, Río de Janeiro, San Juan y Valparaíso.
Se le impuso ese nombre desde su apertura, siéndole impuesto oficialmente en 1960.
Recuerda a Luis de Santángel que facilitó a la reina Isabel La Católica parte del dinero necesario para sufragar el viaje de Colón.