SAN MIGUEL GARICOITS (1797 - 1863)

Miguel, primogénito de los seis hijos, nació el 15 de Abril de 1797 en la aldea de Ibarre, diócesis de Bayona (Francia), de padres campesinos, humildes pero de gran fe y cristiana piedad.


Desde niño sintió el llamado al sacerdocio, pero como su familia careciera de recursos para costearles los estudios, debió trabajar como criado hasta los 15 años. Entretanto obtuvo el ansiado favor de hacer su primera comunión.


La fe de esa familia pobre se ve fortalecida por las tribulaciones de la Revolución, ya que muchos sacerdotes acosados por los revolucionarios se han refugiado en el hogar de los Garicoits, antes de ser trasladados en secreto por Arnaldo a España.


Miguel no fue santo de nacimiento, pues él mismo dijo: “Si no hubiera sido por mi madre, me habría convertido en un malvado”. Temperamento impetuoso y con una fuerza física superior a la media, solía comportarse de manera combativa y violenta.


Apenas tenía  cuatro años cuando entré en la casa de un vecino y arrojé una piedra a una mujer de quien sospechaba que había causado daño a mi madre, huyendo después a toda prisa. A la edad de cinco años, roba un paquete de agujas a un vendedor ambulante: “Cuando mi madre vio que lo tenía yo, me dio una buena reprimenda”.


 Su madre tuvo que intervenir también en otras ocasiones,: “Apenas tenía siete años cuando le arrebaté una manzana a mi hermano, que era dos años menor que yo; creía de verdad que con ello no hacía ningún daño, pero tras la reflexión “¿Te gustaría que hicieran lo mismo contigo?” me mordí la lengua, y la idea de que no hay que hacer lo que no nos gustaría que nos hicieran; me impresionó de tal modo que aquel hecho y sus circunstancias jamás se han borrado de mi memoria”.

Para corregir el difícil temperamento de su hijo, Graciana no lo abrumó con largos discursos, sino con ejemplos claros.


En 1806, Miguel ingresó en la escuela del pueblo; gracias a su inteligencia despierta y a su infalible memoria, alcanzando  enseguida el primer puesto.
Pero a partir de 1809, su padre lo colocó como sirviente en una granja, a fin de conseguir algún dinero. Cuando salía  con el rebaño, Miguel llevaba siempre consigo un libro para instruirse, aprendiendo de ese modo la gramática y el catecismo.


Evidenciaba ya tanta cordura y sensatez que sus amos lo llamaron "el doctorcito". Paso luego a la casa parroquial de Saint Palais y de allí al Palacio episcopal de Bayona en calidad de alumno y mucamo a la vez, lo que no le impidió colocarse a la cabeza de su clase.


Dos años más tarde, su alma se vio  invadida por una gran inquietud, pues todavía no había  hecho la primera comunión. Al cabo de unos meses, consiguió permiso para recibir a Jesús.
En adelante, la sed de la Eucaristía habitaría en su alma; pues siendo ya sacerdote, escribió: “Es el Dios fuerte: sin Él, mi alma desfallece, tiene sed... Es el Dios vivo: sin Él, muero... Lloro noche y día cuando me siento alejado de mi Dios”. 


Terminados sus estudios secundarios, entró en el seminario de Dax donde sobresalió en ciencia y piedad al extremo de ser llamado "otro San Luis Gonzaga" por sus maestros y discípulos.


El 20 de diciembre de 1823, Miguel Garicoits fue ordenado sacerdote y enviado al pueblo de Cambó como auxiliar del párroco muy enfermo y mayor de edad. Con su celo apostólico renovó admirablemente la vida espiritual de la feligresía y promovió la comunión frecuente y el culto al Sagrado Corazón.


Tres años después, el Obispo de Bayona lo nombró profesor de filosofía y administrador del Seminario Mayor de la diócesis, establecido en Betharram, junto a un renombrado santuario de la Virgen y al pie de una colina que ostenta un monumental calvario.


Miguel desempeñó sus funciones con tanto acierto que fue nombrado Director en 1813.
Al trasladarse a Bayona el Seminario de Betharram el P. Garicoits permaneció como capellán del santuario lugar de peregrinación muy concurrido.
Fue entonces cuando la Virgen le inspiró la fundación de un Instituto religioso de Sacerdotes, basados en la modestia, el desprendimiento y la obediencia para dedicarse a las misiones y a la enseñanza.


Fue aprobado y confirmado en sus proyectos por el Obispo de Bayona y en Octubre de 1835 echó las bases de su obra con otros cinco sacerdotes que lo eligieron como superior.


En 1841, a la obra recibió su nombre definitivo "Instituto de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram" cuyos primeros misioneros recorrieron con santo celo, las poblaciones de Gascoña, Vasconia y el Bearn.


El P. Garicoits, contando ya con un personal selecto, abrió en Betharram, Mauleón, Ortez y Oloron varios colegios de enseñanza primaria y luego secundaria que figuraron entre los mejores de la región.


Consolidada por el fervor y la abnegación de sus primeros miembros, la congregación pudo extenderse fuera de su diócesis de origen, Bayona, (de donde proviene el nombre de Bayoneses).


A mediados del siglo pasado fue ampliamente propiciada la inmigración europea a las márgenes del Plata. Allí se dirigieron millares de vascos y bearneses que tomaron su parte en el desarrollo y el progreso del país.


Pero esa corriente migratoria amenazaba detenerse si no se atendía a las necesidades religiosas de la misma con misioneros de su raza, lengua y nación.
Por tal razón y merced al entendimiento entre el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y Monseñor Escalada Obispo de Bayona, el P. Garicoits recibió la propuesta de enviar a la Argentina un núcleo de sus religiosos.


 Embarcaron en Bayona el 30 de Agosto, día de Santa Rosa, llegando  a Buenos Aires el 4 de Noviembre de 1856.
Aquí tomaron el nombre de Padres Bayoneses.


Entre sus miembros figuraba el ya mencionado P. Barbé, fundador del colegio San José de Buenos Aires, y el estudiante Juan Magendie (1835-1925) destinado a dirigir durante unos 40 años la obra betharramita en América y abrir las casas de Rosario (1899), La Plata (1902) y Asunción  del Paraguay (1904).
 El Santo falleció el 14 de Mayo de 1863, a las tres de la mañana de un paro cardíaco, hora en la que iniciaba sus actividades con la oración.


Muchas personas lo han visto elevado a dos palmos del suelo durante la misa y circundado de resplandor celestial. Leía en el secreto de los corazones y en los arcanos del porvenir. Esas llamativas circunstancias sobrenaturales hicieron que se le llamase comúnmente: "EL HOMBRE DE DIOS" o  "EL SANTO DE BETHARRAM".

 

Bibliografía;
Información tomada del texto de Wikipedia Enciclopedia sobre Miguel de Garicoits.
Enciclonet: Vida y obra del Santo Miguel de Garicoits.

 San Miguel Garicoits. Calle. Topografía:
Corre de N. S. a la altura de la calle 5 de agosto.
Se le impuso ese nombre por O. 8047, de octubre de 2006.
 Recuerda al fundador de la Congregación religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, conocida en América con el nombre de Padres Bayoneses.
Este sacerdote, hoy Santo, es considerado un amigo de América, ya que envió especialmente en 1856 a misioneros y sabios educadores que nuestra patria, muy joven, necesitaba.
Estos se esparcieron por toda la República y la ciudad de Rosario se vio favorecida con la llegada de los padres Bayoneses.