SAN JERÓNIMO

La primera noticia que se posee sobre la celebración se registra en el acta capitular del 16 de septiembre de 1590.


Para esa fecha, en que la ciudad aún no contaba con la Iglesia Mayor, los regidores acordaron hacer todas las cosas necesarias para regocijar la fiesta del patrono San Jerónimo.


La elección del patrono puede haber surgido de un sorteo, modalidad habitual en el siglo XVI.


La celebración incluía la realización de corridas de toros con puyas, acto que organizaba el mayordomo de la ciudad, la santa misa, el paseo solemne del estandarte real y la salida procesional del santo, constituían parte de los oficios.


Y todos los 30 de septiembre se renovaban los rituales. La Iglesia Católica ha reconocido siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Santa Biblia y por eso ha sido nombrado patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las Sagradas Escrituras.

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En el año 1662, la ciudad de Santa Fe, ya establecida en su nuevo emplazamiento, conoció una época de prosperidad como consecuencia de haber sido declarada Puerto preciso, es decir, escala obligada en el tráfico que se hacía por el río Paraná.


En esa época, cuando las transacciones comerciales imperaron se llevó una vida fácil con todos los alicientes que el dinero produce.


La yerba mate fue uno de los frutos que desde su centro productores -Paraguay y Las Misiones Guaraníes- se distribuía hacia el río de La Plata, Tucumán, Chile y sobre todo las zonas mineras del Perú, y ese importantísimo comercio pasó por Santa fe, convertida en el centro de las transacciones y el único mercado hasta donde llegaban compradores de todas las ciudades.


El privilegio de ser Puerto preciso fue quitado por el Virrey Berti en 1780 porque él consideraba que la actividad comercial y las rentas correspondían a la ciudad de Buenos Aires.


La miseria volvió a ser gala en Santa Fe.


En cuanto a la comercialización se enfocó en el ganado vacuno que proveía de, extracción del cuero que se exportaba, aprovechando además el cebo y los tendones.


La familia santafesina se caracterizó por ser sencilla y hospitalaria, por dar buen trato a los viajeros y a los indígenas gianaconas que servían en sus casas.


Su natural devoción se desplegaba en los días de la celebraciones religiosas como la fiesta de Semana Santa, de Pascua, de Resurrección, Corpus Christy, como la devoción a San Jerónimo, patrono de la ciudad.


En la actualidad y cada 30 de septiembre, la ciudad de Santa Fe celebra al santo patrono San Jerónimo, de la Iglesia Católica.


Investigaciones históricas revelan que no existen documentos que precisen la oportunidad y la fecha en que éste fuera señalado santo patrono santafesino, pero los historiadores presumen que en actas perdidas del Cabildo puedan haberse consignado tales datos.


También se consigna que se preparaban cédulas para que el azar decidiese a cuál santo encomendar la protección de la ciudad.

 

 

Bibliografía:
Miguel Ángel de Marco, Miguel de Marco (H). En “Historia de Santa Fe”. Librería Apis. Rosario, 1992.


San Jerónimo. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Junín 2000.
Carece de designación oficial.
Recuerda al Santo Patrono de la ciudad de Santa Fe que se lo honra cada 30 de septiembre.